Con un dios aparte, como siempre

Los valores externos del azúcar son inmejorables. Por Fernando García Soto -Redacción LA GACETA.

10 Agosto 2009

La llegada de los primeros calores de este invierno obligó a que los azucareros trasladaran con urgencia sus frentes de cosecha hacia los campos más afectados por las heladas de este año, con el objeto de evitar que se pudran las cañas que a mediados del mes pasado soportaron durante dos madrugadas temperaturas inferiores al cero grado centígrado durante unas 20 horas. En un año muy ajustado en lo financiero, con una rentabilidad que resulta esquiva para la mayoría, representa casi un crimen desperdiciar materia prima, en parte porque las perspectivas futuras del sector son cada vez más alentadoras.
Los industriales del CART, en las personas de sus máximos dirigentes, Julio Colombres y Jorge Rocchia Ferro, están convencidos de que las condiciones para la marcha el negocio azucarero son positivas, porque en verdad el mercado internacional del azúcar parece comportarse en función de las necesidades de los argentinos. Como para confirmar que el sector tiene "un dios aparte" los valores externos del crudo se ubican en niveles muy elevados, no vistos en casi tres décadas. En este escenario, difícilmente no se exporten las 900.000 toneladas de azúcar que se decidió enviar al exterior este año para equilibrar el mercado interno. Incluso, tal vez se termine exportando más que ese volumen, lo que sería muy saludable para los precios nacionales, lo que daría oxígeno a los azucareros para afrontar el desafío del programa nacional de biocombustibles, que comenzará el primer día de 2010, con un corte del 2% de etanol en las naftas, hasta que el sector pueda abastecer el alcohol necesario para llegar al objetivo del 5% de mezcla, meta que se lograría en el segundo semestre del año próximo.
El problema es que no todos los ingenios que convinieron exportar el 45% del azúcar que se produzca este año están cumpliendo con la cláusula que establecía que el pago a los cañeros se iba a realizar cada 15 días con dinero efectivo a valores de crudo fijados por las partes. Lo que se buscaba con esto era que la mayoría de los cañeros tucumanos no tuviera que salir a tomar créditos a tasas descomunales o a vender azúcar blanco para financiarse. Sin embargo, el espíritu corporativo de los industriales del sector no funciona para que todos tiren del mismo carro, pero sí para que se preserven entre ellos y nadie denuncie a nadie. O sea, los industriales -y también los cañeros, por cierto- saben quiénes no exportan, quiénes pagan con blancos, quiénes compran azúcar a precios viles para venderlo luego más caro, etcétera, pero falta convicción para poner blanco sobre negro.
Hay algo que sí está bien claro: por más que prime el optimismo entre algunos empresarios del sector, y de que las perspectivas sean buenas, el precio interno sigue siendo muy bajo, de quebranto. El valor de casi $ 70 la bolsa de 50 kilos a que se vende parte del azúcar de Tucumán es de ruina. Esto queda evidenciado porque los aranceles que protegen al azúcar argentino marcan que el precio interno debería superar los $ 133 por bolsa para que exista la posibilidad, por ejemplo, de que ingrese azúcar del gigante Brasil a la Argentina. O sea, hay por lo menos $ 60 de margen por bolsa hasta que el azúcar argentino llegue al techo que fijan los aranceles. Increíble.
"Hay que aguantar dos semanas", dicen los que creen que el mercado interno terminará reacomodándose en forma positiva. Mientras tanto, la situación favorece a los que tienen capacidad económica para especular con las urgencias de los más necesitados. 

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