El futuro de la campaña sojera depende de los precios y de agua

Las precipitaciones fueron insuficientes durante un verano en el que hizo mucho calor. Ese cóctel redundó en perjuicios para la siembra de la oleaginosa, que casi en un 50% fue tardía. Ahora, los agricultores esperan un marzo lluvioso y "un milagro" que haga repuntar la cotización en los mercados granarios.

POCO DESARROLLO. La falta de lluvias provocó demoras en la siembra de soja, lo que afectó la evolución del cultivo.
POCO DESARROLLO. La falta de lluvias provocó demoras en la siembra de soja, lo que afectó la evolución del cultivo.
01 Marzo 2009
El agua fue mezquina este verano. Buena parte de la siembra de soja fue tardía y, en consecuencia, se espera que los rindes sean inferiores a los de la campaña 2007-2008. Este panorama productivo, combinado con una caída anual del precio del commodity de casi un 30% y con el incremento del valor de los insumos, hace prever una performance negativa para la producción de oleaginosas, la tercera exportación en importancia de Tucumán y, sin dudas, la más relevante de la Argentina.
Según un informe de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), las altas temperaturas y las precipitaciones de baja intensidad y frecuencia, en especial en la franja intermedia y oriental de la zona sojera de Tucumán y su área de influencia, hacen que los cultivos no se hayan desarrollado de la mejor manera. El crecimiento fue muy lento en las siembras tempranas y se registró mortandad de plantas por estrangulamiento de cuello debido a golpes de calor en las siembras más tardías, según la Eeaoc.
Por otro lado, y a diferencia de las dos campañas pasadas durante las cuales la soja se implantó en fechas de siembra óptima (diciembre), en la presente campaña la fecha de siembra se extendió hacia enero, lo que incide negativamente en la productividad.
El coordinador de la sección Granos de la Eeaoc, Mario Devani, comentó a LA GACETA, además, que el manejo de los cultivos para el presente ciclo está planteado desde sus inicios con un criterio técnico muy conservador, lo cual derivó en un menor empleo de la tecnología disponible. "El productor trata de gastar lo mínimo indispensable. Un ejemplo es la marcada disminución en el uso de fertilizante fosfatado", comentó el especialista.
El rinde promedio de la campaña anterior fue de 2.700 kilos por hectárea, y se espera una media inferior para la actual. Según productores consultados por LA GACETA, el rinde de indiferencia (la productividad que sirve para cubrir los costos), con arriendo (sin que el productor sea dueño de la tierra) oscilará entre los 2.400 y los 2.500 kilos por hectárea. En conclusión, los agricultores esperan que de esta campaña salgan en "empate con el mozo", o bien, con ganancias mínimas. De todas formas, los especialistas insisten en que se debe esperar la evolución del clima y del precio de la soja. Inclusive, hay pronósticos más optimistas, como el del presidente de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), Víctor Pereyra (ver "Si llueve, podemos terminar...".
El experto en granos Oscar Ricci afirmó, al igual que Devani, que es muy aventurado pronosticar un porcentaje de reducción de los rindes de esta campaña con relación a la última, debido a que aún faltan 40 días para la cosecha. "Lo cierto es que hoy estamos absolutamente peor que en la campaña pasada. Sin ninguna duda. Con este porcentaje confiscatorio de retenciones (35%, en el caso de la soja), y precios internacionales hasta un 50% inferiores con relación a marzo del año pasado, más las complicaciones de índole climática, sin dudas este año será más flojo", comentó Ricci.
El experto reseñó que de las alrededor de 290.000 hectáreas de soja más de la mitad se sembró tarde, lo que afectó la evolución del cultivo. Y consignó que en materia de plagas se destaca una explosión de picudo grande, un insecto que afectó severamente a los campos en el sur de la provincia, y que ocasionó un mayor gasto en la aplicación de insecticidas.

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