La estabilidad emocional pesa a la hora de la sucesión interna

En tiempos difíciles, el que aprendió de los errores tiende a sobrevivir.

31 Marzo 2009

El escenario laboral es sumamente desafiante y dinámico con altas cuotas de incertidumbre. A la vez, el contexto nos enfrenta con mucha frecuencia a períodos de crisis y por eso resulta relevante haber desarrollado un aprendizaje que podamos capitalizar. En este sentido, se puede instrumentar un proceso de continuidad organizacional es relevante y es allí donde un mapa de reemplazos, ligado a un proceso de sucesión interna, constituye una importante herramienta en la gestión de los recursos humanos, plantea Emma Andreotti, especialista en RRHH de la firma Ingeniería PENTA Sur SA.
Para desarrollar este proceso es relevante considerar:
Mapa del Talento: es el conjunto de personas de la organización con sus habilidades, conocimientos y experiencias.
Puestos y funciones: considerar qué cargos tienen una contribución significativa a la organización o bien qué posiciones agregan valor a la empresa.
Desempeño individual: efectuar un proceso de gestión sobre los empleados con bajo y medio desempeño es relevante para dar sentido al proceso de mejora continua organizacional.
 Potencial de los colaboradores: considerar las competencias personales de aquellos que pueden asumir mayores responsabilidades y desafíos, que pueden pensar más allá de los límites y tengan gran capacidad de aprendizaje.
Según Andreotti, las preguntas para identificar estas aptitudes son:
¿Tiene esta persona estabilidad emocional en circunstancias difíciles? ¿Se recupera y aprende de sus errores o se enoja y culpa a otros?
¿Busca y acepta la crítica constructiva o adopta una actitud defensiva y sigue cometiendo una y otra vez el mismo error?
¿Se concentra en lo que es mejor para el grupo o encara cada tema basándose en cuánto afecta su carrera y reputación personal?
En definitiva, "es relevante pormenorizar cada uno de estos factores a hora de desarrollar un buen Mapa de reemplazos. En general, para que una persona sea considerada de alto potencial debería tener puntos fuertes en al menos tres de estos factores y ningún signo de advertencia en el restante", resalta Andreotti. Si bien estas características son rasgos relativamente duraderos, pueden cambiar con el transcurso del tiempo en respuesta a la experiencia y las acciones que tome la organización.
"Puede decirse que, frente a las nuevas circunstancias, es fundamental construir nuevos aprendizajes que nos permitan proyectar la organización hacia un futuro más promisorio. Bien podríamos parafrasear a un célebre economista que sostuvo: ?lo que no nos mata nos fortalece?", finaliza.

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