Una relación sin retorno

Por Julio Burdman, analista político.

10 Enero 2010

Las instituciones democráticas son estables pero entre los actores políticos se vive un momento de tensión. Gobierno y oposición están en un estado de fuerte polarización, con acusaciones cruzadas gravísimas. Y el agravante de que el propio Vicepresidente es opositor. En ese contexto, los conflictos normales del juego político tienen una caja de resonancia.
La Argentina presenta al mundo una imagen de cierta turbulencia. Y ahora algo curioso. Desde el punto de vista de los mercados, hasta ahora estábamos acostumbrados a que el gobierno kirchnerista proyectase una imagen desafiante y confrontativa, mientras que la oposición como moderada y amigable al mundo. Pero ahora es al revés. El Gobierno envió una señal de previsibilidad, mientras que la oposición apareció como un factor imprevisible, que puede impedir la aplicación del Fondo desde el Congreso por motivos políticos. La creación de un Fondo con reservas para respaldar los vencimientos de la deuda en principio fue bien recibida por los mercados internacionales, aún cuando faltaban detalles por aclarar.
El argumento económico, según la información que yo manejo, tiene sentido en el plazo del ejercicio anual porque Argentina no tiene fuentes de financiamiento externo. Aunque la economía esté bien, es dificilísimo pagar deuda solamente con el producto interno, sin refinanciar nada. Argentina debería tener más fuentes de financiamiento, pero ese ya es otro tema.
¿Qué consecuencias políticas tienen las decisiones tomadas por el Gobierno? Hay que separar los temas relativos a la gestión macroeconómica de otras políticas del gobierno. En Argentina, y en casi todos los  países, la política macroeconómica está basada en decisiones fuertes, que muchas veces están en el límite de las reglas vigentes o las cambian "ad hoc". Ponerse en ultra-institucionalista en temas macroeconómicos sería un poco hipócrita. El problema es que hay muchos opositores importantes que dicen públicamente que el Gobierno quiere usar las reservas con fines injustificados, casi espurios. Son acusaciones gravísimas que deben estudiarse a fondo, y que deben estar respaldadas por parte de quienes las realizan.
No hay que pensar que está en riesgo la gobernabilidad del país. La permanencia o no de Redrado en el cargo, o la judicialización del caso, no son problemas que afecten la gobernabilidad del país. Los riesgos de gobernabilidad estarían en un eventual choque entre el Ejecutivo y el Legislativo que alteren las fuentes de financiamiento del Tesoro, pero no creo que se llegue a ese nivel.
La judicialización de este conflicto retarda la resolución de esta crisis. La ruptura política entre la Presidenta y Redrado ya no tiene retorno. Haya tenido o no razón, no veo como podría seguir en el cargo, por como funciona la política económica argentina.
Mucho menos tiene resolución la relación entre los compañeros de fórmula del Frente para la Victoria, sobre todo luego que la Presidenta le enrostrara a Julio Cobos sobre cómo llegó a la vicepresidencia de la Nación. Las funciones de ese cargo resultan difíciles de enunciar, ya que no están bien explicadas por la Constitución, desde el punto de vista político. Está claro que, en la política argentina, la Vicepresidencia es una institución incómoda. (Especial para LA GACETA)

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