Una muestra inexorablemente parcial

Aquí ofrecemos fragmentos de algunos de los textos publicados en estas páginas a lo largo de sus seis décadas de existencia. Por Daniel Alberto Dessein

30 Agosto 2009
El viernes pasado, estas páginas cumplieron 60 años de vida. Una cifra insólita si tenemos en cuenta que quien las fundó es el mismo que hoy firma estas líneas y -sobre todo- que está vivo; aparentemente, al menos. Desde la remota fundación en 1949  hasta hoy, han pasado por estas columnas decenas de miles de textos pertenecientes a una legión de autores. El año pasado, cuando celebrábamos nuestro aniversario número 59, recordábamos que en este suplemento se publicaron unas 10 millones de palabras que, de ser impresas en el formato de un libro convencional, conformarían más de 200 volúmenes. Para dar una idea de la extensión de la labor de todas estas décadas, añadíamos que si apiláramos todos los ejemplares de LA GACETA Literaria que se imprimieron desde sus orígenes podríamos construir una torre de 25 kilómetros de alto, integrada por 500 millones de páginas. Y, finalmente, que si desplegáramos estas últimas, unidas por sus extremos, conformarían una alfombra de papel que daría ocho vueltas alrededor del planeta. Estas elucubraciones matemáticas prueban la dificultad que implica elaborar un balance que refleje adecuadamente lo que se hizo en este suplemento en todo este tiempo. En la edición de hoy intentamos ofrecer una muestra, inevitablemente parcial pero representativa, de los textos y los autores que pasaron por aquí dejando su huella.
En toda exhumación suele haber piezas esenciales que no se logra rescatar o que no pueden seleccionarse porque no admiten, por su estructura, una "jibarización" que resulta necesaria para su exhibición dentro de una exposición que pretende ser amplia, plural. En mi incursión por el intrincado archivo de estas columnas y por el de mi falible memoria se escaparon textos asociados a nombres sustanciales para esta publicación.  Nombres de poetas como el del premio Nobel griego Odisseas Elytis, los de los españoles Rafael Alberti y María Teresa León, la uruguaya Idea Vilariño, el jujeño Raúl Galán, la tucumana Alba Omil, la pampeana Olga Orozco, el salteño Manuel J. Castilla, o el porteño Ricardo Molinari. Filósofos del nivel de Vicente Fatone o de Eugenio Pucciarelli. Ensayistas y críticos como Ezequiel Martínez Estrada, Angel Rama, Homero Alsina Thevenet o Beatriz Sarlo. Novelistas como el nicaragüense Sergio Ramírez, el norteamericano David Foster Wallace o nuestro Manuel Mujica Lainez. Un jurista reconocido internacionalmente como Werner Goldschmidt o, en ese entonces, un estudiante de arquitectura como César Pelli (y también su maestro Eduardo Sacriste). Pilares fundacionales como José Bullaude, nuestro primer colaborador, o el recientemente fallecido Julio Ardiles Gray (a quien recordamos la semana pasada). Colaboradores que tuvieron una notable presencia a través del tiempo; son los casos de Roberto Espinosa, David Lagmanovich, Salvador María Lozada, Federico Peltzer, Beatriz Parolo, Eugenia Flores de Molinillo, Cristina Bulacio, Rodolfo Modern, Coriolano Fernández, Juan Carlos Di Lullo, Horacio Semeraro. O jóvenes valiosos que se sumaron en los últimos años, como Sebastián Dozo Moreno, Guillermo Martínez, Paula Varsavsky o Marcelo Damiani, entre tantos otros que olvido injustamente.
Fue, y sigue siendo, un enorme privilegio dirigir estas páginas que acompañaron durante más de la mitad de su vida a un diario que se encamina, decidido y vigoroso, a su centenario.
Son miles los ladrillos que sostienen a esta obra. Los que colaboraron aquí, domingo tras domingo; pero, fundamentalmente, cada uno de nuestros lectores. Son quienes, en definitiva, le otorgan verdadero sentido.
© LA GACETA


Ernesto Sabato  
El hombre medio

"El instrumento que emplea el Hombre Medio para construir el edificio de sus excelencias es la miopía; que él llama perspicacia, penetración y sentido de la realidad. De este modo, los hombres llamados realistas son aquellos que no ven más allá de sus narices, confundiendo así la realidad con un círculo de dos metros de diámetro con centro en su modesta cabeza".
(18 de setiembre de 1949)

Hugo Foguet
Fantasmas

"Entonces Schweider hace un gesto con los hombros. Dice: Prueben  pensarse muertos. Los cuatro adoptamos una actitud concentrada. Pasan unos minutos y declaramos: No podemos? Y aceptamos, con Schweider, que estamos muertos".
(27 de mayo de 1956)

María Elena Walsh
La seriedad de los niños

"Quizás ignoramos que todos los niños son serios. Unos trágicos, otros melancólicos, otros disimulados, siempre están más allá de la cárcel de tonteras en que pretendemos encerrarlos y distraerlos de la verdad. Este secreto lo saben sólo compañeros imaginarios, hojitas de jardín arrugadas en una mano sucia, zoológicos minúsculos en cajas de zapatos, en fin todo ese universo que puebla y desampara la soledad de un niño".
(14 de octubre de 1956)

Alejandra Pizarnik
Los ojos del aire

"Sucede que me olvido / de ser culpable / tal vez por eso / blancos cadáveres / bailan en mi corazón / y el destino huye / y la muerte vaga por las calles / en busca de mis manos."
(23 de diciembre de 1956)    

Juan L. Ortiz
¿Quién eres tú?

¿Quién eres tú, oh niña, y qué rocíos / los de esa flauta íntima. / ¿Y que hálito es el tuyo, di, / que nos une, al final, del otro lado ya del aire / en un solo hilo de tiempo, altísimo / sobre las gotas de un abismo?"
(30 de marzo de 1958)
                                                                                                                  
Juan José Saer
La humildad y los tontos
"Creo que la humildad es la manera de resignación más viable para un tonto; en modo alguno la preconizo ni mucho menos la ejerzo. Pero creo asimismo que autovigilarse con el mayor grado de objetividad posible no es humildad; es responsabilidad y, últimamente, autenticidad".
(19 de junio de 1960)

Tamaño texto
Comentarios
NOTICIAS RELACIONADAS
Comentarios