
Su producción plástica transitó fundamentalmente por las tendencias figurativas manifestadas a partir de los años 60, excepto una breve experiencia abstracta en sus inicios. Esta muestra itinerante, que llegará a Tucumán, incluye producciones como "La Galera" (Gran Premio de Honor del Salón Nacional en 1973), "Virreina", "Nenona", "El perro de la virreina", "Flores y fusiles".
"Crónica de una pasión americana" es el nombre de la exposición antológica de Joaquín Ezequiel Linares, que en este momento está abierta el público en el Museo Sívori de Buenos Aires, y que recorrerá Córdoba, Jujuy, Salta y Tucumán. La muestra, que es la mayor que se le haya dedicado, reúne sus obras fundamentales y cubre los diversos períodos y todas las series que integran la trayectoria del talentoso artista que eligió Tucumán para crear. Esto último lo destacó Mercedes Pérez Bergliaffa en una nota titulada "El artista que volvió a nacer en Tucumán" y publicada en Ñ, la revista cultural del diario Clarín, a principios de este mes. Aquí, en la provincia elegida también por Spilimbergo, Berni, Alonso y Szalay, encontrará el tono y el estilo que lo definirán. "Linares asumió, desde su mudanza a Tucumán, el lugar de artista crítico. Dejó de lado la abstracción y se alineó en una figuración expresiva, a veces algo neo-expresionista, a veces algo pop, pero siempre muy densa y barroca. Ese era su genio: la profundidad en la concepción del espacio en sus cuadros respondía a la profundidad de su compromiso hacia lo que pintaba, de una mirada nada ingenua, nada sobrevoladora’’, afirma Pérez Bergliaffa. En esta página rescatamos un texto de Linares, publicado aquí en 1972, en el que reflexiona sobre el arte, y reproducimos algunos de los cuadros que pueden apreciarse en la muestra. © LA GACETA








