El sentido del humor, una arma antiestrés

Un empleado que ríe es más proclive a innovar y a contagiar a los otros.

01 Septiembre 2009
El buen humor es un bien escaso. Con los problemas en la economía, la vida social se vuelve ríspida, ya que un conjunto de condicionante exógenos afectan los distintos niveles relacionales de las personas. Así, la familia, los afectos, los amigos o los compañeros de trabajo se ven influidos por condicionantes negativos que afectan el normal desarrollo de la convivencia, apunta Gabriela Españon, gerente de Selección de Grupo Consultores de Empresas (http://www.consultoresdeempresas.com).
Concretamente en el ámbito laboral, un proceso relacional viciado muta rápidamente hacia un clima laboral deficiente. En este contexto, el humor actúa como un fuerte descompresor si se emplea adecuadamente; en tanto que nos permite generar una fuerte empatía por parte del público receptor y lo predispone positivamente hacia el "remedio organizacional", plantea Españon.
Los especialistas han descubierto que la risa ayuda a renovar energías y estimula a las personas. Esto se produce mediante la liberación de endorfinas, una clase de hormonas que claman el dolor y generan optimismo en los sujetos. En este marco, el uso de la risa generará efectos positivos a nivel individual y grupal; los cuales se traducirán en el mayor cumplimiento de los objetivos empresariales.
En un mundo rápido, en el exceso de trabajo agobian a los empleados, reír es un buen antídoto. Un empleado con buen sentido del humor es más proclive a encontrar alternativas de solución a un problema, a la vez que goza de mejor salud mental y de una mayor capacidad de resiliencia (cuando una persona o grupo para seguir proyectándose en el futuro a pesar de acontecimientos desestabilizadores, de condiciones de vida difíciles y de ciertos traumas).
La generación de espacios y momentos que le permitan a la risa fluir, en los ámbitos organizacionales, ayudará a:
Favorecer los procesos de aprendizajes individuales y colectivos.
Fortificar la salud y capacidades de los agentes.
Provocar procesos de innovación.
Posibilitar establecer un mejor sistema de comunicación organizacional.
Cohesionar a los miembros de la organización.
Convocar y fidelizar a los mejores talentos.
Lograr una fuerte motivación y un clima interno favorable.

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