El Gobierno sí tenía la plata que no tenía
Después de más de 100 días de quite de colaboración de los autoconvocados, el oficialismo reconoce que puede mejorar la oferta. Por Alvaro Aurane - Editor de Política.
14 Noviembre 2009 Seguir en 
Al final, sí había. "Vamos a ver si podemos mejorar un poco los 20 puntos que hemos dado nosotros", dijo esta semana el gobernador a la prensa. Se refería a una nueva oferta para los trabajadores autoconvocados de la salud. Durante los más de 100 días que lleva el quite de colaboración de los hombres y las mujeres de la sanidad, que demandan mejores condiciones laborales y salariales, José Alperovich aseveró que la Provincia no tenía dinero para atender los reclamos. Ahora manifiesta que, en realidad, eso de que "no había" no era tan así.
Lo mismo había venido exponiendo LA GACETA desde el 29 de agosto. Entonces contrastó que, mientras el senador electo José Cano denunciaba que no se ponía en funcionamiento el equipamiento de rayos X del CAPS de Amaicha del Valle porque no se invertían $ 5.000 en el laminado de plomo de una habitación, se gastaban $ 15.000 en una cena, en Puerto Madero, para celebrar que Juan Manzur asumiera como ministro de Salud de la Nación.
La carestía contrastaba con los $ 30,3 millones presupuestados para este año a la Secretaría General de la Gobernación para "transferencias" (pueden ser usados para subsidios varios). Y con los $ 32 millones del Fondo de Desequilibrio Financiero para Municipios y Comunas, cuando ya había $ 733,7 millones en el rubro "Apoyo del Gobierno a Municipios y Comunas". Se ve, no bastaban: asignaron $ 10 millones más (otra vez para "transferencias") a la Secretaría de Coordinación con Municipios y Comunas. Tampoco se veía miseria en el hecho de que la Dirección de Cuentas Varias contase con $ 56 millones, mientras que en el rubro "Erogaciones Varias" se anotaron $ 312 millones para sueldos, $ 14,8 millones para gastos que no tengan que ver con personal, $ 31,5 millones para bienes de consumo y, como si no bastara, $ 205,7 millones para "transferencias". (LA GACETA, 5/9)
Hoteles y sótanos
Igualmente llamativo resultaba que, contra la versión oficial sobre la pobreza del erario, se decidiera avalar con un crédito fiscal de 9 millones de dólares la construcción de un hotel cinco estrellas en el ex Mercado de Abasto: tendrá 108 habitaciones y costará 43 millones de dólares. Curiosamente, el titular de FR, Ricardo Bussi, había denunciado en el recinto que es más barato comprar un complejo de 400 habitaciones en el caribe dominicano (con playa propia, casino, bares, restaurantes, cines, teatros, discotecas, canchas de golf, piscinas y jacuzzis...) antes que levantar el emprendimiento de la Ciudadela. (LA GACETA, 12/9)
Los gobernantes, sin embargo, trataban de demostrar con oportunas catástrofes que no tenían dinero ni siquiera para evitar que se inunden los sótanos de la Maternidad, adonde fueron enviadas 60.000 historias clínicas (las que van del 99.999 al 160.000) que "quedaron inservibles e ilegibles": con ellas se hubiera podido constatar si las denuncias por supuesta adulteración de las estadísticas de mortalidad infantil, efectuadas por Cano, eran ciertas o no. (LA GACETA, 19/9)
Construir y expropiar
Se empezaba a tornar incómodo para el alperovichismo explicar por qué los estatales estaban tan desatendidos (los médicos cobran básicos de $ 800, sueldos de bolsillo de $ 2.000, el 60% de los items salariales están en negro, casi 6.000 agentes están contratados, no hay carrera sanitaria y no les pagan un adicional por insalubridad) cuando esta gestión, en seis años, manejó $ 28.000 millones. (LA GACETA, 26/9)
Pero contra los números de la bonanza, los empresarios de la construcción plantearon en la FET que, ante la demora de fondos nacionales, deben recurrir a la banca oficial, que les adelanta dinero por el monto de la certificación de la obra, pero como giro en descubierto: pagan un 26% mensual. Y eso, cuando la operatoria está funcionando. Los comerciantes, a su vez, blandieron un muestreo que da cuenta de que el 70% de ellos venden menos que en 2008: a cambio de sus reclamos sólo reciben mayor presión fiscal. (LA GACETA, 3/10)
Mientras, el Gobierno mandó construir un nuevo edificio legislativo. En noviembre de 2007 iba a costar $ 21 millones: en marzo pasado, ya valía $ 93,8 millones.
