El campo despierta con la crisis del trigo

El malestar contra la política oficial agropecuaria crece tranqueras adentro, y la dirigencia ruralista exige respuestas urgentes al Gobierno.

Fernando García Soto
Por Fernando García Soto 20 Diciembre 2010
Si de algo podría jactarse el Gobierno nacional es de haber neutralizado totalmente al enemigo que mejor pudo identificar en los años en que el kirchnerismo lleva en el poder. No se trata de fuerzas políticas opositoras, ni de los medios de comunicación, sino del campo, el sector agropecuario, que puso de rodillas a la gestión de Cristina Kirchner, en el que hoy parece tan lejano 2008, durante el conflicto que desató la decisión oficial de imponer retenciones móviles a la soja. En aquel entonces, la protesta ruralista se desarrolló durante cuatro meses, entre marzo y julio, y el Gobierno tuvo que allanarse al rechazo del campo a las medidas oficiales, pero no logró el ruralismo consolidar esa victoria política en beneficios para el sector. Ahora, cuando el año se despide, el ostracismo gubernamental para dar salidas a la crisis del trigo pareció insuflar nuevos bríos a la alicaída Mesa de Enlace Agropecuaria nacional, que se ve desbordada ante los reclamos del productor común, de ese que trabaja tranqueras adentro. Con el malestar de los agricultores en proceso de estallido, el Gobierno acaba de anunciar la liberación total de la exportación de trigo a partir de enero de 2011, medida que podría generar un conflicto interno entre el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, y el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, con consecuencias insondables.

La necesidad de que se levanten las trabas que pesan sobre la exportación de trigo llevó a que, en los últimos días, los dirigentes de la Mesa de Enlace expresaran la urgencia de ser recibidos por la presidenta Cristina Kirchner, bajo la velada amenaza de iniciar medidas de fuerza por la falta de mercado y precio que presenta este cereal en el ámbito doméstico. Frente a este cuadro, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, afirmó que se dispuso la apertura del 78% del saldo exportable para la producción triguera y expresó que lo que hay que garantizar es que se pague a los productores el precio que la exportación requiere.

El malestar en los distritos que producen trigo es creciente. La Sociedad Rural de Tucumán (SRT) solicitó al ministro de Desarrollo Productivo, Jorge Gassenbauer, que gestione que los productores del cereal de nuestra provincia gocen de los mismos beneficios que gestionaron, en 2009, el Gobierno de Entre Ríos, y este año, el de Chaco , con el fin de comercializar la producción a precios más competitivos. "La producción de trigo en el Norte del país debe ser tratada como una economía regional, de mantenerse esta política la merma en dicho cultivo será sustantiva en la próxima campaña", señaló la SRT, en una nota enviada al ministro Domínguez. Según los productores tucumanos, el problema se origina en el control de las exportaciones por parte de las autoridades nacionales a partir de la implementación de los ROE (Registro de Operaciones de Exportación), cuya única finalidad -entienden- es otorgarle el manejo discrecional a Moreno, así como la fijación de los cupos asignados a la molinería y cuales serán los excedentes que se exportarán. La Mesa de Enlace de Tucumán opina que el productor de granos continúa transfiriendo riquezas a la industria molinera y a quienes manejan la exportación. Argumentan que esta situación genera cada vez menos incentivo para producir trigo, en especial en el NOA, donde se utiliza el cereal como una cobertura para los cultivos de verano (soja y maíz). Para contener los reclamos, Domínguez pidió a los molinos que anticipen la compra de 1,5 millón de toneladas trigo para harina para evitar el "estrangulamiento de precios". Anunció el lanzamiento de una línea de créditos del Banco Nación para financiar hasta 300 toneladas de este cereal, a tasa de interés cero y con garantía de la propia cartera agropecuaria para sostener su valor comercial.

Más allá de las suspicacias, el Gobierno dio un paso para resolver el problema del trigo -al menos, reconoció un problema-, que amenazaba con despertar "el monstruo" que tantos dolores de cabeza le originó en la historia reciente. Los productores, por su parte, insisten en que lo único que se debería propiciar sería abrir el mercado externo para la venta de los granos, con lo cual no haría falta ningún crédito para el sector. Mientras se esperan que se concreten las medidas oficiales anunciadas, los agricultores estarán atentos a la disputa Domínguez-Moreno por el control del negocio de los granos en la Argentina.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios