"Queremos que se diga quién mató a Roberto"
María Atzeri, madre del joven asesinado hace casi un año luego de una fiesta, afirmó que no teme luchar y que confía en la Justicia. La víctima fue baleada en una fiesta, en avenida República del Líbano al 1.100. Hay cuatro imputados, pero la familia del joven señala a un chico de 18 años
23 Febrero 2010 Seguir en 
Roberto Cabrera tenía 26 años cuando lo balearon, el 8 de febrero de 2009, a la salida de una fiesta, en avenida República del Líbano al 1.100. Durante los 16 días que agonizó en una cama del Centro de Salud, su madre, María Atzeri, estuvo a su lado. Ella escuchó de boca de su hijo lo que sucedió aquella madrugada; por eso, a un día de que se cumpla el primer aniversario de la muerte del joven, la mujer no puede creer que aún la Justicia no haya probado quién efectuó el mortal disparo. "No tengo dudas de que fue ese muchacho que en ese entonces era menor (su nombre no puede publicarse por motivos legales). Con la balacera que armó, podría haber matado a varios chicos. Y a eso lo vieron varias personas", dijo Atzeri, de 41 años, en diálogo con LA GACETA.
- ¿Qué le contó su hijo sobre aquella madrugada?
- El me decía: "mamá, no quiero que pensés mal; yo no anduve en problemas". Y siempre le creí, porque me hubiese dicho lo contrario si era así. Roberto había estado en un baile en un club. Después fue para esa fiesta, y unos chicos le dijeron "ya se corta esto, porque hubo problemas hace rato". Entonces, él y unos amigos estacionaron una camioneta cerca de la esquina y se quedaron escuchando música. Pero de golpe llegó esa gente en la Hilux, se bajó el chico este (uno de los imputados) y empezó a hacerle tiros a un grupo. Mi hijo estaba parado en la caja de la camioneta, y la bala le dio en la cintura. No tenía nada que ver con eso.
- Su familia se mostró muy disconforme con la investigación en un primer momento...
- (Arnoldo) Suasnábar, el primer fiscal que trabajó en el caso, esperó hasta que mi hijo se muriera para empezar a investigar. Creo que de esa forma, el chico que hizo el disparo pudo ocultar varias cosas. Después, cuando Roberto falleció, apareció ese tal Díaz y dijo: "yo hice el tiro". Pero todos sabemos que no fue él. No sé si lo habrán presionado para que mienta.
- ¿Hoy sigue desconfiando de la Justicia?
- No, porque la fiscala que tomó el caso ahora (Adriana Giannoni) hizo en unos días lo que Suasnábar no había hecho en semanas. Igual, se perdieron varias pruebas. Nosotros necesitamos que se diga quién mató a Roberto. El asesino tiene que ser condenado. Se llevó la mitad de mi vida. Mi familia quedó destrozada: mi nieta quedó sin padre; mi nuera quedó sola, con una enfermedad crónica que requiere un transplante...
- Su nieta, ¿recuerda a Roberto?
- Ella tiene cinco años. Los primeros meses fueron difíciles; lo echaba mucho de menos, andaba muy nerviosa y lloraba sin parar. No entendía qué había pasado, obviamente, pero notaba la ausencia de su papá. Hoy, gracias a Dios, estamos logrando que lo supere. De vez en cuando la llevamos al cementerio para que visite la tumba. Le decimos que su papá está ahí, pero que la cuida desde el cielo. La verdad, veía estas cosas en televisión, pero pensaba que no sucedían en la realidad.
- Mañana se cumple un año de la muerte de Roberto. ¿Cómo lo recordará?
- Haremos una misa, algo en familia. No creo que volvamos a hacer otra manifestación, porque estamos conformes con la fiscala. Me da bronca que no haya detenidos, pero confío en que el juicio llegue pronto y el chico que lo mató enfrente al tribunal. Yo no tengo miedo; sé que sus padres son personas poderosas. Pero no voy a aceptar plata ni nada de eso. Yo busco justicia, y que las cosas se hagan como se tienen que hacer.
