La peligrosa confusión

Está rodeada de incertidumbre la continuidad de las obras de la nueva ruta 38 en 2010 a la luz de los precedentes. El peronismo ofreció dos caras en la celebración del Día de la Lealtad. Las maniobras K. Por Carlos Abrehu - Secretario General de LA GACETA.

LA GACETA LA GACETA
Por Abrehu Carlos 18 Octubre 2009
La sumisión explícita al matrimonio presidencial  ofrece una contrapartida: la garantía de financiación del estado provincial para 2010. José Alperovich respeta las reglas de juego del ultraverticalismo y aprieta los dientes. Los diputados oficialistas  de Tucumán levantaron la mano por el proyecto de presupuesto 2010 y convalidaron el esquema centralista de distribución de recursos. Sólo la radical Norah Castaldo se opuso, y no se esperan  vuelcos en el Senado que modifiquen las decisiones de fondo.
Alperovich retiró de su oferta política cualquier intento de discutir el esquema de coparticipación federal de impuestos. La crisis global es el argumento que usa habitualmente para no intentar el replanteo de un régimen que coloca a las provincias en una situación de aguda dependencia. Sucede que él integra la legión de mandatarios que prefiere mantener el actual estado de cosas, antes que desafiarlo.
El gobernador no se animó a anticipar el rechazo al  adelanto de la hora, pese a  que la opinión pública tucumana rechazaba la repetición de la experiencia del último verano. Aguardó, en efecto, que Cristina Fernández de Kirchner desistiera de la medida, ante la masiva resistencia de las provincias. Con la posición especulativa se abstuvo de irritar a la Presidenta.
 Néstor Kirchner conserva bajo control un sinnúmero de recursos políticos, institucionales y presupuestarios que le permite disciplinar al grueso de los mandatarios.
Kirchner es como Rosas: unitario, diagnosticó Felipe Solá, cuando describió el proceder del ex presidente en la administración de la caja fiscal.  Hay un sometimiento general, en especial de los argentinos con responsabilidades, a la idea de que tenemos que andar bien con una persona que, por gracia de Dios, nos envía los que nos corresponde, explicó el ex gobernador bonaerense, que acaudilla una fracción del peronismo disidente.

La incertidumbre
Pero ningún cacique provincial siente revivir la sangre federal frente a la sujeción ejercida con mano de hierro por el ex presidente. Bajo la sombra de la discrecionalidad kirchnerista, algunos sacan más ventajas que otros. Alperovich procura estar siempre entre los primeros. Sin embargo, eso no garantiza que obras claves para Tucumán se concluyan aun dentro de los plazos previstos en forma oficial, como la nueva traza de la ruta 38.
El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, había fijado el 10 de diciembre de 2011, como fecha de habilitación de esa estratégica vía de comunicación, pero surgen dudas sobre su efectivo cumplimiento. La inversión estimada por la Nación ronda los $ 663 millones, pero desde 2004 sólo hubo desembolsos por $ 332 millones. Hasta el 3 de septiembre se había concretado el 53 % del futuro trazado. Y el ministro de Economía, Jorge Jiménez, reconoció hace poco que buena parte de las partidas no transferidas por la administración federal, estaban dirigidas a solventar la nueva traza de la 38. La incertidumbre persiste de cara a 2010. Ese sentimiento no impera entre los santacruceños, ya que fueron privilegiados en 2008 por el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, tendencia que se consolidará en 2010.
La oposición denunció, durante el debate en Diputados, que las rutas y mejoras viales se dejan para adelante, y registran bajo nivel de ejecución. La maquinaria kirchnerista sigue su marcha en forma inexorable, aprovechando la mayoría propia y la colaboración de políticos de otras vertientes.

Fuera de foco
Tucumán reflejó, con distinta intensidad, la división del peronismo. El Día de la Lealtad mostró el aparato institucional con la conducción partidaria. Beatriz Alperovich volvió a demostrar que es una dirigente que sincera el pensamiento oficial al máximo. Sorprendió a la dirigencia política cuando acuñó el eslogan "vamos por todo", una definición que desnuda toda una concepción del poder que no repara mucho en los límites institucionales.
La presidenta del distrito Tucumán abordó con crudeza el conflicto de la salud, que deteriora la imagen del Gobierno y que colocó a los sectores descontentos en una protesta sin perspectivas de salida.
 En estos seis años cada vez que se pudo, se aumentaron los sueldos, aseveró la diputada, que asumirá una banca de senadora a partir de diciembre. Los compañeros de la salud comenzaron ganando 600 pesos, y hoy ganan $ 2.500, dijo al examinar el cuadro salarial del sector.
Nos hacen paro los jóvenes que entraron en nuestra gestión. Creo realmente que el error ha sido no trabajar solamente con gente de nuestro partido, que sabe lo que es la lealtad, aseveró la vicepresidenta segunda del consejo nacional del justicialismo. Sintonizó la misma onda que predica la conducción del matrimonio presidencial. La caja debe servir de cepo para las conductas.
 La diputada Rojkés de Alperovich trasuntó una peligrosa confusión conceptual con esos dichos, en  la recordación del hito fundacional del peronismo. Identificó el Estado con su visión de lo que es un partido político. En rigor, el PJ se transformó en una agencia del aparato estatal, que procurar encuadrar la sociedad dentro del estilo verticalista del gobernador. Antepuso el carnet partidario a la idoneidad y la sumisión al legítimo ejercicio del derecho a disentir con las políticas del Gobierno. Poco prudentes sonaron las palabras de la futura senadora en un ambiente enrarecido por las divergencias de las partes.
La disidencia peronista con Alperovich y Kirchner se ha comprometido a acercar posiciones para enfrentar la renovada presión de la Casa de Gobierno. El acto de ayer tuvo el sentido de preparar acciones futuras con mayor solidez.

El tercero en discordia
El intendente Domingo Amaya, que es el tercero en discordia en el tablero político del justicialismo, no escuchó el discurso de la diputada Alperovich, porque siguió de cerca las maniobras de Kirchner en el ámbito nacional.
Cuando está en Tucumán explora silenciosamente el ánimo de peronistas distanciados de la Casa de Gobierno. No abandona la cautela porque conoce el poder de fuego del alperovichismo, que no cesa de hostigarlo de diversas maneras. No obstante, se sabe que sus conexiones con la Casa Rosada  no están obstruidas. Rafael Follonier, un funcionario con llegada a Néstor, dejó entrever a sus amigos tucumanos, que Amaya es una figura que cae bien en las esferas de poder nacional.

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