29 Noviembre 2009 Seguir en 
En la jerga popular, se suele decir que el que pega primero, pega dos veces, aunque también se dice que el mejor ataque es una buena defensa. Hay quienes apuestan rápidamente a la descalificación del otro cuando se sienten rozados una crítica. Siempre es conveniente responder con prudencia y no con términos que pueden volverse luego en contra de uno mismo y ocasionar un papelón, especialmente en situaciones delicadas que están en la órbita de la Justicia.
El 4 de agosto pasado se cumplieron dos años de un episodio confuso en el cual el venezolano Guido Antonini Wilson ingresó al país con una valija con U$S 800.000. El empresario llegó al aeroparque "Jorge Newbery" en un vuelo contratado por la estatal Enarsa, junto con funcionarios argentinos, e intentó pasar sin éxito la valija. Se dijo que el dinero estaba destinado para la campaña electoral de Cristina Fernández de Kirchner.
Hace unos 10 días se informó que un video de Canal 7, entregado a la Justicia, probaba que Antonini Wilson había estado en la Casa de Gobierno en agosto de 2007, durante un acto que encabezaron el entonces presidente Néstor Kirchner y su par venezolano, Hugo Chávez, dos días después de haber tratado de ingresar ilegalmente al país el maletín con U$S 800.000. La filmación fue recibida por el juez en lo Penal Económico Daniel Petrone, a cargo de la causa y confirmaba así la versión aportada por testigos y rechazada con anterioridad por el Gobierno nacional.
Rápidamente, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, puso en duda la autenticidad de las imágenes que mostraban al venezolano en el interior de la Casa Rosada y ratificó que no constaba en ningún lado su ingreso. "He visto una foto. Quiero ver qué grado de veracidad tiene", dijo el funcionario y agregó que se habían registrado todas las entradas y no figuraba el nombre del polémico sujeto. Acotó que se trataba de una "paparruchada (noticia falsa y desatinada; tontería, estupidez, según el Diccionario de la Real Academia Española) que inventó Clarín, para desviar el tema de la catastrófica denuncia de escuchas telefónicas". Respecto de Antonini Wilson afirmó que tenía todas las garantías en el país para que se presentara. "Que diga quién lo trajo y cómo trajo la plata. Que dé las explicaciones. Lo tiene que hacer en la Justicia y si hay alguien involucrado, que pague por ello", aseveró.
El empresario confirmó entonces que sí había estado en la Rosada y relató que salteó el control sin que nadie le preguntara nada cuando asistió a un acto en el que Néstor Kirchner agasajó a Hugo Chávez. Pocos días después, reiteró que los U$S 800.000 que traía en el maletín eran para la campaña presidencial de Cristina Fernández de Kirchner y descartó la posibilidad de presentarse ante la Justicia argentina "por falta de garantías".
El jefe de Gabinete tuvo que admitir la veracidad de la filmación: "Cuando vi el video, yo di la orden de hacer un sumario interno, para que se explique por qué no figuraba en los controles de la Casa de Gobierno la entrada del venezolano". Sin embargo, fiel a su estilo intransigente, el funcionario insistió que esta "maniobra mediática" de la aparición de la grabación era una "paparruchada del monopolio Clarín".
Este papelón del Gobierno de negar la veracidad de un video -posiblemente sin haberlo visto-, descalificando a un grupo periodístico y acusándolo como promotor una operación mediática, es producto de la imprudencia que no debería permitirse el Poder Ejecutivo Nacional, que al margen de estar equivocado desnudó gruesas fallas de seguridad en la Casa Rosada. Sería positivo que antes de descalificar cualquier noticia o de negar un hecho, se preocupara antes de verificar que así sea porque nos muestra como un país poco serio.
El 4 de agosto pasado se cumplieron dos años de un episodio confuso en el cual el venezolano Guido Antonini Wilson ingresó al país con una valija con U$S 800.000. El empresario llegó al aeroparque "Jorge Newbery" en un vuelo contratado por la estatal Enarsa, junto con funcionarios argentinos, e intentó pasar sin éxito la valija. Se dijo que el dinero estaba destinado para la campaña electoral de Cristina Fernández de Kirchner.
Hace unos 10 días se informó que un video de Canal 7, entregado a la Justicia, probaba que Antonini Wilson había estado en la Casa de Gobierno en agosto de 2007, durante un acto que encabezaron el entonces presidente Néstor Kirchner y su par venezolano, Hugo Chávez, dos días después de haber tratado de ingresar ilegalmente al país el maletín con U$S 800.000. La filmación fue recibida por el juez en lo Penal Económico Daniel Petrone, a cargo de la causa y confirmaba así la versión aportada por testigos y rechazada con anterioridad por el Gobierno nacional.
Rápidamente, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, puso en duda la autenticidad de las imágenes que mostraban al venezolano en el interior de la Casa Rosada y ratificó que no constaba en ningún lado su ingreso. "He visto una foto. Quiero ver qué grado de veracidad tiene", dijo el funcionario y agregó que se habían registrado todas las entradas y no figuraba el nombre del polémico sujeto. Acotó que se trataba de una "paparruchada (noticia falsa y desatinada; tontería, estupidez, según el Diccionario de la Real Academia Española) que inventó Clarín, para desviar el tema de la catastrófica denuncia de escuchas telefónicas". Respecto de Antonini Wilson afirmó que tenía todas las garantías en el país para que se presentara. "Que diga quién lo trajo y cómo trajo la plata. Que dé las explicaciones. Lo tiene que hacer en la Justicia y si hay alguien involucrado, que pague por ello", aseveró.
El empresario confirmó entonces que sí había estado en la Rosada y relató que salteó el control sin que nadie le preguntara nada cuando asistió a un acto en el que Néstor Kirchner agasajó a Hugo Chávez. Pocos días después, reiteró que los U$S 800.000 que traía en el maletín eran para la campaña presidencial de Cristina Fernández de Kirchner y descartó la posibilidad de presentarse ante la Justicia argentina "por falta de garantías".
El jefe de Gabinete tuvo que admitir la veracidad de la filmación: "Cuando vi el video, yo di la orden de hacer un sumario interno, para que se explique por qué no figuraba en los controles de la Casa de Gobierno la entrada del venezolano". Sin embargo, fiel a su estilo intransigente, el funcionario insistió que esta "maniobra mediática" de la aparición de la grabación era una "paparruchada del monopolio Clarín".
Este papelón del Gobierno de negar la veracidad de un video -posiblemente sin haberlo visto-, descalificando a un grupo periodístico y acusándolo como promotor una operación mediática, es producto de la imprudencia que no debería permitirse el Poder Ejecutivo Nacional, que al margen de estar equivocado desnudó gruesas fallas de seguridad en la Casa Rosada. Sería positivo que antes de descalificar cualquier noticia o de negar un hecho, se preocupara antes de verificar que así sea porque nos muestra como un país poco serio.
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