03 Noviembre 2009 Seguir en 
Lugar de encuentro, de esparcimiento, de actividades físicas son algunas características de las plazas y los espacios verdes. Las primeras fueron -y lo siguen siendo- el centro de la vida de un barrio o de una comunidad. Son los pulmones verdes de una ciudad, en especial de las urbes actuales, moles de cemento y hormigón, a las que Atahualpa Yupanqui solía llamar "hormiguero pateao". En el siglo XIX, Tucumán se ganó el mote de "El Jardín de la República" por su vegetación exuberante y paisajes imponentes. Con el paso de las décadas, cada vez queda menos jardín.
La Subsecretaría de Servicios Públicos realizó un relevamiento sobre los espacios verdes de la ciudad, sobre el cual diseñó un plan para su recuperación. Sólo hay siete parques, 73 plazas, 89 plazoletas y 14 lugares con vegetación. Muchos de ellos se hallan en mal estado y algunos se transformaron en baldíos. Según el estudio, sólo el 5,3 % del total de 9.000 hectáreas que tiene la capital son espacios verdes, es decir 450 hectáreas. Si la población es de algo más de 700.000 habitantes, significa que sólo hay 6,4 metros cuadrados de espacios verdes por habitante, menos de la mitad de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud. La OMS aconseja 14,2 m2 de espacios verdes por habitante y un mínimo de 10 metros cuadrados.
El trabajo mostró la inequidad en la distribución de los espacios verdes. Por ejemplo, en la zona céntrica, por ejemplo, los lugares con vegetación representan sólo el 4,1 % frente al 95,9 % de cemento, mientras que en el sector ubicado entre las avenidas Mitre, Sarmiento, Soldati y Circunvalación. Allí casi la mitad de los espacios (49,22 %) están cubiertos de vegetación. El informe reveló que tampoco hay personal suficiente y los recursos materiales con los que cuenta el municipio no alcanzan para mantener eficientemente las plazas y parques. El vandalismo aparece en la mayoría de las plazas de la ciudad, a excepción de los paseos del centro, los únicos que cuentan con vigilancia.
En 2007, una cátedra de la Facultad de Agronomía y Zootecnia de la UNT había efectuado un estudio en 36 manzanas comprendidas entre la avenida Sarmiento y las calles 24 de Septiembre, Rivadavia y Maipú. En el cuadrilátero relevado están ubicadas las plazas Independencia y Urquiza, aunque sólo se observó la vegetación de las aceras. El trabajo registró que sólo había 365 árboles en esa zona, dispersos en veredas muy angostas, en algunos casos ni siquiera de dos metros de ancho. Varias cuadras no poseían ningún árbol. Se observó que el arbolado era pobre y que si bien no existía espacio para su incremento, su presencia debía planificarse con racionalidad y en concordancia con el resto de los elementos metropolitanos. El informe indicaba que se habían hallado especies inadecuadas o prohibidas por las reglamentaciones, podas mal realizadas y rajaduras y grietas en los troncos de la mayoría de los árboles, así como ejemplares con severos signos de maltrato.
Es en verano cuando más se nota esta orfandad de vegetación en el centro; con temperaturas superiores a los 40 grados, este se convierte en un infierno. A fines del año pasado y ante la carencia de personal, la Municipalidad firmó convenios con vecinos de dos barriadas a través de los cuales el municipio les brindaba las herramientas y ellos se encargaban de mantener las plazas, pero la iniciativa, al parecer, no se amplió.
Si los espacios verdes representan sólo el 5,3 % de la superficie capitalina, significa que hay un serio problema de urbanización. A la hora de diseñar nuevos edificios o barrios, los constructores y el Estado deberían contemplar este aspecto que, por cierto, es de suma importancia porque hace al bienestar de una comunidad y además nos permitirá seguir siendo el Jardín de la República.
La Subsecretaría de Servicios Públicos realizó un relevamiento sobre los espacios verdes de la ciudad, sobre el cual diseñó un plan para su recuperación. Sólo hay siete parques, 73 plazas, 89 plazoletas y 14 lugares con vegetación. Muchos de ellos se hallan en mal estado y algunos se transformaron en baldíos. Según el estudio, sólo el 5,3 % del total de 9.000 hectáreas que tiene la capital son espacios verdes, es decir 450 hectáreas. Si la población es de algo más de 700.000 habitantes, significa que sólo hay 6,4 metros cuadrados de espacios verdes por habitante, menos de la mitad de lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud. La OMS aconseja 14,2 m2 de espacios verdes por habitante y un mínimo de 10 metros cuadrados.
El trabajo mostró la inequidad en la distribución de los espacios verdes. Por ejemplo, en la zona céntrica, por ejemplo, los lugares con vegetación representan sólo el 4,1 % frente al 95,9 % de cemento, mientras que en el sector ubicado entre las avenidas Mitre, Sarmiento, Soldati y Circunvalación. Allí casi la mitad de los espacios (49,22 %) están cubiertos de vegetación. El informe reveló que tampoco hay personal suficiente y los recursos materiales con los que cuenta el municipio no alcanzan para mantener eficientemente las plazas y parques. El vandalismo aparece en la mayoría de las plazas de la ciudad, a excepción de los paseos del centro, los únicos que cuentan con vigilancia.
En 2007, una cátedra de la Facultad de Agronomía y Zootecnia de la UNT había efectuado un estudio en 36 manzanas comprendidas entre la avenida Sarmiento y las calles 24 de Septiembre, Rivadavia y Maipú. En el cuadrilátero relevado están ubicadas las plazas Independencia y Urquiza, aunque sólo se observó la vegetación de las aceras. El trabajo registró que sólo había 365 árboles en esa zona, dispersos en veredas muy angostas, en algunos casos ni siquiera de dos metros de ancho. Varias cuadras no poseían ningún árbol. Se observó que el arbolado era pobre y que si bien no existía espacio para su incremento, su presencia debía planificarse con racionalidad y en concordancia con el resto de los elementos metropolitanos. El informe indicaba que se habían hallado especies inadecuadas o prohibidas por las reglamentaciones, podas mal realizadas y rajaduras y grietas en los troncos de la mayoría de los árboles, así como ejemplares con severos signos de maltrato.
Es en verano cuando más se nota esta orfandad de vegetación en el centro; con temperaturas superiores a los 40 grados, este se convierte en un infierno. A fines del año pasado y ante la carencia de personal, la Municipalidad firmó convenios con vecinos de dos barriadas a través de los cuales el municipio les brindaba las herramientas y ellos se encargaban de mantener las plazas, pero la iniciativa, al parecer, no se amplió.
Si los espacios verdes representan sólo el 5,3 % de la superficie capitalina, significa que hay un serio problema de urbanización. A la hora de diseñar nuevos edificios o barrios, los constructores y el Estado deberían contemplar este aspecto que, por cierto, es de suma importancia porque hace al bienestar de una comunidad y además nos permitirá seguir siendo el Jardín de la República.
Lo más popular
Ranking notas premium