También había recursos para expropiar, contra la voluntad de la familia Manganelli, la casa de San Lorenzo 355, para que las cocheras del Tribunal de Cuentas tengan un acceso más cómodo. (LA GACETA, 10/10). Hoy, el ente de contralor festeja un nuevo aniversario, con dos regalos. El primero es una acción judicial que reclama la nulidad del informe de la cuenta de inversión de 2007 (ese en el que se olvidaron de dictaminar sobre la ejecución presupuestaria de la administración pública central en el año de los tres comicios), promovida por el legislador Esteban Jerez. El otro es un pedido de informes de Cano, que denuncia que el informe de la cuenta de inversión de 2008 no refleja todas las observaciones de los contadores fiscales.
Presupuesto y lealtad
Jaqueado por las multitudinarias manifestaciones en apoyo a los autoconvocados, el oficialismo recibió el 17 de octubre con una redefinición del concepto de "lealtad": los médicos nombrados en esta gestión no deben protestar contra el Gobierno, que debiera haber trabajado sólo con los afiliados del PJ. (LA GACETA, 18/10). En tanto, la falta de planificación se vestía de gala en materia de seguridad: quedaba a la vista la magnitud de una crisis carcelaria monumental, mientras se aprobaba la compra directa de insumos para las fuerzas del orden por $ 30 millones: aunque a la plata la prometieron en mayo, no hubo tiempo de organizar una licitación. (LA GACETA, 24/10)
Y llegó el Presupuesto 2010 para mostrar otra incongruencia. El de 2004 ascendió a $ 1.335,8 millones, es decir, $ 954,10 por tucumano, considerando que la población era entonces de 1,4 millón de habitantes. El de 2010 será de $ 7.100 millones para 1,52 millón de comprovincianos. O sea, $ 4.671 per capita: cinco veces más que al inicio del primer período. Sin embargo, la Provincia y sus moradores no parecen estar cinco veces mejor: según la Iglesia, el 40% de la población es pobre. (LA GACETA, 31/10)
Lejos y en baja
Por fin, en noviembre, la protesta, lejos de desinflarse (como apostó el oficialismo) recrudeció: los hospitales fueron tomados simbólicamente y el alperovichismo, ya sin rumbo, metió la policía en los centros de salud. El Gobierno debió pagar el dislate devaluando aún más su palabra: contra todo lo que dijeron, sí pueden mejorar la oferta de 20 puntos que le hicieron a los médicos. De hecho, según barajan hoy fuentes del Ejecutivo y del Legislativo, les ofrecerán 50 puntos para la base de cálculo: 20 en diciembre, 15 en enero y 15 en febrero; a lo que se sumará que el adicional por título universitario equivaldrá al 50% del básico. Y a conversar de nuevo en marzo.
La monolítica protesta de los actores de la salud ha fisurado las filas de la Casa de Gobierno. La política no está desprovista de ironías: si en algo falló el oficialismo fue en el diagnóstico sobre cómo evolucionaría la protesta de los agentes de la sanidad. Y ese yerro disparó internas. De un lado, están los que afirman que al ministro de Salud Pública, Pablo Yedlin, lo han dejado en soledad frente al conflicto. Del otro, están los que tienen dos abultadas facturas por cobrarle a Manzur.
