Río revuelto
El caso de las armas no muestra la efectividad de las auditorías sino la falta de adecuadas formas de control. Por Roberto Delgado -Prosecretario de Redacción
La pesquisa sobre las armas tomó un rumbo inquietante: la fiscal Mercedes Carrizo investiga un informe acerca de que las cinco pistolas ametralladoras, el FAL y las dos escopetas desaparecidas en la Unidad regional Norte de la Policía pueden ser algunas de las armas secuestradas en un operativo contra una banda de asaltantes en Buenos Aires.
Los jefes dicen que el faltante se descubrió por la auditoría que se está haciendo en Logística (sección que debería tener el inventario sobre armas y balas).
Pero esta información sobre la auditoría no es tan clara. Ya se vio una situación similar en febrero de 2008, cuando se descubrió la venta de armas que estaban depositadas en la sección Secuestros Judiciales. Las pistolas y revólveres habían sido sacados en robo hormiga por ladronzuelos de poca monta para ser entregadas por unos cuantos pesos en el plan canje de armas. Ese robo se hizo al amparo de una impunidad de años. El jefe de Policía, comisario general Hugo Sánchez, dijo entonces que "jamás se había realizado un inventario sobre todo lo que había allí".
Casualmente, con respecto a los elementos desaparecidos en la regional Norte, ahora el subjefe, comisario general Nicolás Barrera, dijo: "Ni siquiera podemos decir que las robaron, ya que también existe la posibilidad de que hayan sido llevadas a otra dependencia sin que se lo hubiera comunicado".
¿Cuántas sorpresas más habrá hasta que terminen las auditorías de que hablan los jefes? Hace tiempo desaparecieron 54 caballos y ya se sabe que tratar de hacer un control mínimo sobre los libros de guardia en las comisarías es una tarea inacabable. Así lo demuestra la carta del turista Juan Pablo Andant, quien denunció que el 12 de julio le habían robado cerca de la Casa Histórica y que, pasados 17 días, en la fiscalía le dijeron que no habían recibido aún el memorándum policial.
Se dirá que son incidentes aislados. Pero no se conoce que en el proceso de transparencia se haya avanzado mucho para saber cómo es el uso eficiente de los cupos de nafta, o el control de los autos secuestrados en dependencias policiales o el pase a "situación de retiro" de los vehículos rotos o en desuso. Ya no se ve ni una bicicleta de los fugaces "bicipolicías" de la provincia.
Pero cada escándalo como este de las armas desaparecidas debería generar fuerte inquietud. Porque no se entiende cómo es posible que el último jefe de la Unidad Regional Norte no haya exigido un inventario completo de mesas, sillas, bicicletas, armas y todos los bienes, que es lo que hace todo jefe cuando entra y cuando sale. Según se ve en la incertidumbre que impera sobre los controles, la fuerza sigue siendo un río revuelto.







