La hora de madurar

El sector azucarero dio un gran paso para mejorar los ingresos propios, pero debe evitar caer en tentaciones. Por Fernando García Soto - Redacción LA GACETA.

02 Noviembre 2009
Están exultantes y sienten que lograron lo que parecía imposible: que el precio del azúcar despegue de los valores de quebranto en que se movieron durante casi toda la zafra. Sin embargo, los industriales y los cañeros que conforman la mesa de seguimiento de las exportaciones de azúcar están lejos de poder relajarse, pese a que hoy el precio del azúcar está cerca de alcanzar los $ 100 por bolsa. Es la hora de actuar con inteligencia para evitar que todo lo hecho se desplome como un castillo de naipes.
Seguramente, los productores en general deben sentir que es el momento de ganar plata, luego de dos temporadas con ingresos exiguos. ¿Por qué no "sentarse" sobre el azúcar para restringir la oferta -que fue mayor a la demanda en buena parte de la campaña aún en marcha-, y propiciar tal vez una suba del precio del producto para cubrir deudas o simplemente para terminar el año de manera digna, quizá incluso con regalos para la familia? Sin dudas, debe ser tentador tener alguna vez la sartén por el mango, y más en una actividad que vino "aporreando" duro a todos los factores, en especial a los cañeros de menor escala. Pero las consecuencias de especular pueden ser particularmente malas, si se toma en consideración que en la Argentina funciona un proceso de vigilancia gubernamental sobre cada sector que aporta a la canasta alimentaria para evitar incrementos demasiado notorios. Esta maquinaria suele ser despiadada cuando percibe o considera que los precios  en góndola se salen de madre. Para evitar problemas futuros que podrían ser gravísimos e irreversibles, lo mejor en estos casos es pasar desapercibidos. Los azucareros argentinos son perfectamente conscientes de la situación y saben que no se deben dejar tentar por cantos de sirena.
¿Podrá garantizar el sector la oferta necesaria para contener la demanda de azúcar en el mercado interno? Seguramente lo hará, aunque eso signifique que las grandes empresas del sector deban salir a complementar una potencial caída en los volúmenes que se entregan mes a mes al consumo nacional. O sea, está absolutamente claro que no faltará el azúcar, de manera que los especuladores no terminarán logrando su propósito. Sin embargo, lo que sí pueden conseguir es producir un "ruido" desafortunado en los mercados, que podría tener consecuencias negativas en el mediano plazo, cosa que ni ellos ni nadie vinculado al sector querría.
El viaje que los azucareros realizaron la semana pasada a Rosario demostró que hay un espíritu corporativo antes nunca visto, con gente que comienza a conocerse y a entender que no sirve de nada ser enemigos cuando todos participan de un mismo negocio, en el que todos ganan o todos pierden de manera conjunta. Sin dudas quedan viejos vicios por resolver, prácticas desleales por erradicar y cosas por mejorar. De lo que todos están seguros es que en el diálogo maduro y en la confraternidad están todas las respuestas.

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