Las autoridades mexicanas se muestran superadas por el conflicto del narco

03 Diciembre 2010
Las autoridades mexicanas perciben que no pueden solas contra el fenómeno del narco. Los desesperados pedidos de ayuda a Estados Unidos caracterizan los despachos diplomáticos divulgados ayer por la tarde por el diario español El País (uno de los cinco medios con acceso a los más de 250.000 cables del Departamento de Estado de EEUU que filtró Wikileaks).

Un informe del 5 de octubre de 2009 demuestra que la solicitud no sólo obedece al deseo de pacificar el país. El entonces subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación, Jerónimo Gutiérrez, reconoce: "tenemos 18 meses y, si no conseguimos un éxito tangible que sea reconocible por los mexicanos, será difícil aguantar la confrontación en la próxima Administración". Han pasado 15 meses y la situación de violencia en México sigue empeorando.

En el mismo documento se da a entender que el Gobierno mexicano ha perdido el control sobre ciertas áreas calientes del país, situación que ningún funcionario admitió públicamente. El diplomático que redactó el mensaje atribuye a Gutiérrez las siguientes palabras: "el narco está dañando la reputación internacional de México, hiriendo las inversiones extranjeras, y llevando a una sensación de gobierno impotente".

Otros cables dan cuenta de la preocupación creciente de Estados Unidos respecto del narco. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, pide a sus diplomáticos en México que le expliquen de qué forma le afectan al presidente Calderón en su personalidad y en su forma de gobernar esta seguidilla de noticias adversas: la guerra contra el narcotráfico, la caída de la economía y los malos resultados de su partido en las elecciones intermedias. "¿Qué tipo de gobernante es Calderón?", interroga Clinton.

Las dudas e incertidumbres también viajan del DF a Washington. Un despacho de hace un año lleva la propuesta del jefe del Ejército, el general Guillermo Galván, que plantea el establecimiento de un estado de excepción en algunas zonas del país invocando el artículo 29 de la Constitución mexicana. La idea no cae bien en algunos sectores del Poder Ejecutivo. La Embajada de EEUU también es escéptica respecto de las ventajas y altos precios de la iniciativa militar. Finalmente, el proyecto no prospera.

El factor "Chávez"

El paquete de mensajes diplomáticos estadounidenses relativos a México también incluye una descripción del encuentro mantenido entre el propio presidente Felipe Calderón y Dennis Blair, director nacional de Inteligencia.

En esa conversación aparece Hugo Chávez, presidente venezolano, que es calificado de entrometido. Calderón comenta a Blair que el líder del Gobierno bolivariano se inmiscuye permanentemente en los asuntos mexicanos y que procede del mismo modo en toda Latinoamérica. El presidente de México no descarta que Chávez haya financiado la campaña de la izquierda durante las elecciones presidenciales de 2006 y habla con desconfianza acerca de la amistad entre Venezuela e Irán. En ese contexto, Calderón recomienda a Estados Unidos preocuparse por la influencia iraní en América Latina.

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