La primera tiene que ver, según confirmaron altísimas fuentes del Gobierno, con que durante su gestión como ministro provincial (2003-2007), el sistema de salud tucumano habría tomado unos 6.000 empleados. En el gabinete advierten que, con la habilitación de los nuevos centros y de los nuevos servicios, cuanto mucho se necesitaba la mitad de esos agentes. De hecho, razonan que por cada 100 internaciones en los hospitales hay 110 en los sanatorios. Pero el sector privado no tomó, en idéntico lapso al de Manzur, más de 500 empleados.
No se trata de que el Gobierno no supiera que se estaba contratando tanto personal: el problema es que antes no se lo veía en la plaza todos los miércoles reclamando -entre otras cosas- titularidad en el cargo. Con independencia de que sean pocos o muchos, lo cierto es que los alperovichistas que objetan a Manzur son influyentes. Y ellos han empezado a criticar el criterio del vicegobernador como administrador: creer que nombrar más gente en la sanidad redundará en mejorar la salud pública es igual a suponer que con nombrar más policías se combatirá más eficazmente la inseguridad.
A esto se suma que el Gobierno pierde plata con cada día de protesta. Se vencen la leche y los medicamentos que no son entregados, y no hay ingresos por los servicios auxiliares ni hay facturación a las obras sociales.
Todo redunda en un duro sinceramiento de un estrecho colaborador de Alperovich: en la calle, dice, han empezado a recibir más quejas por la situación de la salud que por la inseguridad.
La otra factura que le cobran al ex titular es que haya quintuplicado los costos para la construcción del edificio parlamentario: más que una nueva sede, edificarán una catedral parlamentaria.
Cerca y en alza
Mientras tambalean las acciones políticas del lejano Manzur, se recuperan las del intendente capitalino Domingo Amaya, nuevamente cercano al alperovichismo tras la salida del diputado Germán Alfaro: el parlamentario había dicho que algunos hacen negocio con la política, tejen acuerdos oscuros con opositores y no gobiernan como peronistas.
Aunque quedan heridas por sanar y confianzas por reanudar, en el entorno del gobernador aseguran que el jefe municipal ha recuperado terreno rápidamente, especialmente en el hipotético escenario de un 2011 sin recontra-reelección. Ya sea porque el mandatario no pueda acceder a un tercer mandato consecutivo, o porque tenga otros planes para entonces, algunos hombres del poder barruntan que el "Colorado" ha vuelto a convertirse en un postulante a encabezar el post-alperovichismo. Porque, aseguran, serán dos los protagonistas que tendrán a cargo la designación del sucesor de Alperovich: el propio gobernador y las encuestas.
Lo mismo había venido exponiendo LA GACETA desde el 29 de agosto. Entonces contrastó que, mientras el senador electo José Cano denunciaba que no se ponía en funcionamiento el equipamiento de rayos X del CAPS de Amaicha del Valle porque no se invertían $ 5.000 en el laminado de plomo de una habitación, se gastaban $ 15.000 en una cena, en Puerto Madero, para celebrar que Juan Manzur asumiera como ministro de Salud de la Nación.
