19 Julio 2009

LAS DOS CARAS
Los añosos, y obligados, protagonistas del último acto de la breve y enigmática aventura humana, estamos en condiciones de mostrar a los debutantes las dos opciones que se les ofrecen para interpretar sus roles: la del optimista que sobre la herida ya ve la cicatriz, o la del pesimista que bajo la cicatriz sigue viendo la herida. La primera implica luchar contra los males físicos y espirituales, que traen los años, militando en el bando de aquel doctor Fausto, de Goethe, que para recobrar su juventud pacta con el diablo la entrega de su alma. Pacto hoy innecesario para sus seguidores, gracias a recursos como el Gerovital, de la doctora Aslan, la bioestimulina actual, o los tratamientos quirúrgicos y cosmetológicos que les permite seguir soñando con encontrar aquella mítica "fuente de juvencia’’ que buscaban los conquistadores españoles. El rol de los pesimistas surge de analizar lo diferente que es ser viejo en países como Suecia o en la Argentina, donde las leyes nos declaran muertos civiles a los 60 años, cualesquiera sean nuestras capacidades, donde sufrimos 30 asesinatos por mes y 350 asaltos diarios, y donde sus sistemas previsionales y asistenciales son verdaderas afrentas a la dignidad humana de una ancianidad agredida por la ingratitud, el desamor y el olvido de una sociedad, capaz de convertir a las venerables "ruinas que piensan’’ en chatarra no utilizable. La brevedad del espacio me impide profundizar el tema pero ayuda a nuestras antiguas neuronas a hacer una gimnasia que ya hacemos llevando tantos años a cuestas. Esos años que surcaron mi rostro con las verticales del tiempo y las horizontales del pesar, me enseñaron que es mucho más importante que la posesión de la vida, el uso que hacemos de ella, preparándonos para enfrentar ese "minuto inexorable’’, con la serena y honesta convicción, de que, con aciertos y errores, dimos más de lo que recibimos. 

Dante Diambra Caporaletti
Avenida Sarmiento 947
S.M. de Tucumán

SUICIDIO ASISTIDO

Respecto de las proposiciones de bioética de la especialista Diana Cohen Agrest y del filósofo Jorge Estrella, aparecidas en LA GACETA del 17/7, es una falacia atractiva sostener que la vida es un bien dependiente de la consideración personal de cada uno. Falacia porque la vida es un bien en sí mismo, tanto que cualquiera puede descubrir la existencia de lo que llamaríamos instinto de conservación, una tendencia natural a preservar la vida; en contraposición, no existe un instinto de muerte. Respecto de lo que sostiene Estrella sobre el embarazo adolescente, nunca un embarazo es éticamente malo. La concepción de vida en el seno materno no puede ser mala; el embarazo en sí mismo es un bien. Tratándose de un embarazo adolescente, podrá juzgarse la moralidad de su causa, por cuanto es muy común que provenga del abuso sexual, o de la violencia contra la adolescente. Idear un mecanismo mental que ponga en el mismo lugar el derecho a la libertad de desplazamiento, o la libertad de expresión con la eutanasia, es considerar un derecho humano, no sólo el suicidio, sino que alguien colabore: darle a alguien la potestad para el homicidio. Pongamos ahora la perspectiva en el enfermo, aquel que sufre un dolor o un estado mental que lo hacen considerar la muerte como salida, ¿actúa (como quiere Cohen Agrest) "con absoluta lucidez" o (como quiere Estrella) en uso de su libertad? Lo dudo mucho. Por último, sobre lo dicho por Cohen Agrest, no se trata de juzgar al suicida éticamente. Este, por lo general, no está en condiciones de razonar y por lo tanto, mal puede juzgárselo. Es éticamente malo avalar el suicidio asistido por cuanto se avala que una persona le puede quitar la vida a otra sin recibir por ello sanción alguna.

Abel González
abel_g@argentina.com

CORREO ARGENTINO

Es una vergüenza lo que sucede en la sucursal del Correo Argentino, de ciudad Juan Bautista Alberdi. Cualquier persona que quiera hacer uso del servicio se ve obligada a pasar mañanas enteras y hasta varios días de espera para mandar o cobrar un giro. Los empleados de la sucursal afirman que el sistema es lento porque el Correo Argentino no tiene banda ancha, sino que trabaja con el sistema Dial up.

