14 Noviembre 2009 Seguir en 
Las primeras lluvias han comenzado a dibujarse en la provincia tras una sequía de varios meses. Los índices de humedad han aumentado y ya se pronostican precipitaciones más frecuentes e intensas que las escasas que hasta ahora hemos tenido. Si bien estas serán un alivio para el sector del campo, por otro lado, traerán consigo la posibilidad de que el dengue, una enfermedad que nos hizo pasar un mal trago durante varios meses de 2009, reaparezca.
Recordemos que las estadísticas indican que durante el período 1997-2008 hubo en la Argentina 3.452 casos de personas infectadas con el virus. Sin embargo, en los cinco meses de 2009, esa cifra trepó a 24.437 enfermos, lo cual representa un crecimiento del 700 %. En Tucumán, se registraron 1.749 casos de dengue, entre confirmados y sospechosos; 628 casos se registraron en la capital tucumana hasta marzo de 2009. Aguilares fue el epicentro de la epidemia; hubo allí más de 500 casos entre marzo y mayo.
El mal encontró en la mitad del río a los ministerios de Salud de varias provincias, incluyendo la nuestra, que tuvo que enviar profesionales a Bolivia para interiorizarse acerca de cómo combatir el mal. El Gobierno dispuso entonces una campaña de eliminación de cacharros y de fumigación, que dio sus frutos y logró que la población comenzara a concientizarse.
Sin embargo, la preocupación colectiva por el dengue fue rápidamente desplazada por la llegada de la gripe A que lo convirtió rápidamente en un recuerdo. Pese a ello, el ministro provincial de Salud había pronosticado en mayo pasado que el dengue había llegado para quedarse y que iba a haber un rebrote con la llegada de los calores.
El ministro de Salud de la Nación, el tucumano Juan Manzur, dijo ahora que desde la Nación se está llevando a cabo una fuerte campaña de prevención contra el dengue en el norte del país, debido a que se registran brotes de la enfermedad en Paraguay. "Los gobiernos de la provincias que lindan con ese país vecino trabajan en una fuerte campaña preventiva para evitar que se propague el brote de dengue detectado en el norte de Paraguay", afirmó.
En los primeros días de octubre, el ministro local habló de la necesidad de hacer descender la población de mosquitos Aedes aegypti y para lograrlo se deben eliminar los criaderos domiciliarios. "Todos los días tenemos algo que combatir en la casa: secar algún florero, dar vuelta un cacharro o tirarlo. La única vacuna contra el dengue es la educación", dijo en esa oportunidad.
Los tucumanos somos propensos a olvidarnos rápidamente de las malas experiencias, que paradójicamente deberían servir para aprender y para prevenir.
En ese sentido, da la impresión de que una buena parte de los tucumanos están desmovilizados al respecto. Se debería reactivar con intensidad la campaña de descacharreo antes de que el período de lluvias torrenciales se desencadene. Los municipios deberían impulsar un programa de prevención conjunto y convocar, por ejemplo, a centros vecinales o a instituciones civiles a colaborar en la concientización.
Este año el mal vino desde Bolivia y llegó incluso hasta Buenos Aires. Ahora el brote está en Paraguay. Si bien el ministro provincial dijo meses atrás, en plena epidemia que el dengue había llegado para quedarse por un tiempo, no hay que relajarse ni esperar que se produzca el primer caso para entonces reaccionar. Tampoco es positivo que el sistema de salud esté paralizado en la provincia desde hace unas quince semanas.
Prevenir es algo que nos cuesta históricamente a los argentinos. Sería auspicioso que lográramos evitar que el dengue nos invada y redoblar la apuesta, desterrándolo para siempre.
Recordemos que las estadísticas indican que durante el período 1997-2008 hubo en la Argentina 3.452 casos de personas infectadas con el virus. Sin embargo, en los cinco meses de 2009, esa cifra trepó a 24.437 enfermos, lo cual representa un crecimiento del 700 %. En Tucumán, se registraron 1.749 casos de dengue, entre confirmados y sospechosos; 628 casos se registraron en la capital tucumana hasta marzo de 2009. Aguilares fue el epicentro de la epidemia; hubo allí más de 500 casos entre marzo y mayo.
El mal encontró en la mitad del río a los ministerios de Salud de varias provincias, incluyendo la nuestra, que tuvo que enviar profesionales a Bolivia para interiorizarse acerca de cómo combatir el mal. El Gobierno dispuso entonces una campaña de eliminación de cacharros y de fumigación, que dio sus frutos y logró que la población comenzara a concientizarse.
Sin embargo, la preocupación colectiva por el dengue fue rápidamente desplazada por la llegada de la gripe A que lo convirtió rápidamente en un recuerdo. Pese a ello, el ministro provincial de Salud había pronosticado en mayo pasado que el dengue había llegado para quedarse y que iba a haber un rebrote con la llegada de los calores.
El ministro de Salud de la Nación, el tucumano Juan Manzur, dijo ahora que desde la Nación se está llevando a cabo una fuerte campaña de prevención contra el dengue en el norte del país, debido a que se registran brotes de la enfermedad en Paraguay. "Los gobiernos de la provincias que lindan con ese país vecino trabajan en una fuerte campaña preventiva para evitar que se propague el brote de dengue detectado en el norte de Paraguay", afirmó.
En los primeros días de octubre, el ministro local habló de la necesidad de hacer descender la población de mosquitos Aedes aegypti y para lograrlo se deben eliminar los criaderos domiciliarios. "Todos los días tenemos algo que combatir en la casa: secar algún florero, dar vuelta un cacharro o tirarlo. La única vacuna contra el dengue es la educación", dijo en esa oportunidad.
Los tucumanos somos propensos a olvidarnos rápidamente de las malas experiencias, que paradójicamente deberían servir para aprender y para prevenir.
En ese sentido, da la impresión de que una buena parte de los tucumanos están desmovilizados al respecto. Se debería reactivar con intensidad la campaña de descacharreo antes de que el período de lluvias torrenciales se desencadene. Los municipios deberían impulsar un programa de prevención conjunto y convocar, por ejemplo, a centros vecinales o a instituciones civiles a colaborar en la concientización.
Este año el mal vino desde Bolivia y llegó incluso hasta Buenos Aires. Ahora el brote está en Paraguay. Si bien el ministro provincial dijo meses atrás, en plena epidemia que el dengue había llegado para quedarse por un tiempo, no hay que relajarse ni esperar que se produzca el primer caso para entonces reaccionar. Tampoco es positivo que el sistema de salud esté paralizado en la provincia desde hace unas quince semanas.
Prevenir es algo que nos cuesta históricamente a los argentinos. Sería auspicioso que lográramos evitar que el dengue nos invada y redoblar la apuesta, desterrándolo para siempre.
Lo más popular
Ranking notas premium







