"No perdemos las esperanzas", dice la familia de Musacchio

Conmoción por el caso del alumno de la UNT.

10 Agosto 2009
El macabro hallazgo de un cuerpo calcinado y descuartizado en la zona donde fue visto por última vez Sebastián Musacchio, el joven chubutense que vivía en Tucumán, causó conmoción entre sus familiares. "Las noticias no son nada alentadoras, pero nosotros no perdemos las esperanzas y esperamos los resultados de las pericias genéticas", le dijo a LA GACETA Licia Musacchio, hermana del muchacho que desapareció en Belén, Catamarca.
Según la autopsia realizada sobre el cuerpo, el deceso se produjo como consecuencia de al menos dos golpes en el cráneo (al parecer con una piedra), con lo que toma fuerza la hipótesis del homicidio, indicó el diario "La Unión".
Musacchio nació en Comodoro Rivadavia hace 22 años, y desde hace cinco vive en San Miguel de Tucumán, ya que estudia Luthería en la UNT. Además, está de novio con Cintia, alumna de la facultad de Artes y oriunda de Tafí del Valle. Ambos habían viajado a Catamarca el 19 de julio para vacacionar. "Esa noche llegamos a Andalgalá. Después de unos días yo volví a San Miguel de Tucumán porque tenía que empezar a preparar una materia para rendir. El 23 me mandó el último mensaje", afirmó Cintia. A la muchacha le llamó la atención que Sebastián no contestara sus mensajes, por lo que regresó a Antofagasta. Allí, le comentaron que su novio había viajado con un grupo de gente en camioneta hacia Londres (Belén). Cintia fue hacia allí y, en un camping, encontró partes de la carpa y otras prendas calcinadas; todas pertenecían a Musacchio.
La joven se comunicó telefónicamente con la familia de su novio, que realizó la denuncia en la Policía Federal de Chubut. En pocas horas, todo el país sabía de la desaparición del muchacho. Incluso, un amigo de Sebastián elaboró un sitio web (www.busquemosaseba.blogspot.com) para obtener datos del paradero del joven.
El viernes, un grupo de periodistas que cubría el caso encontró partes de un cuerpo humano en el lecho del río Quimivil. La fiscala Analía Mazzucco y el juez de Garantías Carlos Moreno ordenaron un rastrillaje en la zona. A 500 metros de allí, policías y gendarmes hallaron más restos óseos humanos totalmente calcinados. Aunque todavía no se constató científicamente la identidad de los restos, los investigadores sostienen que hay fuertes indicios de que se trata del joven desaparecido. "Al parecer, fue brutalmente asesinado y los autores intentaron borrar las huellas del hecho incinerando sus restos", dijo una fuente cercana a la causa. Pese a esto, Licia le confirmó telefónicamente a LA GACETA que aún no realizaron el reconocimiento del cadáver y que mantienen las esperanzas de que no se trate de Sebastián. "Nadie de mi familia vio nada ni lo va a hacer hasta que se realicen las pericias genéticas. El lunes (por hoy) a mi papá le van a extraer muestras para hacer ese estudio", afirmó Licia.


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