Demasiado lejos de la ficción

Los crímenes perpetrados por profesionales jaquean a la Policía, que no cuenta con las herramientas adecuadas para tratar de resolverlos

Juan Manuel Montero
Por Juan Manuel Montero 07 Enero 2011
"Concéntrate en lo que no puede mentir; la evidencia."
Gil Grissom (CSI)

Un cuerpo al costado de un camino de tierra poco transitado, en medio del pasto. Con cinta le envolvieron en la cabeza y le apresaron la manos a la espalda y los pies. Con una bolsa negra le cubrieron el rostro. La imagen asustó a hombres que están acostumbrados a tratar con la muerte. Pero que no se enfrentan seguido con los profesionales que la provocan. El misterio rodea al crimen de Jorge Matteucci. ¿Para siempre?

Otro cuerpo, también en medio de pastizales, pero al costado de una ruta muy transitada. Ropas rasgadas, una pulsera, un reloj y el cuerpo mutilado por los animales. En principio se creía que había pistas como para identificar rápido al asesino. Pero pasó el tiempo y los responsables de esclarecer el caso no pudieron (hay quienes dicen que no quisieron) y hoy la imagen del caso es una pila de expedientes arrumbada en un mueble metálico de Tribunales. El misterio aún rodea el crimen de Paulina Lebbos. Para siempre.

La Policía de Tucumán tiene un gran porcentaje de homicidios resueltos. LA GACETA lo reflejó en un informe el primer domingo del año. De 47 asesinatos en 2010, sólo quedan impunes cinco. Algo similar ocurrió en 2009. Hubo 51 crímenes y se esclarecieron 48. Los números no mienten. El problema está en la valoración. La gran mayoría de esos casos se iniciaron durante fiestas o beberajes, o tuvieron como origen peleas vecinales o familiares. La resolución estaba casi a la vista. Ahora, ¿qué pasa cuando los investigadores (y en este caso no se hacen distinciones entre la Policía y la Justicia) deben enfrentar a uno o más criminales que planean lo que van a hacer? El año pasado hubo dos casos paradigmáticos en ese sentido: el de la coplera Esperanza Nieva y el de Matteucci.

En la historia criminal de Tucumán hay cientos de homicidios que nunca se aclararon. Pero hay algo que en esta época en la cual el Gobierno puede comprar un avión usado de $ 37 millones que no se puede dejar de advertir. La plata que van a gastar en el lujoso Learjet 60 XR-S/N 327 es más que la Nación envió (aún falta la mitad) para equipar con cámaras de vigilancia, autos, motos y sistemas de GPS a toda la provincia. Y para este año está planeada, por aparte, la incorporación de más personal y de más vehículos. Todo bien. Pero por el momento, las cámaras no dieron los resultados esperados ("fase preliminar", le dicen los funcionarios con eufemismo) y cuando se llama al 101 para pedir auxilio no funciona. ¿Y la tecnología?

Hay legiones de fanáticos de series como CSI, NCIS, Bones, Criminal Minds o Detectives Médicos que ven como, en la pantalla, un crimen horroroso se resuelve en 40 minutos. Pero en este caso de la ficción a la realidad hay una eternidad. Sobre todo si se la compara con Tucumán. Y son muchos los foristas de LAGACETA.com que recurren a lo que "aprendieron" en la televisión para "esclarecer" un caso desde el teclado. No todo es tan fácil.

En nuestra provincia hay muy buenos dactiloscopos. Pero, ¿cómo hace para cotejar 4.000 fichas dactiloscópicas con una huella levantada en el lugar del hecho? Hay buenos retratistas. Pero, ¿cómo comparar un dibujo con las fotos de cientos de sospechosos que tiene la Policía? Hay muy buenos bioquímicos, pero no hay laboratorios de ADN y para conocer el resultado de una pericia hace falta que un fiscal presione al perito que trabaja en Capital Federal, con el cual la Justicia local tiene convenio pero que demora, mínimo, 25 días en hacer su trabajo. Hay buenos analistas, pero ¿cómo puede demorar 30 días un pedido de listado de llamadas a una empresa de telefonía? Ni hablar de una triangulación entre torres para saber cuándo fue la última vez que se utilizó el aparato.

En cinco años de gestión se mejoraron muchas cosas. Se compraron reactivos, se creó la División Homicidios, que tiene muy buenos profesionales, se jerarquizó la Policía Científica. Pero no basta. Para poder enfrentar a bandas organizadas (ya no tan sólo a homicidas), hay que gastar dinero. ¿Cuántos robos se resolverían si, al levantar huellas, se contara con una base de datos con la cual hacer comparaciones rápidas informáticas y no depender únicamente del buen ojo de un dactiloscopo? En Argentina la única fuerza que tiene softwares de última generación es la Policía Federal. Ellos pueden hacer comparaciones genéticas, de rostros, de huellas. Pero por supuesto no pueden estar trabajando para las policías provinciales.

¿Invertirá el Gobierno en esto? Porque no es sólo comprar los programas, sino además incorporar personal especializado. Pero además se debería hacer un convenio con el Registro Civil para tener un banco de huellas. Y se puede llegar además a un convenio con el Renar para hacer un banco de datos de armas y balas, para luego hacer cotejos con los que se secuestran en allanamientos o escenarios de delitos.

Nunca se llegará a la eficacia de las series de televisión. No por nada es ficción. Pero hay herramientas como para acercarse un poco. En poco más de un mes se cumplirán cinco años desde que asesinaron a Paulina Lebbos. En ese momento, el entonces ministro de Seguridad Ciudadana, Pablo Baillo, aseguró que para resolver el caso Tucumán no necesitaba al FBI. Tras esto Baillo duró poco en el cargo.

En CSI Grissom sólo confía en las pruebas que ellos obtienen: "la gente siempre puede mentir"

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