29 Noviembre 2009 Seguir en 
Para una pequeña y mediana empresa, el gran problema a resolver en las vacaciones es la reducción de los costos del movimiento interno del negocio. Desde esa premisa, la siguiente estará en función de encontrar el plan para ajustarlos y, además, no descuidar las estrategias para mejorar las ventas, afirma a LA GACETA Raúl Robín, presidente de la Federación Económica de Tucumán (FET).
Según el dirigente, el éxito de una empresa pasa por anticiparse a los precios. "La clave es cómo se compra y si se efectúan buenas operaciones -el verano es un tiempo ideal para hacerlo- seguramente mejorará la competitividad respecto de otros comercios", puntualiza.
Robín afirma que los desafíos para el verano son distintos y dependen de las necesidades de cada sector. Por caso, para el sector comercial, la Federación Económica y el Instituto para el Desarrollo Productivo (IDEP) están preparando unas jornadas de capacitación para el verano acerca de las "Buenas Prácticas Comerciales". Este sistema, según el titular de la FET, contribuirá a dar sugerencias sobre cómo bajar costos u ordenar la situación antes de que se inicie la actividad plena del comercio.
Las perspectivas para otras actividades son distintas. Robín mencionó que en el caso de la agricultura, el verano es la época en la que más se trabaja y, por lo tanto, si es que se realizan ajustes, estos deberán hacerse sobre la marcha.
En la industria, además, la inquietud pasa por la inversión. Por ejemplo, entre enero y marzo, el sector azucarero está en pleno proceso de alistamiento de las fábricas con vistas a la zafra que se viene. Sin embargo, varios establecimientos, dice Robín, deben readecuar sus políticas de inversión hacia el nuevo desafío para la actividad: la obtención de alcohol anhidro.
"En general, el verano significa un parate generalizado para la economía provincial, por eso hay que aprovechar las huellas que deja este último tramo del año, para arrancar el próximo con mejores expectativas", sugiere el presidente de la Federación Económica de Tucumán.
Según el dirigente, el éxito de una empresa pasa por anticiparse a los precios. "La clave es cómo se compra y si se efectúan buenas operaciones -el verano es un tiempo ideal para hacerlo- seguramente mejorará la competitividad respecto de otros comercios", puntualiza.
Robín afirma que los desafíos para el verano son distintos y dependen de las necesidades de cada sector. Por caso, para el sector comercial, la Federación Económica y el Instituto para el Desarrollo Productivo (IDEP) están preparando unas jornadas de capacitación para el verano acerca de las "Buenas Prácticas Comerciales". Este sistema, según el titular de la FET, contribuirá a dar sugerencias sobre cómo bajar costos u ordenar la situación antes de que se inicie la actividad plena del comercio.
Las perspectivas para otras actividades son distintas. Robín mencionó que en el caso de la agricultura, el verano es la época en la que más se trabaja y, por lo tanto, si es que se realizan ajustes, estos deberán hacerse sobre la marcha.
En la industria, además, la inquietud pasa por la inversión. Por ejemplo, entre enero y marzo, el sector azucarero está en pleno proceso de alistamiento de las fábricas con vistas a la zafra que se viene. Sin embargo, varios establecimientos, dice Robín, deben readecuar sus políticas de inversión hacia el nuevo desafío para la actividad: la obtención de alcohol anhidro.
"En general, el verano significa un parate generalizado para la economía provincial, por eso hay que aprovechar las huellas que deja este último tramo del año, para arrancar el próximo con mejores expectativas", sugiere el presidente de la Federación Económica de Tucumán.









