09 Agosto 2009 Seguir en 
Jóvenes empresarios tucumanos están haciendo más que un esfuerzo por avanzar y fortalecer en Tucumán una industria que no contamina, que genera gran cantidad de empleos y que posee un futuro duradero: la del software. Desde 2002, el sector experimentó una expansión de al menos un 400% y emplea a unas 40.000 personas en todo el país, mientras que en Tucumán dan trabajo a entre 400 y 500 personas. Además, en el ámbito local, unos 80 ingenieros en sistemas se gradúan cada año de las tres universidades que cuentan con la carrera (la UNT, la UTN y la Unsta), por lo que las condiciones son más que favorables para que el desarrollo de esta actividad sea realmente exponencial.
En la provincia, en febrero de 2008, un grupo de emprendedores se unieron y conformaron el Clúster Tucumán Technology (CTT), que les permitió intercambiar ideas, experiencias y fortalecer su andar. Esta asociación tiene como finalidad otorgar un mayor valor agregado a los productos y a los servicios informáticos y ofrecer soluciones a los mercados provincial, nacional e internacional. De hecho, la mayoría de los asociados está exportando software. El clúster cuenta con el respaldo del Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP), que fue vital para que los empresarios pudieran organizarse.
En este sentido, la decena de empresas que integran el CTT reconocen que la ayuda del IDEP y la conformación como clúster fueron dos puntos fundamentales que les abrieron las puertas para negociar con organismos provinciales y nacionales la entrega de subsidios y de préstamos especiales para desarrollo.
Sin embargo, y pese a que sobra talento y recursos humanos para que esta industria se fortalezca, poco apoyo es el que se da desde el Gobierno para que la del software se convierta en Tucumán en una actividad similar a la del citrus, que hace un par de décadas atrás ni siquiera se mencionaba por estas tierras.
Justamente, la treintena de firmas establecidas que se dedican al desarrollo de software y a la consultoría informática en Tucumán (hay muchas más, pero que trabajan como cuentapropistas) reclaman que el Estado pose sus ojos en la oportunidad económica que significa para la Provincia la informática. Una de sus quejas es la desigualdad de oportunidades con empresas del mismo rubro, que reciben beneficios del Estado provincial, como el pago de un porcentaje del salario o la subven- ción del costo del alquiler. Respecto de estas cuestiones, los empresarios del software señalan que el personal -mayormente, egresados de las carreras de ingeniería informática, en sistemas y en computación- se va, por ejemplo, a trabajar en call centers, donde les pagan salarios altos y al día porque estas compañías -de capital extranjero en su mayoría- son ayudadas por el Estado y, en consecuencia, cuentan con una mayor espalda para soportar el costo del plantel de personal.
Otro dificultad con la que se topan es la falta de una conciencia empresaria en la provincia respecto de que en Tucumán se elabora software de calidad. Los expertos locales, en general, recurren casi automáticamente a compañías foráneas a la hora de informatizar sus empresas y sus establecimientos productivos.
No es descabellado imaginar que las disciplinas relacionadas a la informática poseen todavía, y cada vez más, en todo el mundo, un futuro presagiado por una demanda creciente. Con los recursos humanos disponibles, buenas carreras de formación profesional y el ímpetu emprendedor que exhiben los empresarios tucumanos parece más que un desperdicio que no abunde la ayuda estatal para estas PyME que generan ingresos genuinos y que no desbaratan la armonía del medio ambiente para producir riqueza.
En la provincia, en febrero de 2008, un grupo de emprendedores se unieron y conformaron el Clúster Tucumán Technology (CTT), que les permitió intercambiar ideas, experiencias y fortalecer su andar. Esta asociación tiene como finalidad otorgar un mayor valor agregado a los productos y a los servicios informáticos y ofrecer soluciones a los mercados provincial, nacional e internacional. De hecho, la mayoría de los asociados está exportando software. El clúster cuenta con el respaldo del Instituto de Desarrollo Productivo (IDEP), que fue vital para que los empresarios pudieran organizarse.
En este sentido, la decena de empresas que integran el CTT reconocen que la ayuda del IDEP y la conformación como clúster fueron dos puntos fundamentales que les abrieron las puertas para negociar con organismos provinciales y nacionales la entrega de subsidios y de préstamos especiales para desarrollo.
Sin embargo, y pese a que sobra talento y recursos humanos para que esta industria se fortalezca, poco apoyo es el que se da desde el Gobierno para que la del software se convierta en Tucumán en una actividad similar a la del citrus, que hace un par de décadas atrás ni siquiera se mencionaba por estas tierras.
Justamente, la treintena de firmas establecidas que se dedican al desarrollo de software y a la consultoría informática en Tucumán (hay muchas más, pero que trabajan como cuentapropistas) reclaman que el Estado pose sus ojos en la oportunidad económica que significa para la Provincia la informática. Una de sus quejas es la desigualdad de oportunidades con empresas del mismo rubro, que reciben beneficios del Estado provincial, como el pago de un porcentaje del salario o la subven- ción del costo del alquiler. Respecto de estas cuestiones, los empresarios del software señalan que el personal -mayormente, egresados de las carreras de ingeniería informática, en sistemas y en computación- se va, por ejemplo, a trabajar en call centers, donde les pagan salarios altos y al día porque estas compañías -de capital extranjero en su mayoría- son ayudadas por el Estado y, en consecuencia, cuentan con una mayor espalda para soportar el costo del plantel de personal.
Otro dificultad con la que se topan es la falta de una conciencia empresaria en la provincia respecto de que en Tucumán se elabora software de calidad. Los expertos locales, en general, recurren casi automáticamente a compañías foráneas a la hora de informatizar sus empresas y sus establecimientos productivos.
No es descabellado imaginar que las disciplinas relacionadas a la informática poseen todavía, y cada vez más, en todo el mundo, un futuro presagiado por una demanda creciente. Con los recursos humanos disponibles, buenas carreras de formación profesional y el ímpetu emprendedor que exhiben los empresarios tucumanos parece más que un desperdicio que no abunde la ayuda estatal para estas PyME que generan ingresos genuinos y que no desbaratan la armonía del medio ambiente para producir riqueza.
Lo más popular
Ranking notas premium







