Un año complicado para la agroindustria
El contexto internacional adverso, con los principales países del Primer Mundo en recesión, es un duro condicionante para el funcionamiento de los sectores azucarero y citrícola de la provincia. La falta de financiación preocupa a los fabricantes de azúcar. En el citrus temen que caigan las ventas.
01 Marzo 2009 Seguir en 
El manejo de la oferta parece ser la clave para que dos de las principales producciones agroindustriales de Tucumán transiten 2009 con éxito. Si este objetivo no se logra, es posible que los sectores azucarero y citrícola ingresen en un nuevo período de crisis del que resultará difícil salir, en especial porque la economía se desempeña en un contexto externo adverso, en el cual la recesión se instaló en los países que son los principales demandantes de azúcar y de limón.
El futuro de la actividad azucarera tucumana depende casi exclusivamente de que se cumpla un plan elaborado por los factores del sector para que se equilibre la oferta y la demanda en el mercado interno, con el objetivo de propiciar una suba del precio del azúcar. La estrategia de los industriales consiste en inmovilizar azúcares hasta el inicio de la zafra 2009, para luego impulsar la exportación de excedentes por 300.000 toneladas de azúcar entre junio y julio próximos. Los propietarios de los ingenios y los cañeros reconocen que no queda mucho margen de maniobra y que se deberán ajustar al detalle las acciones para que el sector azucarero argentino pueda debutar de la mejor manera posible con el programa nacional de biocombustibles, que comenzará a regir en 2010. Por el momento, productores e industriales están unidos en esta cruzada.
El ex secretario de agricultura y actual coordinador de la Mesa Cañera de Tucumán, Bernabé Alzabé, opinó que se deben realizar ajustes en el sector azucarero para superar la crisis generada por un deficiente manejo de los azúcares producidos en la última campaña. "Hay estructuras complicadas, porque no hay control de la producción y además el mercado está distorsionado", indicó. La fijación de estas pautas tendientes a mejorar la situación -dice Alzabé-, deben salir de un consenso del sector cañero- industrial y del Estado provincial. "La independencia de algunos de ellos, que es lo que hoy ocurre, no permite actuar con el equilibrio necesario del sistema caña-industria-mercado, y limita la participación del más débil, que puede ser el más afectado por la coyuntura que se presente. "La crisis de 2008 fue trasladada al sector de la producción primaria, que será en definitiva el que comprometerá a todo el sistema en el corto plazo", advirtió. Hoy por hoy, la mayoría de los productores cañeros no está en condiciones económico-financieras de encarar la próxima campaña.
Incertidumbre
En la citricultura, la situación se presenta menos desfavorable en cuanto ala situación de los actores del sector. Pero la incertidumbre respecto de cómo se desempeñarán los mercados compradores del limón tucumano desvela a los empresarios.
Frente a una crisis global, que afecta especialmente a los países del denominado Primer Mundo, el sector citrícola argentino reconoce que 2009 no será un año fácil.
Mariano Caprarulo, director ejecutivo de la Cámara de Exportadores de Citrus del Nordeste Argentino (Cecnea), consideró que el panorama es muy sombrío, y que este año "el sector citrícola tratará de mantener los mercados".
Además de la caída en las exportaciones, la crisis financiera internacional está modificando la operatoria de los negocios. Las utilidades y las ganancias, según Caprarulo, "quedarán al margen" en 2009. La baja en las exportaciones preocupa, sobre todo, porque los precios que se pagan en el mercado interno son muy inferiores a los que se abonan en los países del Primer Mundo.
Las perspectivas iniciales en Tucumán apuntan a que el sector elaborará un volumen de limones similar al obtenido en la temporada 2008 -1,3 millón de toneladas-, aunque se calcula que en la próxima campaña los mercados externos estarán más abastecidos y con precios de la fruta menores a los del año pasado. Esta variación en el escenario comercial obligará a los productores y a los exportadores a ser extremadamente cuidadosos para tratar de mantener un nivel de ingresos satisfactorio.
