01 Octubre 2009 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El presidente de la Fundación Judaica Argentina, Sergio Bergman, formuló una exhortación al compromiso cívico, cuando cuestionó duramente la política de gobierno y las alianzas internacionales del matrimonio Kirchner. "Caracas ya está en Buenos Aires; ahora hay que evitar que la Argentina se convierta en Venezuela", arengó el rabino, que disertó ayer junto al cardenal Jorge Bergoglio y a Hilda González de Duhalde. La senadora, a su vez, instó a una profunda autocrítica del Partido Justicialista de la forma en que gobernó desde el retorno de democracia, tras los años de la dictadura militar.
Las tres conferencias se llevaron a cabo en el marco de un seminario de Políticas Públicas organizado por la Escuela de Posgrado Ciudad Argentina (Epoca), por la Universidad del Salvador (USAL) y por la Universidad Carlos III, de Madrid.
La advertencia acerca de la situación social del país formulada por Bergoglio (ver "Las desigualdades...") es un reclamo institucional de la Iglesia Católica al gobierno de Cristina Kirchner, y no es la primera. A mediados de este año, el presidente de la Comisión Episcopal de la Pastoral Social, Jorge Casaretto, había calificado de escandalosa la pobreza en el país, pronunciamiento que fue jerarquizado por el papa, Benedicto XVI, desde El Vaticano. Casaretto repitió esta definición durante las primeras semanas de septiembre, aunque el trasfondo de su advertencia era entonces el proyecto de ley de medios impulsado por el Poder Ejecutivo. "El gran problema de la pobreza es más importante que esta iniciativa oficial", había aseverado. Las críticas tenían como destinatarias las cifras del Indec. "Es escandaloso, o al menos irritante, que se diga que la pobreza disminuyó en el país, cuando la constatación diaria demuestra todo lo contrario", sostuvo en aquel momento el obispo Fernando Maletti, de la Comisión Episcopal de Ayuda a las Regiones Más Necesitadas.
Las tres conferencias se llevaron a cabo en el marco de un seminario de Políticas Públicas organizado por la Escuela de Posgrado Ciudad Argentina (Epoca), por la Universidad del Salvador (USAL) y por la Universidad Carlos III, de Madrid.
La advertencia acerca de la situación social del país formulada por Bergoglio (ver "Las desigualdades...") es un reclamo institucional de la Iglesia Católica al gobierno de Cristina Kirchner, y no es la primera. A mediados de este año, el presidente de la Comisión Episcopal de la Pastoral Social, Jorge Casaretto, había calificado de escandalosa la pobreza en el país, pronunciamiento que fue jerarquizado por el papa, Benedicto XVI, desde El Vaticano. Casaretto repitió esta definición durante las primeras semanas de septiembre, aunque el trasfondo de su advertencia era entonces el proyecto de ley de medios impulsado por el Poder Ejecutivo. "El gran problema de la pobreza es más importante que esta iniciativa oficial", había aseverado. Las críticas tenían como destinatarias las cifras del Indec. "Es escandaloso, o al menos irritante, que se diga que la pobreza disminuyó en el país, cuando la constatación diaria demuestra todo lo contrario", sostuvo en aquel momento el obispo Fernando Maletti, de la Comisión Episcopal de Ayuda a las Regiones Más Necesitadas.
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