04 Noviembre 2009 Seguir en 
Desempleo, protesta, demanda, crisis social, indiferencia de los gobernantes, son algunas de las causas que dieron lugar a fines del siglo XX al nacimiento del movimiento piquetero. Este surgió concretamente en 1997 cuando grupos de desocupados de las localidades de Tartagal (Salta) y Cutral-Có (Neuquén) cortaron rutas en reclamo de ayuda social, a raíz del cierre de las plantas de YPF. En respuesta, el gobierno de Carlos Menem distribuyó Planes Trabajar de $ 200, el equivalente a un tercio de la canasta básica familiar.
Los piqueteros eran entonces la expresión de la voz de los sin voz, es decir aquellas personas que acuciadas por el desempleo, el hambre y también la miseria no se sentían representadas por ningún dirigente o habían sido víctimas, en muchos casos, de las promesas de políticos o funcionarios. El único modo que encontraban para hacerse escuchar era impidiendo el libre tránsito de los demás.
En 1999, la modalidad de cortar las rutas para protestar se extendieron a otras provincias del país, y sindicales y desocupados de Tucumán y Jujuy se adhirieron a esta forma de protesta, que comenzaron a adoptar también otros sectores sociales. A partir de 2000, surgieron diferentes agrupaciones para canalizar esta nueva forma de protesta, que alcanzó dimensión nacional, bajo el liderazgo de Luis D'Elía y Juan Carlos Alderete, entre otros.
Con el tiempo, la modalidad de protesta de los piqueteros no tardó en ser imitada por otros sectores de la sociedad. Sin embargo, los cortes de rutas o de calles terminan afectando en forma directa al ciudadano que nada tiene que ver en el conflicto. Ante los constantes vaivenes económicos y la impericia de los gobernantes de turno, proliferaron los planes sociales que convirtieron a estos grupos en víctimas de prácticas clientelares, en el afán de conseguir votos. El lunes, organizaciones piqueteras decidieron cortar la avenida 9 de Julio de Buenos Aires y acampar en frente al Ministerio de Desarrollo Social en reclamo de los planes nacionales de trabajo de cooperativas. Se trata de unas 20 agrupaciones que habían acordado con esa cartera su integración al programa "Argentina Trabaja", como parte de una tregua, que incluyó el levantamiento de las protestas que venían desarrollando en el centro porteño y el conurbano para rechazar que el plan fuera exclusivamente manejado por intendentes.
El ministro de Justicia y Seguridad porteño dijo que el Gobierno nacional debía solucionar el corte del tránsito de la avenida 9 de Julio, porque hay una ocupación del espacio público. La protesta generó un fuerte congestionamiento de tránsito. "La situación en la que el Gobierno nacional puso a estas personas no es la ideal. Es uno de los problemas de haber generado una industria del subsidio, que es parte de la política del gobierno nacional, y estas son las consecuencias", sostuvo el funcionario.
Por su parte, Los piqueteros acusaron al jefe de Gabinete de "mentir intencionalmente al decir que las organizaciones quieren manejar las asignaciones por hijo".
Como se sabe, impedir el libre tránsito está penado por la Constitución. Pero lo más preocupante es que, hasta el momento, los gobernantes no hayan podido generar una política de empleo genuino que dignifique a la persona. Al contrario, se ha elegido profundizar la ayuda social para desocupados a través de planes que llevan, por lo general, al ciudadano a vivir de las migajas que le da el Estado, situación que debe revertirse.
En una democracia todo está permitido, siempre y cuando se respeten las leyes. El disenso es siempre necesario, pero tiene expresarse en un marco de respeto por los otros porque bien se dice que la libertad termina donde comienza la del otro.
Los piqueteros eran entonces la expresión de la voz de los sin voz, es decir aquellas personas que acuciadas por el desempleo, el hambre y también la miseria no se sentían representadas por ningún dirigente o habían sido víctimas, en muchos casos, de las promesas de políticos o funcionarios. El único modo que encontraban para hacerse escuchar era impidiendo el libre tránsito de los demás.
En 1999, la modalidad de cortar las rutas para protestar se extendieron a otras provincias del país, y sindicales y desocupados de Tucumán y Jujuy se adhirieron a esta forma de protesta, que comenzaron a adoptar también otros sectores sociales. A partir de 2000, surgieron diferentes agrupaciones para canalizar esta nueva forma de protesta, que alcanzó dimensión nacional, bajo el liderazgo de Luis D'Elía y Juan Carlos Alderete, entre otros.
Con el tiempo, la modalidad de protesta de los piqueteros no tardó en ser imitada por otros sectores de la sociedad. Sin embargo, los cortes de rutas o de calles terminan afectando en forma directa al ciudadano que nada tiene que ver en el conflicto. Ante los constantes vaivenes económicos y la impericia de los gobernantes de turno, proliferaron los planes sociales que convirtieron a estos grupos en víctimas de prácticas clientelares, en el afán de conseguir votos. El lunes, organizaciones piqueteras decidieron cortar la avenida 9 de Julio de Buenos Aires y acampar en frente al Ministerio de Desarrollo Social en reclamo de los planes nacionales de trabajo de cooperativas. Se trata de unas 20 agrupaciones que habían acordado con esa cartera su integración al programa "Argentina Trabaja", como parte de una tregua, que incluyó el levantamiento de las protestas que venían desarrollando en el centro porteño y el conurbano para rechazar que el plan fuera exclusivamente manejado por intendentes.
El ministro de Justicia y Seguridad porteño dijo que el Gobierno nacional debía solucionar el corte del tránsito de la avenida 9 de Julio, porque hay una ocupación del espacio público. La protesta generó un fuerte congestionamiento de tránsito. "La situación en la que el Gobierno nacional puso a estas personas no es la ideal. Es uno de los problemas de haber generado una industria del subsidio, que es parte de la política del gobierno nacional, y estas son las consecuencias", sostuvo el funcionario.
Por su parte, Los piqueteros acusaron al jefe de Gabinete de "mentir intencionalmente al decir que las organizaciones quieren manejar las asignaciones por hijo".
Como se sabe, impedir el libre tránsito está penado por la Constitución. Pero lo más preocupante es que, hasta el momento, los gobernantes no hayan podido generar una política de empleo genuino que dignifique a la persona. Al contrario, se ha elegido profundizar la ayuda social para desocupados a través de planes que llevan, por lo general, al ciudadano a vivir de las migajas que le da el Estado, situación que debe revertirse.
En una democracia todo está permitido, siempre y cuando se respeten las leyes. El disenso es siempre necesario, pero tiene expresarse en un marco de respeto por los otros porque bien se dice que la libertad termina donde comienza la del otro.
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