Dos hipótesis
El 8 de febrero de 2009, Roberto Cabrera estaba en una fiesta. Un grupo de personas llegó en una Hilux y comenzó a disparar.
Roberto murió el 24 de febrero. Ese día, un joven confesó que era el culpable ante el fiscal Suasnábar. Según testigos, no es cierto.
Tras una protesta de los Cabrera, la causa pasó a manos de la fiscala Giannoni. Hubo tres detenidos más; un menor, entre ellos.
Hay dos hipótesis sobre los hechos: una señala al menor; otra, al joven que se entregó. La pesquisa ya casi acabó, según investigadores.
- ¿Qué le contó su hijo sobre aquella madrugada?
- El me decía: "mamá, no quiero que pensés mal; yo no anduve en problemas". Y siempre le creí, porque me hubiese dicho lo contrario si era así. Roberto había estado en un baile en un club. Después fue para esa fiesta, y unos chicos le dijeron "ya se corta esto, porque hubo problemas hace rato". Entonces, él y unos amigos estacionaron una camioneta cerca de la esquina y se quedaron escuchando música. Pero de golpe llegó esa gente en la Hilux, se bajó el chico este (uno de los imputados) y empezó a hacerle tiros a un grupo. Mi hijo estaba parado en la caja de la camioneta, y la bala le dio en la cintura. No tenía nada que ver con eso.
- Su familia se mostró muy disconforme con la investigación en un primer momento...
- (Arnoldo) Suasnábar, el primer fiscal que trabajó en el caso, esperó hasta que mi hijo se muriera para empezar a investigar. Creo que de esa forma, el chico que hizo el disparo pudo ocultar varias cosas. Después, cuando Roberto falleció, apareció ese tal Díaz y dijo: "yo hice el tiro". Pero todos sabemos que no fue él. No sé si lo habrán presionado para que mienta.
- ¿Hoy sigue desconfiando de la Justicia?
- No, porque la fiscala que tomó el caso ahora (Adriana Giannoni) hizo en unos días lo que Suasnábar no había hecho en semanas. Igual, se perdieron varias pruebas. Nosotros necesitamos que se diga quién mató a Roberto. El asesino tiene que ser condenado. Se llevó la mitad de mi vida. Mi familia quedó destrozada: mi nieta quedó sin padre; mi nuera quedó sola, con una enfermedad crónica que requiere un transplante...
- Su nieta, ¿recuerda a Roberto?
- Ella tiene cinco años. Los primeros meses fueron difíciles; lo echaba mucho de menos, andaba muy nerviosa y lloraba sin parar. No entendía qué había pasado, obviamente, pero notaba la ausencia de su papá. Hoy, gracias a Dios, estamos logrando que lo supere. De vez en cuando la llevamos al cementerio para que visite la tumba. Le decimos que su papá está ahí, pero que la cuida desde el cielo. La verdad, veía estas cosas en televisión, pero pensaba que no sucedían en la realidad.
- Mañana se cumple un año de la muerte de Roberto. ¿Cómo lo recordará?
- Haremos una misa, algo en familia. No creo que volvamos a hacer otra manifestación, porque estamos conformes con la fiscala. Me da bronca que no haya detenidos, pero confío en que el juicio llegue pronto y el chico que lo mató enfrente al tribunal. Yo no tengo miedo; sé que sus padres son personas poderosas. Pero no voy a aceptar plata ni nada de eso. Yo busco justicia, y que las cosas se hagan como se tienen que hacer.
Dos hipótesis
El 8 de febrero de 2009, Roberto Cabrera estaba en una fiesta. Un grupo de personas llegó en una Hilux y comenzó a disparar.
Roberto murió el 24 de febrero. Ese día, un joven confesó que era el culpable ante el fiscal Suasnábar. Según testigos, no es cierto.
Tras una protesta de los Cabrera, la causa pasó a manos de la fiscala Giannoni. Hubo tres detenidos más; un menor, entre ellos.
Hay dos hipótesis sobre los hechos: una señala al menor; otra, al joven que se entregó. La pesquisa ya casi acabó, según investigadores.







