Se debe perder el miedo a la matemática

06 Noviembre 2009
Como todos los años, la Facultad de Ciencias Exactas y Tecnología de la UNT realiza su muestra "Exactas para todos" con la intención de seducir a los estudiantes que van a egresar del secundario. Pero en los últimos tiempos, la casa de estudios se ha esmerado aún más para captar ingresantes, teniendo en cuenta la elevada demanda de profesionales en las ciencias duras que reclaman el Estado y la actividad privada.
Según un estudio diseñado por el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la Nación que se dio a conocer en abril pasado en Horco Molle durante la reunión del Consejo Federal de Decanos de Ingeniería, alrededor del 60 % de los alumnos que estudian las carreras de Ingeniería abandonan en el primer año, y el 40 % restante lo hace en 3º y en 4º año. Lo hacen principalmente por cuestiones socioeconómicas, absorbidos por el mercado laboral que les exige altísima dedicación horaria; cumpliendo la función de técnicos, no de ingenieros. Se indica que los alumnos de 3º y 4º año dan el perfil justo para reemplazar a los técnicos que hace más de 15 años surgían de las escuelas técnicas. Esta sería la razón por la cual el país cuenta con pocos ingenieros; actualmente el promedio de egreso no supera el 17 %.
Se señalaba en la oportunidad que aunque se necesitan ingenieros de todo tipo, la demanda es incesante en áreas como la informática. En 2007, la cámara que nuclea a este sector empresarial informó a la Secretaría de Políticas Universitarias que necesitaba 2.000 profesionales de esta disciplina. Pero el conjunto de las universidades del país está generando sólo 1.000. La demanda se debía en ese momento a la reactivación económica y al despegue de la actividad productiva en el país que multiplicaron las oportunidades para los profesionales de las áreas técnicas y científicas.
Pese a las atractivas becas (van desde los $ 500 mensuales hasta los $ 1.200) que les ofrecen a los alumnos para que estudien algunas de las ingenierías, estos encuentran un gran escollo en la matemática, en la química y la física, materias en la que consideran no estar lo suficientemente preparados. "Yo elegiría cualquier carrera que no tuviera matemática. No veo las horas de terminar la escuela para no tener que estudiar más cálculos ni fórmulas", dijo una estudiante, quien quedó prendada junto a sus compañeras del stand de Ingeniería Electrónica. Una docente de Electrónica II opinó que la secundaria no enseña a pensar. "La dificultad que plantean las ciencias básicas es que si no se piensa no se pueden adquirir las herramientas elementales para la formación de ingeniería", señaló.
El decano de la casa de estudios dijo que se inscriben unos 1.000 jóvenes en las 11 carreras, pero el porcentaje de egreso es de apenas el 17 %, como ya lo señalamos. Algunas de las causas de la deserción son la situación socioeconómica de los alumnos, el pobre nivel académico de traen del secundario, y las exigencias de algunas de las carreras.
Si la matemática representa un "cuco" difícil de vencer para la gran mayoría de los estudiantes del secundario, significa que se debería intentar otro modo de enseñarla. Si se mejorara el aprendizaje en esta asignatura, así como en física y química, seguramente se elevaría el nivel y los estudiantes no tendrían tantas dudas en ingresar a Ciencias Exactas. Tal vez la clave está en que la educación debe enseñar a pensar, a relacionar contenidos, a desarrollar la imaginación y a construir un juicio crítico. Pese a que desde hace unos años, la UNT viene desarrollando un programa para lograr una mejor preparación de los futuros ingresantes a la casa de estudios, el nivel sigue siendo bajo. Habría que analizar a fondo qué sucede con los docentes y con el sistema porque los estudiantes son una resultante de ambos.

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