"El principal problema será recomponer el capital de trabajo"

14 Junio 2009
Además de los problemas impositivos, las pequeñas y medianas empresas también deben afrontar inconvenientes de índole laboral y crediticia para sostener su actividad y ser competitivas en el futuro. Carlos Yaztkaier, especialista en cuestiones impositivas y laborales, sostuvo que una de las principales dificultades radica en la capacidad de las propias empresas de recomponer su capital de trabajo.

- ¿Como ayuda el Estado a las PyME en este contexto de crisis?
- En términos generales, no hay un plan gubernamental de asistencia financiera para todas las PyME. Es cierto que en algunos casos y ante planteos específicos, se asiste a las empresas con algún subsidio por parte del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación de $ 600 por trabajador, como ayuda para evitar despidos o suspensiones. Pero, por ejemplo, no se visualiza algún plan de asistencia financiera para mejorar el capital de trabajo, que es donde se pueden plantear déficits a la hora de su recomposición, ya que, cuando hay severas caídas de rentabilidad, el primer síntoma es la baja del capital de trabajo; léase: disminución de bienes de cambio o mayor endeudamiento. Estos pueden influir en el comportamiento y en el desarrollo futuro de la empresa.

- ¿Cuáles son los mayores inconvenientes que enfrentan?
- Entiendo que el principal inconveniente al que se enfrentan las PyME es la capacidad de la propia empresa de recomponer su capital de trabajo. Y, si se opta por reducir la fuerza laboral en caso de mejorar, el problema radica en poder encontrar personal capacitado que cumpla con las mismas funciones y con la misma eficiencia que los empleados despedidos.

- ¿En qué aspectos cree que tienen más dificultades las PyME? ¿De mercado, crediticios, con las cargas fiscales?
- Los problemas a los que se enfrentan las PyME son concurrentes y se suman. Es decir, son problemas de mercado, debido a la baja de ventas; crediticios, por la falta de apoyo del sistema financiero, ya que se restringió el acceso al crédito y, cuando no lo hicieron sus costos (léase tasa de interés), se vuelve impagable. Además, no hay una disminución, aunque fuere transitoria, de los costos laborales y previsionales, lo que hace que resulte dificultoso sostener la nomina salarial en esa condiciones. Respecto del plan nacional de blanqueo de personal, entiendo que para las empresas que cuentan con personal no declarado es una herramienta muy útil; en especial, para las que blanquean hasta 10 trabajadores, porque el costo es cero para los períodos pasados, y significa que a partir de diciembre de 2008 deben absorber todos los costos previsionales y sociales. Además, el plan implica reconocer la relación laboral desde su inicio a los efectos de las leyes laborales. Es una oportunidad excepcional, pero debe ir acompañada de una política interna de la empresa para contemplar su costo a futuro.

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