"Con todos los problemas del país, la alegría son ustedes"; "vamos a ganarnos la gente con fútbol"; "la camiseta se siente en el corazón"; "fútbol, gente y camiseta, todos juntos". Diego Armando Maradona utilizó, el sábado pasado, estas frases para motivar a los integrantes de la Selección Nacional antes del partido que le ganó a Venezuela. El DT ordenó escribirlas en cartulinas y pegarlas en el vestuario. Se trata del estilo conductivo que habitualmente aplican los americanos para motivar a los empleados o a los jugadores.
Las técnicas son válidas en tanto haya un equipo que lo sostenga al técnico y que sea capaz de sostener los postulados en el tiempo, afirma a LA GACETA Gloria Cassano, directora de la consultora que lleva su nombre (www.gloriacassano.com). En el mundo de las organizaciones, todo jefe debe tener algo de Maradona, que mueva o motive a la gente, que festeje los éxitos y promueva las ideas y que contribuya a alimentar el deseo de participar y de triunfar.
"En las empresas, el factor ?confianza? es fundamental para entusiasmar al personal, pero en el fondo hay que sostenerlo con capacidad de manejo porque, si no, en el mediano plazo todo se cae. La motivación no es suficiente, pero sí importante", advierte la experta.
El éxito empresario, como el futbolístico, dependerá de los buenos profesionales que integren el equipo. "Y esto tiene que ver con empleados que posean una actitud abierta a la motivación, que sea de primera y no deprimida", acota.
En un ambiente triunfalista y que funciona de acuerdo con los resultados, Maradona, como los jefes en las empresas, necesitarán otras herramientas para sostener en el tiempo el optimismo y el deseo de éxito. "Todo ser humano corre el riesgo de perder ese impulso motivador si no posee algo que lo retroalimente; en el caso expuesto, el jefe (o Maradona) necesitará de la reacción del equipo en tiempos difíciles y de que, entre sus superiores, se reconozca los aciertos y se le ayude cuando hay errores o las cosas no salen como se habían planeado en el plazo previsto", puntualiza Cassano.
"No es bueno caer en el triunfalismo. Si Julio Grondona (hipotéticamente) decide cambiar al técnico de la Selección si pierde dos partido seguidos, no contribuirá al proyecto porque, en lugar de ayudar a recuperar la actitud del equipo, menoscabará la tarea realizada", remarca la experta.








