Las naciones emergentes serán más fuertes dentro del G-20

Las potencias del mundo cedieron su poder de voto en el FMI.

EL DESAFIO. Los líderes del Grupo de los 20 tendrán que diseñar un nuevo orden económico para el mundo. REUTERS
EL DESAFIO. Los líderes del Grupo de los 20 tendrán que diseñar un nuevo orden económico para el mundo. REUTERS
27 Septiembre 2009
PITTSBURGH.- Los países ricos, golpeados por la crisis, y los emergentes, que se convirtieron en locomotoras de la economía mundial, avanzaron en la cumbre del Grupo de los 20 (G-20) de Pittsburgh (Estados Unidos) en la coordinación de sus políticas para evitar un nuevo colapso financiero.  En la línea del "haber" de la cumbre, que se celebró el jueves y el viernes, figuran la sustitución del G-8 de países ricos por el G-20 (de industrializados y emergentes) como nuevo timonel de la economía mundial. En el "debe" de la cumbre, figura la brevedad con que trató las cuestiones de la liberalización comercial y del calentamiento global.
Los países emergentes tendrán más poder en el Fondo Monetario Internacional (FMI) y en el Banco Mundial, con un traspaso de "al menos" un 5% de votos a su favor en el primero y de un 3% en el segundo. Esa resolución generó gran resistencia en los europeos, al observar el peso que tendrán, a partir de la decisión, los emergentes dentro del G-20.
El FMI se encargará, además, de verificar que las políticas de  todos los miembros del G-20 no amenazan los grandes equilibrios de la economía mundial.  
El grupo está integrado por la Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica, Corea del Sur, Turquía, el Reino Unido y Estados Unidos más la Unión Europea.  
La cumbre de Pittsburgh también resolvió evitar un retiro "prematuro" de los paquetes gubernamentales de reactivación, que contuvieron la onda expansiva de la crisis, aunque sin garantizar hasta ahora un repunte sólido. Los líderes políticos proclamaron además su intención de  apretar las clavijas a los bancos (con normas contra tomas inconsideradas de riesgo) y a las primas de los banqueros, aunque  esas medidas, que generan una evidente resistencia, tienen plazos amplios o vagos.

Un acuerdo histórico
En Pittsburgh, "llegamos a un acuerdo histórico para reformar el sistema financiero mundial a fin de promover la responsabilidad y evitar el abuso, de manera que jamás volvamos a enfrentar una crisis como esta", dijo ayer el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama.
Según el presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, las conclusiones demuestran que "el mundo se está  encaminando rápidamente hacia un nuevo orden económico". Y eso ocurrió, según Lula, porque desde el inicio de la crisis los países ricos dejaron de sentirse "los dueños de la verdad". (AFP-NA-Especial)

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