DESTROZADO. Así quedó tras el choque el VW Gol que conducía Quinteros, y que fue secuestrado por la Policía. LA GACETA / ANTONIO FERRONI
24 Noviembre 2009 Seguir en 
"Destruyeron a la familia, pero por ahora lo que queremos es que los que están internados se recuperen. Después nuestra abogada se va a encargar de este sujeto.....". Las palabras de Rafael Morales se cortaron cuando uno de sus familiares le advirtió: "ahí viene". Dos enfermeras pasaron rápidamente con una camilla en la que iba su hermano Oscar. Allí la voz firme de Morales se quebró y los ojos se llenaron de lágrimas al ver el cuerpo cubierto de gasas. Rafael Morales hacía guardia ayer en el Hospital Centro de Salud para saber a cada minuto la situación de su hermano, el conductor del auto que el domingo a la noche se incendió tras ser colisionado desde atrás por otro vehículo sobre la ruta 9, a la altura del kilómetro 1.310, en Los Nogales. Además de Oscar, otras seis personas sufrieron gravísimas heridas y un bebé de un año y cuatro meses murió en el lugar.
Mauricio Rubén Quinteros, el joven de 23 años que, según la Policía, conducía el VW Gol patente IDF-815 que chocó contra el Ford Falcon de Morales, se abstuvo de declarar ayer ante el fiscal Guillermo Herrera, pero igual quedó imputado de los delitos de homicidio culposo, lesiones culposas y abandono de persona agravado, para los cuales el Código Penal prevé penas de entre cinco y 15 años de prisión, por lo que no es excarcelable, indicaron fuentes judiciales. El fiscal esperaba que le informaran el resultado del dosaje alcohólico, pero igualmente había pedido la detención, lo que deberá ser resuelto por el juez Juan Pisa.
Los Morales viven en calle Manuel Alberti al 1.900, donde ayer era todo dolor y consternación. De esa casa habían salido en horas de la mañana para visitar a la madre de Morales, que vive en Los Nogales. "Casi todos los domingos iban a pasar el día ahí. Era una verdadera salida de familia", explicó Rafael Morales. Al dueño del vehículo, un mecánico de autos de 52 años, lo acompañaban su esposa Yolanda Luna, de 39, y sus hijos José Morales, de 26, (que iba con su esposa Viviana Sánchez, de 16 y con su hijo Axel, de 18 meses), Hernán, de 12 y Nazarena Yamila, de 10, además de otro de sus nietos, Valentina Brito. "Yo los había visto salir. Cuando hoy nos enteramos de lo que había pasado no lo podía creer. La familia quedó destrozada", dijo Ana Villagrán, que vive junto a la casa de los Morales.
El accidente ocurrió poco después de las 21. El viejo Ford Falcon circulaba hacia el sur. En cierto momento, dijeron los testigos, un auto Gol que circulaba por detrás lo chocó en la punta izquierda del baúl y lo tiró a la banquina oeste y derrapó unos 80 metros. El tanque de nafta del Falcon reventó y el combustible roció todo el vehículo que, casi en el acto, se prendió fuego, atrapando a los que viajaban en el interior. Otros automovilistas intentaron apagar el fuego. Algunos de los integrantes de la familia salieron envueltos en llamas. Cuando los bomberos apagaron el siniestro encontraron el cuerpo de Axel dentro del auto. Ya nada podían hacer por él. Los testigos afirmaron que Quinteros se bajó de auto, pero que a los pocos minutos, luego de ver cómo ardía el Falcon, ascendió de nuevo a su Gol, que tenía el frente destrozado, y escapó. Con él, según los datos que recogieron los investigadores, iban al menos otros dos hombres. Los tres habrían estado en El Cadillal. Personal del Comando Radioeléctrico persiguió y detuvo a Quinteros en calle Ramírez de Velazco al 1.300 y secuestró el vehículo.
