Según los vecinos, en Burruyacu se vive un clima de inseguridad

Una protesta frente a la comisaría busca evitar que sigan los robos

22 Febrero 2010
Era uno de esos pueblos donde todos los vecinos se saludaban al cruzarse. En las casas, las puertas abiertas invitaban a cualquier amigo a pasar para tomar unos mates y conversar. Pero, según los vecinos, desde hace un año Burruyacu se ha vuelto un lugar inseguro.

"Me han robado dos veces en 15 días. El trabajo de toda una vida desapareció en minutos. Eso es triste e injusto", dijo María Rodríguez, dueña de un polirubro. Ayer a la madrugada, dos delincuentes ingresaron al negocio y se llevaron mercadería valuada, según la propietaria, en más de $30.000.

"Mi tía me llamó por teléfono y me avisó que me estaban robando de nuevo. 'Vení ya', me dijo", contó Rodríguez. De acuerdo al relato de la mujer, dio aviso al personal de Gendarmería que patrulla en la zona. Cuando llegaron al negocio, los ladrones, al percatarse de la presencia policial, emprendieron la fuga. En un cuatriciclo, el gendarme dio alcance a uno de los delincuentes.

Protesta

Rodríguez, que había acompañado la persecución con su camioneta, comentó que van a marchar hoy, a las 10, para reclamar por seguridad. La concentración se realizaría frente a la parroquia Nuestra Señora del Rosario, y culminará en la comisaría.

"Burruyacu era un pueblo tranquilo hasta hace un año. Hoy es tierra de nadie. Somos unos perros mas", exclamó Rodríguez. Angel González avala la afirmación de la mujer. "Antes se dormía con las puertas abiertas. Ahora no se puede. Lo cierto es que todos nos conocemos, pero últimamente vino a vivir gente desconocida en el pueblo", afirmó el hombre.

González tiene una finca, donde se dedica a la cría de caballos peruanos. "Me robaron monturas, lazos y riendas. Incluso llegaron a robarme unos chanchos que tenía. Una vez se llevaron un caballo, que por suerte pude recuperar.", comentó. El hombre agregó que los asaltos se acrecentaron en el último mes. Arminda Paz, dueña de una panadería, manifestó que la inseguridad se vive a toda hora. "En 20 días hubo ocho asaltos. Ya no sabemos cómo defendernos", dijo. Según la panadera, los delincuentes actúan en los negocios donde no hay gente. "Si los dejamos, van a comenzar a asaltar en las casas, con nosotros adentro", comentó preocupada la mujer.

Rodríguez expresó que muchos casos no son denunciados, por temor y por lo que llaman ineficiencia policial. "En el primer robo, me llevaron también mercadería diversa, como jeans y zapatos. Casi el mismo valor que ayer", contó. "Estoy mal psicológicamente. Tengo una crisis de nervios permanente", agregó. Sin embargo, los vecinos destacan la labor que realiza Gendarmería Nacional. "Tengo entendido que el intendente les paga la nafta, para que puedan patrullar en el cuatriciclo", dijo Paz.

Según la panadera, en la comisaría solo hay un policía. "Si llamamos por teléfono a la comisaría, no atiende nadie", afirmó. LA GACETA intentó comunicarse con la dependencia, pero nadie contestó las 10 llamadas.

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