01 Septiembre 2009 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El Indice de Precios al Consumidor (IPC), cuya manipulación iniciada en enero de 2007 hizo caer estrepitosamente la credibilidad del Indec, no se recalculará hacia atrás para no provocar perjuicios de índole legal, afirmó el director técnico del organis- mo estadístico, Norberto Itzcovich, en una conferencia de prensa en la cual explicó la metodología actual para calcular el alza de precios.
Itzcovich destacó que ahora el índice tiene una alta representatividad del consumo, ya que de cada $ 10 que gastan los consumidores de Capital Federal y Gran Buenos Aires, $ 7 son destinados a productos o a servicios incluidos en el índice. Sobre la chance de recalcular el índice hacia atrás, el funcionario explicó que las implicancias legales están determinadas por los ajustes que se hacen sobre la base de la inflación. "En algunos países se ajustan alquileres por algún rubro del IPC; en otros, jubilaciones por algún otro rubro del IPC", dijo.
Si bien no lo mencionó, en la Argentina lo que se ajusta por el IPC, o bien, por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), que es casi lo mismo, son los bonos que el Gobierno nacional propone canjear en estos días por Bocan 2014. Es decir que si las cifras de la inflación con manipuladas hacia la baja -como todo el mundo sospecha- el país les pagará menos a los tenedores de esos títulos públicos.
Itzcovich dio detalles sobre la actual metodología para el IPC:
Incluye 440 variedades y cinco canastas estacionales: frutas, verduras, calzado, ropa interior y ropa exterior.
Según Itzcovich, el cambio no es metodológico sino de base.
La población de referencia seguirá siendo el Gran Buenos Aires -el interior queda excluido-.
Se relevan 100.000 precios en 6.000 comercios por mes.
Por otra parte, Itzcovich cuestionó a los funcionarios que manejaban la medición antes de enero de 2007, fecha en que empezó la etapa de influencia del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en el ente. El jefe del Indec, un estrecho colaborador de Moreno, afirmó que se detectaron inconsistencias y poca rigurosidad en los relevamientos, que no se medían productos del mismo tipo y que se tomaban productos o servicios más caros para que el porcentaje de incremento sea mayor.
Al respecto, mencionó que se reemplazaban locales de baja gama (que debían tenerse en consideración) por otros de alta gama. También señaló que se sobreestimó la variación de precios de los colegios privados y que los precios que se pagaban por el servicio doméstico se compulsaba entre los propios funcionarios del Indec, sin casi recurrir a los relevamientos.
"En las variedades se tomaban las más altas e incluso las importadas. Detectamos que personas que ya no trabajaban en el Indec tenían acceso a la información. Entregaban información confidencial a empresas y consultoras, que no tenían ninguna autorización", disparó, y precisó que todos los presuntos implicados en esas irregularidades tienen sumarios o causas judiciales.
Itzcovich destacó que ahora el índice tiene una alta representatividad del consumo, ya que de cada $ 10 que gastan los consumidores de Capital Federal y Gran Buenos Aires, $ 7 son destinados a productos o a servicios incluidos en el índice. Sobre la chance de recalcular el índice hacia atrás, el funcionario explicó que las implicancias legales están determinadas por los ajustes que se hacen sobre la base de la inflación. "En algunos países se ajustan alquileres por algún rubro del IPC; en otros, jubilaciones por algún otro rubro del IPC", dijo.
Si bien no lo mencionó, en la Argentina lo que se ajusta por el IPC, o bien, por el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), que es casi lo mismo, son los bonos que el Gobierno nacional propone canjear en estos días por Bocan 2014. Es decir que si las cifras de la inflación con manipuladas hacia la baja -como todo el mundo sospecha- el país les pagará menos a los tenedores de esos títulos públicos.
Itzcovich dio detalles sobre la actual metodología para el IPC:
Incluye 440 variedades y cinco canastas estacionales: frutas, verduras, calzado, ropa interior y ropa exterior.
Según Itzcovich, el cambio no es metodológico sino de base.
La población de referencia seguirá siendo el Gran Buenos Aires -el interior queda excluido-.
Se relevan 100.000 precios en 6.000 comercios por mes.
Por otra parte, Itzcovich cuestionó a los funcionarios que manejaban la medición antes de enero de 2007, fecha en que empezó la etapa de influencia del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, en el ente. El jefe del Indec, un estrecho colaborador de Moreno, afirmó que se detectaron inconsistencias y poca rigurosidad en los relevamientos, que no se medían productos del mismo tipo y que se tomaban productos o servicios más caros para que el porcentaje de incremento sea mayor.
Al respecto, mencionó que se reemplazaban locales de baja gama (que debían tenerse en consideración) por otros de alta gama. También señaló que se sobreestimó la variación de precios de los colegios privados y que los precios que se pagaban por el servicio doméstico se compulsaba entre los propios funcionarios del Indec, sin casi recurrir a los relevamientos.
"En las variedades se tomaban las más altas e incluso las importadas. Detectamos que personas que ya no trabajaban en el Indec tenían acceso a la información. Entregaban información confidencial a empresas y consultoras, que no tenían ninguna autorización", disparó, y precisó que todos los presuntos implicados en esas irregularidades tienen sumarios o causas judiciales.
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