“Un mundo sin reglas es muy malo”, dijo Cristina

En Chile, la Presidenta abogó porque en la próxima reunión del G20 se dispongan nuevos parámetros globales que sean respetados por todos. La jefa de Estado criticó el rol del FMI y celebró que haya asistido al encuentro un "representante de altísimo nivel de EEUU", por Biden.

ESTA VEZ LLEGO A TIEMPO. La Presidenta asistió puntual a la toma de la foto típica de los mandatarios, donde aparece escoltada por Zapatero y Biden. REUTERS
ESTA VEZ LLEGO A TIEMPO. La Presidenta asistió puntual a la toma de la foto típica de los mandatarios, donde aparece escoltada por Zapatero y Biden. REUTERS
29 Marzo 2009

BUENOS AIRES.- La presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, reclamó que las reglas internacionales que se dispongan en la cumbre del Grupo de los 20 países industrializados y emergentes (G20) consideren los intereses de todo el mundo y sean respetadas por todos los gobiernos, al tiempo que defendió el rol estatal en la crisis financiera mundial.
Además, expresó la necesidad de retornar al multilateralismo, a una democratización y, fundamentalmente -insistió-, a un mundo donde las reglas sean respetadas por todos los países que integran los organismos multilaterales.
La jefa de Estado formuló su discurso en la Cumbre de Líderes Progresistas que se realizó en Viña del Mar, Chile. Allí sostuvo que el Estado tiene que cumplir un papel activa porque el mercado está nocaut. “Le están contando y ya van por el número nueve”, expresó.
Además, la mandataria volvió a criticar las políticas neoliberales aplicadas durante los 90 en la región y en la Argentina.
“Un mundo sin reglas es muy malo. Un mundo donde las reglas solamente son cumplidas por los que no tienen fuerza para oponerse a ellas y son violadas por los que tienen fuerza, es un problema”, advirtió Fernández.
Respecto de la cumbre del G20, que se hará en Londres la semana próxima, destacó: “las primeras conclusiones y cosas que van a tener que hacer los gobiernos es que las reglas que se adopten contemplen los intereses globales y que sean respetadas por todos, porque de lo contrario va a ser muy difícil. Lo único que no podemos hacer cuando vayamos a Londres es no tener resultados concretos e instrumentos que sean vistos por la sociedad global como que estamos adoptando medidas estructurales”.
Según la Presidenta argentina, la debacle económica internacional revela la crisis de una política que tuvo su origen en lo que puede denominarse el Consenso de Washington, que tuvo en la región importantes experimentos.
“Por primera vez el gobierno de los Estados Unidos manda un representante de altísimo nivel como es el vicepresidente (Joseph Biden) a participar en un encuentro de estas características”, celebró.
En su discurso de 20 minutos, precisó que la crisis de carácter global y mundial revela que estamos ante una situación de cambio inédito en el mundo.
“Ustedes saben que la Argentina fue uno de los lugares donde se experimentó con mayor agudeza las desregulación total y absoluta, la privatización de los todos los recursos estratégicos del Estado, la demonización del Estado como mal instrumento de intervención en la economía. Y finalmente terminó con una explosión del sistema financiero argentino, muy similar a lo que pasa en las primeras economías del mundo”, recordó. También criticó el papel del Fondo Monetario Internacional (FMI).
“Durante los años de la década del 90 la Argentina era presentada (por ese organismo multilateral de crédito) como un modelo a seguir en todas las asambleas de los organismos. No solamente ha fracasado el neoliberalismo, sino una forma de funcionamiento del sistema mundial y los organismos multilaterales”, insistió, y sostuvo que el crecimiento económico no vale si no llega a las personas de bajos recursos y a la clase media.
La Presidenta formuló estas declaraciones durante la mesa redonda de la cumbre progresista. Encabezó la delegación oficial argentina, que integraron, además, el Ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, el secretario de Legal y Técnica de la Presidencia, Carlos Zannini; y el embajador argentino en Washington, Héctor Timerman. (DyN-Télam)

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