Diálogo sin revanchismos

Las perspectivas del sector azucarero podrían consolidarse con una actitud de unidad. Por Fernando García Soto - Redacción LA GACETA

16 Noviembre 2009
El dios aparte que favorece a la actividad azucarera cuando las papas queman -por malos manejos internos que generalmente impactan negativamente en los precios-, parece haber vuelto a dejar en claro que no es conveniente festejar demasiado los éxitos, y mucho menos a cuenta de futuros logros. Esta parece ser la hora de que aflore la pretendida seriedad que maduró en el sector.
En principio, todas las condiciones se presentan favorables para que el sector despegue en 2010, con previsiones de buenos precios internacionales del azúcar crudo; con valores internos razonables e incluso contenidos para evitar que suban en forma desmesurada -cosa inusual en un ámbito en que los precios casi nunca son acordes a las necesidades de la mayoría de los factores-, y con la inminente puesta en marcha del programa nacional de biocombustibles, que tendrá a la actividad azucarera como una de las principales protagonistas. En ese escenario, la feroz sequía que asoló a la provincia desde hace más de seis meses castigó con dureza el cañaveral -al igual que otros cultivos- y, de movida, se estima que habrá menos rendimiento de cañas por hectárea. O sea, cuando el sector parecía necesitar más materia prima que nunca para encarar los desafíos presentes y los por venir, la madre naturaleza volvió a hacer de las suyas, y a morigerar expectativas. Felizmente para los azucareros, el tan esperado período de lluvias parece haberse instalado en el campo tucumano, con lo cual se espera que el daño por la seca no sea demasiado relevante.
Pero mientras aún queda mucho por recorrer en el plano productivo, en el aspecto comercial las cosas comenzaron a mostrar cierto orden, en parte por efecto de estrategias comerciales que desplegaron industriales y cañeros. Los factores lograron hacer subir el precio interno del azúcar en plena zafra, y sacarlo de niveles de quebranto, y luego frenar el alza, cuando el proceso parecía salirse de madres. Cuando el precio de la bolsa de azúcar de 50 kilos superó los $ 90 y entró en la franja de lo rentable, algunos de quienes lograron acopiar el producto para favorecerse con mejores precios optaron por propiciar una actitud especulativa, con la esperanza de generar nuevas subas. Eso sí, la jugada implicaba desatender la demanda del mercado interno, lo que hubiera ocasionado reacciones diversas, ninguna de las cuales habría sido positiva, en particular si la variación del precio del azúcar asomaba demasiado en la temida canasta básica alimentaria. Pero los grandes jugadores no estaban dispuestos a correr riesgos innecesarios, y finalmente la oferta se equilibró con la demanda. Así, el precio mayorista se estabilizó entre $ 95 y $ 100, con la idea de que las futuras subas sean muy graduales, lo más imperceptibles posibles.
Otro aspecto que seguramente servirá para consolidar el buen período del sector azucarero argentino es que finalmente se aprobó el tan tramitado crédito de la Anses. El organismo que se quedó con los recursos de la jubilación privada otorgará $ 200 millones a una tasa del 13% anual para warrants, a través de obligaciones negociables, que serán operadas por el Deustche Bank. El destino de estos fondos será justamente evitar que se produzcan excesos de oferta de azúcar blanco en el mercado interno durante la próxima zafra. El inconveniente es que se estableció que la mayor parte del dinero será dirigido a los ingenios, aunque desde el Gobierno provincial se gestiona que se dé mayor prioridad a la franja más vulnerable de los cañeros. Pero lo concreto es que el dinero ya está.
La viabilidad del exitoso vínculo que forjaron este año industriales y cañeros quedará expuesta por estos días, cuando los propietarios de los ingenios se vean en la obligación de pagar U$S 25 por tonelada exportada a los agricultores, a causa de la suba del precio internacional del crudo, que alcanzó niveles récord este año. También los industriales deberán reintegrar con azúcares blancos el 10% que le habían retenido a los cañeros para exportación, que finalmente se destinó al mercado interno. Dado que hoy las vacas están gordas, desde ambas facciones se descuenta que no habrá problemas para el cumplimiento de estos compromisos.
Una asignatura pendiente en el sector azucarero la incorporación a las discusiones de las entidades que quedaron afuera de la mesa de seguimiento de las exportaciones de azúcar, como lo son el Centro de Agricultores Cañeros de Tucumán (Cactu) y la combativa Cañeros Unidos del Este (CUE). En la primera institución hubo recambio de autoridades hace pocos días, y la nueva conducción pretende negociar el retorno a la mesa, pero sin que les "cobren" el desplante ocurrido este año, cuando Cactu se fue del ámbito de debates del azúcar dando un portazo, en desacuerdo con el manejo que se hacía de los intereses del sector. Los más intransigentes parecen ser los productores de CUE, que anunciaron que realizarán una manifestación esta semana en la plaza Independencia, también contra el rol conductor de los ingenios.
Seguramente se evitarían muchos sinsabores innecesarios en la actividad si prevaleciera un diálogo sin revanchismos entre los factores.

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