Más que un gimnasio, una fiesta caribeña
El short y la remera vieja para hacer gimnasia forman parte del pasado. La última novedad es usar accesorios e indumentaria acordes con el tipo de gimnasia que se realiza. Polleritas de colores, capri anchos con bolsillos cargo, gorras y zapatillas "de rap" le ponen un toque simpático a la clase de salsa, hip hop o reggaetón.
n Con plumas, al mejor estilo caribeño, muchos prefieren las clases hiperactivas, con una coreografía pensada y rica en sensualidad.

Bailar o hacer gimnasia. ¿Qué diferencia hay? El movimiento al ritmo de la música hace liberar endorfinas, por lo tanto pone de buen humor, tonifica los músculos, mejora la coordinación corporal y ejercita el trabajo cardiorrespiratorio. Todo esto con la ventaja de que bailar es más divertido que la clase de gimnasia convencional. Ello llevó a que el gimnasio se transformara en una fiesta caribeña al compás de la salsa, el merengue, el cha cha cha, el reggaetón y otros estilos como el hip hop, la disco y el tecno. "En este momento es un boom", definió la profesora Alicia Grinblat.
En estas clases se transpira con placer al ritmo de un estilo, logrando los mismos resultados que cualquier otra actividad cardiovascular, asegura. "La gran difusión que tuvo el baile en programas de televisión hizo de esta práctica una de las más aceptadas, sobre todo, porque abarca a un público de todas las edades. Además no es necesario tener cierta aptitud física, sólo importa la pasión que se le ponga, las ganas", señala.
El rol del profesor es clave
Un gran porcentaje del éxito de la clase depende del profesor. "La didáctica es clave, no nos olvidemos de que no se busca perfeccionar la técnica de la danza de un bailarín experimentado, los objetivos son otros. Los alumnos vienen a divertirse y a mejorar su estado físico", explica la profesora y coreógrafa de bailes latinos Marcela Molina.
"A mí la gimnasia tradicional me cansó. Bailar me llena de alegría y la buena onda me dura todo el día. Físicamente me cansa más que cualquier otra actividad, pero también me ayuda a dormir mejor y eso, para mí, es impagable", confiesa Gabriela Sarmiento, quien hace dos años le dijo adiós a la gimnasia localizada.
En Tucumán, los ritmos caribeños van a la cabeza de las preferencias. "Afro, salsa, merengue, cha cha cha, mambo y reggaetón son los más requeridos. Su origen está en el Caribe aunque la mayoría tiene influencia africana, la danza que trajeron los esclavos a América, llena de enérgicos movimientos, cargados de un carácter religioso", explica Grinblat. "El hip hop, en tanto, representa un estilo de vida, más que una danza", afirma. "Se trata de un movimiento cultural que se origina en Nueva York, más precisamente en los barrios donde viven personas de raza negra como Bronx, Harlem y Queens. Es un baile callejero, con movimientos que van desde lo erótico, pasando por lo deportivo o atlético", agrega.