Pronóstico desfavorable
El médico Oscar Hilal, subdirector del Hospital de Niños, dijo que el pronóstico de recuperación de los niños es desfavorable. "Valentina Brito, Héctor Morales y Nazarena Morales presentan complejas heridas en las vías respiratorias y quemaduras en el 50% de sus cuerpos, por lo que se encuentran con asistencia mecánica", indicó el especialista. Por su parte, el subdirector del Centro de Salud, Daniel Pero, informó que los cuatro mayores que ingresaron allí continúan muy delicados. "Sufrieron quemaduras de entre el 40 % y el 90 % de su cuerpo. Tres de ellos están muy mal porque resultaron afectados sus órganos vitales. Tienen el nivel más alto de gravedad. La evolución durante las próximas horas será vital", manifestó.
"Tenemos esperanzas, pero la situación es muy delicada", afirmó Rafael Morales.
Mauricio Rubén Quinteros, el joven de 23 años que, según la Policía, conducía el VW Gol patente IDF-815 que chocó contra el Ford Falcon de Morales, se abstuvo de declarar ayer ante el fiscal Guillermo Herrera, pero igual quedó imputado de los delitos de homicidio culposo, lesiones culposas y abandono de persona agravado, para los cuales el Código Penal prevé penas de entre cinco y 15 años de prisión, por lo que no es excarcelable, indicaron fuentes judiciales. El fiscal esperaba que le informaran el resultado del dosaje alcohólico, pero igualmente había pedido la detención, lo que deberá ser resuelto por el juez Juan Pisa.
Los Morales viven en calle Manuel Alberti al 1.900, donde ayer era todo dolor y consternación. De esa casa habían salido en horas de la mañana para visitar a la madre de Morales, que vive en Los Nogales. "Casi todos los domingos iban a pasar el día ahí. Era una verdadera salida de familia", explicó Rafael Morales. Al dueño del vehículo, un mecánico de autos de 52 años, lo acompañaban su esposa Yolanda Luna, de 39, y sus hijos José Morales, de 26, (que iba con su esposa Viviana Sánchez, de 16 y con su hijo Axel, de 18 meses), Hernán, de 12 y Nazarena Yamila, de 10, además de otro de sus nietos, Valentina Brito. "Yo los había visto salir. Cuando hoy nos enteramos de lo que había pasado no lo podía creer. La familia quedó destrozada", dijo Ana Villagrán, que vive junto a la casa de los Morales.
El accidente ocurrió poco después de las 21. El viejo Ford Falcon circulaba hacia el sur. En cierto momento, dijeron los testigos, un auto Gol que circulaba por detrás lo chocó en la punta izquierda del baúl y lo tiró a la banquina oeste y derrapó unos 80 metros. El tanque de nafta del Falcon reventó y el combustible roció todo el vehículo que, casi en el acto, se prendió fuego, atrapando a los que viajaban en el interior. Otros automovilistas intentaron apagar el fuego. Algunos de los integrantes de la familia salieron envueltos en llamas. Cuando los bomberos apagaron el siniestro encontraron el cuerpo de Axel dentro del auto. Ya nada podían hacer por él. Los testigos afirmaron que Quinteros se bajó de auto, pero que a los pocos minutos, luego de ver cómo ardía el Falcon, ascendió de nuevo a su Gol, que tenía el frente destrozado, y escapó. Con él, según los datos que recogieron los investigadores, iban al menos otros dos hombres. Los tres habrían estado en El Cadillal. Personal del Comando Radioeléctrico persiguió y detuvo a Quinteros en calle Ramírez de Velazco al 1.300 y secuestró el vehículo.
Pronóstico desfavorable
El médico Oscar Hilal, subdirector del Hospital de Niños, dijo que el pronóstico de recuperación de los niños es desfavorable. "Valentina Brito, Héctor Morales y Nazarena Morales presentan complejas heridas en las vías respiratorias y quemaduras en el 50% de sus cuerpos, por lo que se encuentran con asistencia mecánica", indicó el especialista. Por su parte, el subdirector del Centro de Salud, Daniel Pero, informó que los cuatro mayores que ingresaron allí continúan muy delicados. "Sufrieron quemaduras de entre el 40 % y el 90 % de su cuerpo. Tres de ellos están muy mal porque resultaron afectados sus órganos vitales. Tienen el nivel más alto de gravedad. La evolución durante las próximas horas será vital", manifestó.
"Tenemos esperanzas, pero la situación es muy delicada", afirmó Rafael Morales.
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