El clima de conflictos que vive el país

15 Noviembre 2009
Ante el alto índice de conflictividad que se registra en los últimos tiempos en el país, la Conferencia Episcopal Argentina ha dado a conocer un documento, surgido en su 98 Asamblea Plenaria que concluyó el viernes. En el texto denominado "Somos hermanos, queremos ser Nación", la Iglesia católica volvió a cuestionar la pobreza, la violencia delictiva, así como la crisis cultural, moral y religiosa. Se indicó que en el pueblo existen hondos deseos de vivir en paz y en una convivencia basada en el entendimiento, la justicia y la reconciliación.
El documento señala que se percibe violencia verbal y física en el trato político y entre los diversos actores sociales, una falta de respeto a las personas e instituciones, el crecimiento de la conflictividad social, la descalificación de quienes piensan distinto. De esa manera se limita la libertad de expresión, son actitudes que debilitan fuertemente la paz y el tejido social.
Los religiosos se manifestaron preocupados por la crueldad y el desprecio por la vida como consecuencia de la violencia delictiva, vinculada con frecuencia al consumo de drogas, que no sólo causan dolor y muerte en muchas familias sino también pone a los jóvenes en el riesgo de perder el sentido de la existencia. También llamaron la atención sobre la dramática situación de pobreza de muchos argentinos y afirmaron que si bien ya se han definido algunos caminos de ayuda y asistencia para las necesidades más urgentes, es necesario alcanzar estructuras más justas que consoliden un orden social, político y económico, con equidad e inclusión. Respecto de las protestas sociales, los prelados aseveraron  que muchas veces no se encuentran fácilmente los medios para atender y canalizar los reclamos legítimos de los distintos sectores, pero siempre se debe tener en cuenta que la democracia no se fortalece en la conflictividad de las calles y rutas, sino en la vigencia de las instituciones republicanas.
Un párrafo estuvo dedicado a comentar la cultura relativista imperante, que acentúa un individualismo que lleva al encierro y la indolencia frente al sufrimiento del prójimo y a un progresivo acostumbramiento y resignación ante la pobreza y exclusión de muchos. Por otro lado, se refirieron al consumismo exacerbado de unos pocos que expresa la prevalencia de actitudes narcisistas y egoístas en la sociedad. "Es una crisis moral porque se han debilitado valores fundamentales de la convivencia familiar y social. La voluntad no se mueve tanto para el servicio y la solidaridad sino tras lo placentero del momento. La deuda social no es solamente un problema económico o estadístico. Es, primariamente, un problema moral que nos afecta en nuestra dignidad más esencial", afirmaron los religiosos. Finalmente, dijeron que la vida en democracia requiere ser animada por valores permanentes, y fundamentarse en el respeto a la Constitución Nacional y a las leyes; en la autonomía de los poderes del Estado como principio fundamental de la República, y en la vigencia de las instituciones. El documento aconseja que el bien personal y sectorial deben armonizarse con la búsqueda del bien común.
Creemos importante reflexionar sobre este texto porque sintetiza una buena parte de la realidad que vivimos a diario los argentinos. Conflictos, intolerancia, descalificación constante, diálogo de sordos, reflejan el malestar de una sociedad. El incremento de los reclamos pone en evidencia la incapacidad de los gobernantes para dar las respuestas exigidas. Si un sector apela a ganar la calle o a cortar un ruta para hacerse oír es porque percibe indiferencia en sus representantes. Estos no deben esperar que ocurran desbordes para ocuparse de las soluciones. La comunicación y la tolerancia son puntos de partida para un buen entendimiento.

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