La carestía contrastaba con los $ 30,3 millones presupuestados para este año a la Secretaría General de la Gobernación para "transferencias" (pueden ser usados para subsidios varios). Y con los $ 32 millones del Fondo de Desequilibrio Financiero para Municipios y Comunas, cuando ya había $ 733,7 millones en el rubro "Apoyo del Gobierno a Municipios y Comunas". Se ve, no bastaban: asignaron $ 10 millones más (otra vez para "transferencias") a la Secretaría de Coordinación con Municipios y Comunas. Tampoco se veía miseria en el hecho de que la Dirección de Cuentas Varias contase con $ 56 millones, mientras que en el rubro "Erogaciones Varias" se anotaron $ 312 millones para sueldos, $ 14,8 millones para gastos que no tengan que ver con personal, $ 31,5 millones para bienes de consumo y, como si no bastara, $ 205,7 millones para "transferencias". (LA GACETA, 5/9)
Hoteles y sótanos
Igualmente llamativo resultaba que, contra la versión oficial sobre la pobreza del erario, se decidiera avalar con un crédito fiscal de 9 millones de dólares la construcción de un hotel cinco estrellas en el ex Mercado de Abasto: tendrá 108 habitaciones y costará 43 millones de dólares. Curiosamente, el titular de FR, Ricardo Bussi, había denunciado en el recinto que es más barato comprar un complejo de 400 habitaciones en el caribe dominicano (con playa propia, casino, bares, restaurantes, cines, teatros, discotecas, canchas de golf, piscinas y jacuzzis...) antes que levantar el emprendimiento de la Ciudadela. (LA GACETA, 12/9)
Los gobernantes, sin embargo, trataban de demostrar con oportunas catástrofes que no tenían dinero ni siquiera para evitar que se inunden los sótanos de la Maternidad, adonde fueron enviadas 60.000 historias clínicas (las que van del 99.999 al 160.000) que "quedaron inservibles e ilegibles": con ellas se hubiera podido constatar si las denuncias por supuesta adulteración de las estadísticas de mortalidad infantil, efectuadas por Cano, eran ciertas o no. (LA GACETA, 19/9)
Construir y expropiar
Se empezaba a tornar incómodo para el alperovichismo explicar por qué los estatales estaban tan desatendidos (los médicos cobran básicos de $ 800, sueldos de bolsillo de $ 2.000, el 60% de los items salariales están en negro, casi 6.000 agentes están contratados, no hay carrera sanitaria y no les pagan un adicional por insalubridad) cuando esta gestión, en seis años, manejó $ 28.000 millones. (LA GACETA, 26/9)
Pero contra los números de la bonanza, los empresarios de la construcción plantearon en la FET que, ante la demora de fondos nacionales, deben recurrir a la banca oficial, que les adelanta dinero por el monto de la certificación de la obra, pero como giro en descubierto: pagan un 26% mensual. Y eso, cuando la operatoria está funcionando. Los comerciantes, a su vez, blandieron un muestreo que da cuenta de que el 70% de ellos venden menos que en 2008: a cambio de sus reclamos sólo reciben mayor presión fiscal. (LA GACETA, 3/10)
Mientras, el Gobierno mandó construir un nuevo edificio legislativo. En noviembre de 2007 iba a costar $ 21 millones: en marzo pasado, ya valía $ 93,8 millones.
También había recursos para expropiar, contra la voluntad de la familia Manganelli, la casa de San Lorenzo 355, para que las cocheras del Tribunal de Cuentas tengan un acceso más cómodo. (LA GACETA, 10/10). Hoy, el ente de contralor festeja un nuevo aniversario, con dos regalos. El primero es una acción judicial que reclama la nulidad del informe de la cuenta de inversión de 2007 (ese en el que se olvidaron de dictaminar sobre la ejecución presupuestaria de la administración pública central en el año de los tres comicios), promovida por el legislador Esteban Jerez. El otro es un pedido de informes de Cano, que denuncia que el informe de la cuenta de inversión de 2008 no refleja todas las observaciones de los contadores fiscales.
Presupuesto y lealtad
Jaqueado por las multitudinarias manifestaciones en apoyo a los autoconvocados, el oficialismo recibió el 17 de octubre con una redefinición del concepto de "lealtad": los médicos nombrados en esta gestión no deben protestar contra el Gobierno, que debiera haber trabajado sólo con los afiliados del PJ. (LA GACETA, 18/10). En tanto, la falta de planificación se vestía de gala en materia de seguridad: quedaba a la vista la magnitud de una crisis carcelaria monumental, mientras se aprobaba la compra directa de insumos para las fuerzas del orden por $ 30 millones: aunque a la plata la prometieron en mayo, no hubo tiempo de organizar una licitación. (LA GACETA, 24/10)
Y llegó el Presupuesto 2010 para mostrar otra incongruencia. El de 2004 ascendió a $ 1.335,8 millones, es decir, $ 954,10 por tucumano, considerando que la población era entonces de 1,4 millón de habitantes. El de 2010 será de $ 7.100 millones para 1,52 millón de comprovincianos. O sea, $ 4.671 per capita: cinco veces más que al inicio del primer período. Sin embargo, la Provincia y sus moradores no parecen estar cinco veces mejor: según la Iglesia, el 40% de la población es pobre. (LA GACETA, 31/10)
Lejos y en baja
Por fin, en noviembre, la protesta, lejos de desinflarse (como apostó el oficialismo) recrudeció: los hospitales fueron tomados simbólicamente y el alperovichismo, ya sin rumbo, metió la policía en los centros de salud. El Gobierno debió pagar el dislate devaluando aún más su palabra: contra todo lo que dijeron, sí pueden mejorar la oferta de 20 puntos que le hicieron a los médicos. De hecho, según barajan hoy fuentes del Ejecutivo y del Legislativo, les ofrecerán 50 puntos para la base de cálculo: 20 en diciembre, 15 en enero y 15 en febrero; a lo que se sumará que el adicional por título universitario equivaldrá al 50% del básico. Y a conversar de nuevo en marzo.
