Hay que serenar los ánimos

José Mario Laks - Consultor de empresas.

28 Febrero 2010
Sobre fines del año pasado, ningún analista económico preveía cimbronazos en la economía. El escenario se mostraba favorable y, a la fecha, nada ha cambiado que altere los pronósticos. Sin embargo, la sensación es que todo va mal: inflación, desabastecimiento, peligro de default, etc. Con el resultado de las elecciones de 2009, ya se avizoraban problemas desde diciembre, ya que el Ejecutivo perdía la mayoría en el Congreso. ¿Tiene que ver lo político con la economía? En todo el mundo existen crisis políticas; sin embargo, no necesariamente afectan la economía.
Quizá lo que marcó el punto récord de suba de precios en corto plazo fue la carne. En noviembre, un ternero costaba $ 3,50 el kilo vivo en campo y hoy $ 6,70. El Gobierno echa la culpa a los ganaderos, y viceversa; cada uno tiene un poco de razón. Pero ninguna posición justifica los números que se ven. Durante mayo de 2008, el ingreso de animales a los mercados de hacienda fue récord histórico. Cuando se ponen a competir por el mismo campo vacas con soja, punto para la soja. El feed-lot es lo nuevo. Así como este caso tenemos varios en los últimos meses que impactan en el bolsillo de los argentinos, produciendo una transferencia de recursos a manos concentradas. Este tipo de hechos no necesariamente es el comienzo de una carrera inflacionaria, ya que el tope es la falta de colocación de estos productos en el mercado interno, a la vez que no poseen una demanda externa que permita exportar excedentes. Es cierta la falta de políticas concretas por parte del Gobierno. Pero no necesariamente esas políticas, pensadas en términos del mediano o largo plazo, les tiene que gustar al sector que las reclama. Si analizamos los números macro no existen indicadores que justifiquen ninguna amenaza cierta; no obstante, el clima incierto está instalado. El sistema financiero tiene excedentes y excelentes balances; sin embargo, no crecen los créditos. En el sector doméstico no reaparecen los planes de tarjetas a 12 pagos, salvo casos puntuales. La tasa pasiva es baja y negativa. Sin embargo, no hay inversiones que aprovechen esa situación.
Punto aparte con el Fondo del Bicentenario. El Gobierno y la oposición apuestan a todo o nada, y atrás de esto hay intereses económicos. En ningún caso vamos a caer en default, pero no es lo mismo usar reservas que salir a colocar títulos para cumplir con obligaciones. Hay sectores que ganan más con los títulos. En definitiva, en la pelea Gobierno-oposición estos no son los únicos contrincantes: hay terceros que intervienen aprovechando esta situación para hacer grandes diferencias. Sería necesario serenar los ánimos y no dar excusas a sectores para hacer sus negocios a costa de todos. Cuando la gente está tranquila gana la mayoría.

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