Liliana María Gómez
liligom35@hotmail.com

TORRE DE BABEL

Con referencia a la carta del lector José Luis Borrás, agradezco su interés y su apertura al diálogo, que siempre con espíritu de paz y convivencia, ayuda al mejor entendimiento y al compromiso, por encima de la triste indiferencia de muchos ciudadanos. Le agradezco la aclaración de los nombres de los premios Nobel de los países árabes; olvidó mencionar a dos Nobel de la Paz, el egipcio Anwar El Sadat, presidente de Egipto, y de Yasser Arafat, del Estado palestino. No tengo espacio para explayarme. Sólo voy a mencionar lo que expresan historiadores de todas las épocas y tendencias: "El Cercano Oriente estudia el complejo desarrollo, desde el 8500 a.c., hasta nuestros días, de la Región situada entre los ríos Tigris y Eufrates, que con razón se ha llamado Cuna de la civilización". El pueblo palestino es semita; es contradictorio pensar que el antisemitismo palestino sea milenario. Durante milenios convivieron judíos y árabes en armonía y compartieron espacios y comercio. Hoy son dos Estados independientes. La falta de coincidencias justas y compromisos mutuos que afirmen esa realidad es lo que falta limar en su totalidad. Discrepo totalmente, cuando se habla de discriminación en la sociedad argentina. Repito, la sociedad argentina es pluralista en todo sentido. También me parece poco ético que personas extranjeras se sientan con derechos a querer profundizar marcando pautas en nuestra Argentina, que a pesar de algunos desencuentros en su conducción, la integran personalidades capaces de reencontrarse en su realidad vital. En mi carta no opino sobre Saramago. Simplemente, utilicé para dirigirme a la periodista española Pilar Rahola, las palabras con las que ella se dirigió para referirse al escritor. 

Juana Sadir de Asfoura
Muñecas 798-5 piso
S. M. De Tucumán

DIA DEL AMIGO

Mañana celebraremos el Día del Amigo. Usamos tantas palabras para expresarnos que se me ocurrió usando las letras que forman la palabra amistad, que quien la formó con seguridad pensó en el significado de cada una. Tomó la "A’’ de: amor, ansiedad, angustia, austeridad y ángel; luego usó la "M’’ de: memoria, misterio, mansedumbre y magia; la "I’’ de: imaginación, incondicionalidad, intrepidez, independencia de inteligencia; la "S’’ de: sabiduría, seriedad, simpatía, sinceridad y seguridad; la "T’’ de: ternura, templanza y talento; la "A’’, nuevamente de: alegría, amabilidad, alma, y autenticidad y por último, tomó "D’’ de: dar, devolver, dedicación y Dios.  

Francisco Amable Díaz
Pedro Sal 1.180
S. M. de Tucumán

CAÑEROS

Una vez más que los cañeros elevan su protesta por la falta de solución al tema de precios a su producción. La historia de las relaciones de los cañeros -en especial los pequeños- con los industriales pueden llenar páginas en el conflicto en el que es habitual la explotación, cercenamiento de derechos y leyes violadas, y la mirada cómplice de un Estado desertor de sus obligaciones. Las organizaciones cañeras libraron enconadas luchas. Dirigentes como Sosa Barber, Gaspar Lasalle, Curia, Paz, Soldati, Sidán, Bulacio y otros fueron protagonistas históricos. Más de 10.000 agricultores debieron en momentos de crisis abandonar sus tierras, malvenderlas o entregarlas por hipotecas imposibles de pagar. En esta situación, el Estado debe intervenir en salvaguarda de los intereses de los agricultores mediante fondos especiales que les garanticen el costo más una utilidad razonable, rebaja en las contribuciones al fisco e impedir, como lo declaran los cañeros del sur, maniobras para cercarlos y dejarlos sin sus tierras. 

Samuel Kaufman
San Lorenzo 935

S. M. de Tucumán


Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad. También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar,  consignando domicilio real y N° de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA se reserva el derecho de publicación.
 

 

Publicidad
Tamaño texto
Comentarios
Comentarios