La tarjeta de crédito es el medio preferido para comprar en cuotas
Hasta octubre de este año las financiaciones con tarjeta crecieron 18%, según un informe de la consultora Deloitte. Y datos recientes del Banco Central, basado en los relevamientos del Régimen de Transparencia, indicó que la tasa que se cobra para financiar saldos promedió el 36,5% anual en septiembre.
29 Noviembre 2009 Seguir en 
Ricardo quiere renovar su computadora. De contado, armar un nuevo CPU le cuesta $ 1.557, y $ 2.025 si decide financiar el gasto con tarjeta de crédito en 12 cuotas de $ 168,75. La diferencia de $ 468 entre el valor de contado y el precio financiado demuestra que, al menos en este caso, no resulta conveniente concretar la operación vía plástico. Sin embargo, el argumento de Ricardo para pagar casi un 25% más caro el CPU es sencillo: no dispone del dinero en efectivo, y la única forma de acceder a la tecnología que necesita es pagarla en cuotas. Es así, o nada.
Esta realidad -o por comodidad, o por costumbre-, llevó a que la tarjeta de crédito haya sido el instrumento más usado en la Argentina para financiar compras en lo que va de 2009. Hasta octubre de este año las financiaciones con tarjeta crecieron 18%, según un informe de la consultora Deloitte. Otras líneas de financiación, que solían ser las más dinámicas en años anteriores -como los créditos personales o los prendarios-, apenas crecieron o incluso cayeron en los primeros 10 meses de 2009, destaca la consultora.
El crecimiento de la financiación con tarjetas estuvo impulsado por un mecanismo de fondeo llamado "revolving", que permite pagar un porcentaje muy pequeño de los consumos mensuales y postergar el resto para más adelante. De hecho, según un estudio reciente de Deloitte -que sondea no sólo a bancos sino también a comercios minoristas, cooperativas y empresas especializadas que otorgan préstamos para el consumo- el porcentaje de individuos que usó el "revolving" pasó de representar el 25% del total a mediados de 2008 al 35% en la actualidad, un crecimiento del 40%.
Evolución
Un informe reciente del Banco Central (BCRA), basado en los relevamientos del Régimen de Transparencia, indicó que la tasa que se cobra para financiar saldos promedió el 36,5% anual en septiembre. Para los valores mínimos informados, ese promedio fue de 33,1% nominal anual y, para los máximos, de 39,8%, aunque a ellos debe sumarse el IVA, entre otros gastos, y los máximos llegan entonces al 55% y 85,2%. Los valores relevados muestran un importante aumento desde marzo de 2008, última fecha del anterior informe oficial al respecto. Por entonces, el costo de financiación promedio iba del 26,1 al 30% anual, es decir, entre siete y nueve puntos inferiores a los actuales. Pero aún con estas tasas, lo cierto es que el financiamiento con tarjeta fue, de lejos, el más dinámico este año. Los números de Deloitte hablan de un crecimiento anualizado del 18%, que supera el avance de los préstamos personales (que crecieron 6%) y de los prendarios (que caen 7% en el año). En años anteriores, tanto prendarios como personales solían tener un crecimiento similar al de las financiaciones con tarjeta. En 2008, de hecho, estas tres líneas aumentaron 40% o más en relación a 2007. "Es por eso que, en términos interanuales, los préstamos continúan mostrando una desaceleración en su crecimiento desde comienzos del año 2008", dice Deloitte.
Esta realidad -o por comodidad, o por costumbre-, llevó a que la tarjeta de crédito haya sido el instrumento más usado en la Argentina para financiar compras en lo que va de 2009. Hasta octubre de este año las financiaciones con tarjeta crecieron 18%, según un informe de la consultora Deloitte. Otras líneas de financiación, que solían ser las más dinámicas en años anteriores -como los créditos personales o los prendarios-, apenas crecieron o incluso cayeron en los primeros 10 meses de 2009, destaca la consultora.
El crecimiento de la financiación con tarjetas estuvo impulsado por un mecanismo de fondeo llamado "revolving", que permite pagar un porcentaje muy pequeño de los consumos mensuales y postergar el resto para más adelante. De hecho, según un estudio reciente de Deloitte -que sondea no sólo a bancos sino también a comercios minoristas, cooperativas y empresas especializadas que otorgan préstamos para el consumo- el porcentaje de individuos que usó el "revolving" pasó de representar el 25% del total a mediados de 2008 al 35% en la actualidad, un crecimiento del 40%.
Evolución
Un informe reciente del Banco Central (BCRA), basado en los relevamientos del Régimen de Transparencia, indicó que la tasa que se cobra para financiar saldos promedió el 36,5% anual en septiembre. Para los valores mínimos informados, ese promedio fue de 33,1% nominal anual y, para los máximos, de 39,8%, aunque a ellos debe sumarse el IVA, entre otros gastos, y los máximos llegan entonces al 55% y 85,2%. Los valores relevados muestran un importante aumento desde marzo de 2008, última fecha del anterior informe oficial al respecto. Por entonces, el costo de financiación promedio iba del 26,1 al 30% anual, es decir, entre siete y nueve puntos inferiores a los actuales. Pero aún con estas tasas, lo cierto es que el financiamiento con tarjeta fue, de lejos, el más dinámico este año. Los números de Deloitte hablan de un crecimiento anualizado del 18%, que supera el avance de los préstamos personales (que crecieron 6%) y de los prendarios (que caen 7% en el año). En años anteriores, tanto prendarios como personales solían tener un crecimiento similar al de las financiaciones con tarjeta. En 2008, de hecho, estas tres líneas aumentaron 40% o más en relación a 2007. "Es por eso que, en términos interanuales, los préstamos continúan mostrando una desaceleración en su crecimiento desde comienzos del año 2008", dice Deloitte.