La monolítica protesta de los actores de la salud ha fisurado las filas de la Casa de Gobierno. La política no está desprovista de ironías: si en algo falló el oficialismo fue en el diagnóstico sobre cómo evolucionaría la protesta de los agentes de la sanidad. Y ese yerro disparó internas. De un lado, están los que afirman que al ministro de Salud Pública, Pablo Yedlin, lo han dejado en soledad frente al conflicto. Del otro, están los que tienen dos abultadas facturas por cobrarle a Manzur.
La primera tiene que ver, según confirmaron altísimas fuentes del Gobierno, con que durante su gestión como ministro provincial (2003-2007), el sistema de salud tucumano habría tomado unos 6.000 empleados. En el gabinete advierten que, con la habilitación de los nuevos centros y de los nuevos servicios, cuanto mucho se necesitaba la mitad de esos agentes. De hecho, razonan que por cada 100 internaciones en los hospitales hay 110 en los sanatorios. Pero el sector privado no tomó, en idéntico lapso al de Manzur, más de 500 empleados.
No se trata de que el Gobierno no supiera que se estaba contratando tanto personal: el problema es que antes no se lo veía en la plaza todos los miércoles reclamando -entre otras cosas- titularidad en el cargo. Con independencia de que sean pocos o muchos, lo cierto es que los alperovichistas que objetan a Manzur son influyentes. Y ellos han empezado a criticar el criterio del vicegobernador como administrador: creer que nombrar más gente en la sanidad redundará en mejorar la salud pública es igual a suponer que con nombrar más policías se combatirá más eficazmente la inseguridad.
A esto se suma que el Gobierno pierde plata con cada día de protesta. Se vencen la leche y los medicamentos que no son entregados, y no hay ingresos por los servicios auxiliares ni hay facturación a las obras sociales.
Todo redunda en un duro sinceramiento de un estrecho colaborador de Alperovich: en la calle, dice, han empezado a recibir más quejas por la situación de la salud que por la inseguridad.
La otra factura que le cobran al ex titular es que haya quintuplicado los costos para la construcción del edificio parlamentario: más que una nueva sede, edificarán una catedral parlamentaria.
Cerca y en alza
Mientras tambalean las acciones políticas del lejano Manzur, se recuperan las del intendente capitalino Domingo Amaya, nuevamente cercano al alperovichismo tras la salida del diputado Germán Alfaro: el parlamentario había dicho que algunos hacen negocio con la política, tejen acuerdos oscuros con opositores y no gobiernan como peronistas.
Aunque quedan heridas por sanar y confianzas por reanudar, en el entorno del gobernador aseguran que el jefe municipal ha recuperado terreno rápidamente, especialmente en el hipotético escenario de un 2011 sin recontra-reelección. Ya sea porque el mandatario no pueda acceder a un tercer mandato consecutivo, o porque tenga otros planes para entonces, algunos hombres del poder barruntan que el "Colorado" ha vuelto a convertirse en un postulante a encabezar el post-alperovichismo. Porque, aseguran, serán dos los protagonistas que tendrán a cargo la designación del sucesor de Alperovich: el propio gobernador y las encuestas.
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