El regalo prometido

La reunión entre Cristina y Alperovich será para las fotos. El matrimonio presidencial renovó el crédito. Por Marcelo Aguaysol - Redacción LA GACETA.

Marcelo Aguaysol
Por Marcelo Aguaysol 06 Agosto 2009

El hombre esperó la reunión como aquel niño que cada 13 de abril espera los regalos de cumpleaños. Un mes después del día que cambió el humor kirchnerista, con un resultado electoral adverso, el gobernador de Tucumán sentía la necesidad de hablar con el matrimonio presidencial, más allá del trato institucional. Había mucha inquietud. José Alperovich sólo tenía asegurado el pago de los sueldos a los estatales hasta fines de año, pero no el margen suficiente para mantener a flote una gestión que se asentó en la obra pública federal.
El jueves 30 de julio no fue un día cualquiera para el tucumano. "Vamos a darte lo que te haga falta, pero preservanos", fue -palabras más, palabras menos- lo que le dijo esa mañana, en la Quinta de Olivos, Néstor Kirchner. La informalidad del encuentro encontró a Cristina Fernández de Kirchner vestida con su jogging. Terminaba su rutina de ejercicios y comenzaba con las preocupaciones cotidianas en una apertura de diálogo que le está costando sangre, sudor y lágrimas. Alperovich salió de la reunión convencido de que la Nación le dará una tabla de salvación en caso de que el escenario se torne difícil, política y económicamente. También de que, por primera vez en seis años, pudo romper definitivamente el iceberg kirchnerista, tan frío en las relaciones como el clima de la Patagonia misma. Por eso, la reunión prevista para mañana con la Presidenta, en la Rosada, será meramente formal. Para las fotos.  
Este es un momento de desafíos para el Gobierno nacional. El mayor en seis años de gestión. Nunca antes ningún sector de la vida económica nacional se había atrevido a cuestionar las políticas del kirchnerismo; mucho menos, las de sus aliados provinciales como es el caso de Alperovich. Este aprovechó la oportunidad. Recibió la promesa presidencial que se irá regularizando el giro de fondos discrecionales para obras. Al día siguiente, salió a anunciar el envío de unos $ 50 millones.
En la charla con el matrimonio presidencial, que duró una hora y media, hubo tiempo para repasar las medidas económicas. También para hablar de política y para ofrecer cargos. Juan Manzur fue el primer alperovichista que se sumó al gabinete kirchnerista. En los planes había otro, pero la idea no cuajó por distintas razones. El diputado nacional Gerónimo Vargas Aignasse tenía destino de convertirse en un viceministro de Justicia de la Nación. En este tema, la charla quedó pendiente. Habrá contención para los leales, promete la Rosada. Del mismo modo que en la Casa de Gobierno se afirma cuando se habla de la tropa propia que, en algunos casos, ha dado señales de actuar con total independencia del poder alperovichista.
Hoy, el país ha ingresado en un período de apertura. Todo se discute. Hay entidades que observan que el Gobierno está mostrando el mayor signo de debilidad en el poder que ejerce. Otros, en tanto, procuran recuperar el terreno perdido, sin romper lanzas. Lo que sucede a nivel nacional se replica en la instancia provincial. Los Kirchner están convencidos de que 2010 será el año de la recuperación económica. Más que una proyección, es una expresión de anhelo, dicen algunos oficialistas. En Tucumán, Alperovich respira más aliviado. El gobernador cree que las protestas contra la presión fiscal se irán apaciguando, en un tiempo en el que el Estado necesita recaudar. Sin embargo, otras presiones -las tarifarias- asoman como un fantasma en el escenario económico de una provincia en el que la inflación -en silencio- ha llegado al 7% en los primeros siete meses de un año recesivo.

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