Mejora la confianza del consumidor

Punto de vista. Por Eduardo Robinson, economista.

29 Noviembre 2009
La mejoría del contexto internacional, un sistema financiero argentino que dado el bajo nivel de intermediación financiera pudo sortear sin sobresaltos lo peor de la crisis, la reducción de la salida de capitales, el hecho de que la inflación real no ha tenido fuertes incrementos, la relativa estabilidad del tipo de cambio, y la percepción de que la economía empezó a recuperarse, son factores que incidieron para mejorar la confianza del consumidor. Los indicadores de consumo volvieron a mostrar mejoras en las últimas semanas. En términos interanuales, la confianza del consumidor en el último mes volvió a registrar una variación interanual positiva (3,5%), luego de tres meses con caídas. Así, la confianza se encuentra 26% por debajo del registro de enero de 2008. Sin embargo, la confianza acumula una suba de 8,1% desde marzo de este año, mes a partir del cual comenzaron a observarse las primeras señales de mejora. Tales indicadores son congruentes con el hecho que uno de los componentes del crédito al sector privado, el financiamiento mediante tarjeta de crédito, que implica plazos muy cortos, mostró el mayor incremento entre todos los tipos de préstamos en el último año. En efecto, el financiamiento mediante tarjetas de crédito tuvo una expansión del 16%.  
El hecho de un mayor uso del financiamiento mediante tarjeta de crédito también se refleja en el hecho de que la participación relativa en el total de préstamos al sector privado se ha incrementado pasando del 10% que tenía un año atrás, al 12% actual. Esto responde, por un lado, al ciclo económico, en el momento de contracción de la economía empeora el acceso al crédito. Esto obedece a que suben las tasas de interés, se incrementa la incertidumbre y la percepción de riesgo, con lo cual se restringen las posibilidades de acceder a financiamiento de mediano plazo, como puede ser los préstamos personales. De esta forma, por más que las tasas de interés suban para el financiamiento con tarjetas, la dificultad de sustituir este tipo de financiamiento es muy reducida. Por otro lado, el Gobierno trata de impulsar el consumo como factor dinamizante, en detrimento de las exportaciones o de la inversión. Esto hace que también crezca la oferta de financiamiento mediante tarjetas. Pese a que en algunos comercios se cobrarían intereses por compras en cuotas, en momentos en que se recupera el consumo y empieza la temporada de mayores niveles de ventas, es muy probable que esta modalidad no tenga aplicación efectiva.

Comentarios