Por lo pronto, quedó descartada la posibilidad de que Estados Unidos se convierta este año en una tabla de salvación para la citricultura tucumana. En 2009, no retornarán los limones al mercado norteamericano, pese a que días atrás la ministra de Producción, Débora Giorgi, se reunió en su despacho con el embajador de los Estados Unidos, Earl Anthony Wayne, para requerir que el departamento de Agricultura de Estados Unidos apruebe lo antes posible el protocolo que permitirá la importación de cítricos argentinos a ese país.
El futuro de la actividad azucarera tucumana depende casi exclusivamente de que se cumpla un plan elaborado por los factores del sector para que se equilibre la oferta y la demanda en el mercado interno, con el objetivo de propiciar una suba del precio del azúcar. La estrategia de los industriales consiste en inmovilizar azúcares hasta el inicio de la zafra 2009, para luego impulsar la exportación de excedentes por 300.000 toneladas de azúcar entre junio y julio próximos. Los propietarios de los ingenios y los cañeros reconocen que no queda mucho margen de maniobra y que se deberán ajustar al detalle las acciones para que el sector azucarero argentino pueda debutar de la mejor manera posible con el programa nacional de biocombustibles, que comenzará a regir en 2010. Por el momento, productores e industriales están unidos en esta cruzada.
El ex secretario de agricultura y actual coordinador de la Mesa Cañera de Tucumán, Bernabé Alzabé, opinó que se deben realizar ajustes en el sector azucarero para superar la crisis generada por un deficiente manejo de los azúcares producidos en la última campaña. "Hay estructuras complicadas, porque no hay control de la producción y además el mercado está distorsionado", indicó. La fijación de estas pautas tendientes a mejorar la situación -dice Alzabé-, deben salir de un consenso del sector cañero- industrial y del Estado provincial. "La independencia de algunos de ellos, que es lo que hoy ocurre, no permite actuar con el equilibrio necesario del sistema caña-industria-mercado, y limita la participación del más débil, que puede ser el más afectado por la coyuntura que se presente. "La crisis de 2008 fue trasladada al sector de la producción primaria, que será en definitiva el que comprometerá a todo el sistema en el corto plazo", advirtió. Hoy por hoy, la mayoría de los productores cañeros no está en condiciones económico-financieras de encarar la próxima campaña.
Incertidumbre
En la citricultura, la situación se presenta menos desfavorable en cuanto ala situación de los actores del sector. Pero la incertidumbre respecto de cómo se desempeñarán los mercados compradores del limón tucumano desvela a los empresarios.
Frente a una crisis global, que afecta especialmente a los países del denominado Primer Mundo, el sector citrícola argentino reconoce que 2009 no será un año fácil.
Mariano Caprarulo, director ejecutivo de la Cámara de Exportadores de Citrus del Nordeste Argentino (Cecnea), consideró que el panorama es muy sombrío, y que este año "el sector citrícola tratará de mantener los mercados".
Además de la caída en las exportaciones, la crisis financiera internacional está modificando la operatoria de los negocios. Las utilidades y las ganancias, según Caprarulo, "quedarán al margen" en 2009. La baja en las exportaciones preocupa, sobre todo, porque los precios que se pagan en el mercado interno son muy inferiores a los que se abonan en los países del Primer Mundo.
Las perspectivas iniciales en Tucumán apuntan a que el sector elaborará un volumen de limones similar al obtenido en la temporada 2008 -1,3 millón de toneladas-, aunque se calcula que en la próxima campaña los mercados externos estarán más abastecidos y con precios de la fruta menores a los del año pasado. Esta variación en el escenario comercial obligará a los productores y a los exportadores a ser extremadamente cuidadosos para tratar de mantener un nivel de ingresos satisfactorio.
Por lo pronto, quedó descartada la posibilidad de que Estados Unidos se convierta este año en una tabla de salvación para la citricultura tucumana. En 2009, no retornarán los limones al mercado norteamericano, pese a que días atrás la ministra de Producción, Débora Giorgi, se reunió en su despacho con el embajador de los Estados Unidos, Earl Anthony Wayne, para requerir que el departamento de Agricultura de Estados Unidos apruebe lo antes posible el protocolo que permitirá la importación de cítricos argentinos a ese país.
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