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“Se la pasan conjeturando los nombres para la fórmula del Rectorado... Pero, ¿la verdad? Eso debería ser secundario. Lo que se impone hoy es definir un proyecto para la universidad de los próximos años. Pensar hacia dónde queremos ir y cómo vamos a hacerlo”. El análisis, fino y ajustado, pertenece a un protagonista de las mesas de arena en las que luce empeñada la UNT desde que entró en modo “crisis electoral”. El reloj corre, mientras el oficialismo intenta anudar acuerdos en procura de consolidar una candidatura que conforme a los Decanos, empoderados por obra y (des)gracia de la judicialización que empantanó el proceso eleccionario. Y en eso andan, muchos (no todos) apuntando más al quién que al para qué. Nada que sorprenda de la dinámica universitaria.
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Sergio Pagani dio por cerrada esta historia, más allá del recurso que la UNT elevó a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Agradeció a los Decanos por el apoyo que le brindaron y les deseó la mejor de las suertes. La suya fue una gestión prolija, reconocida por sus pares, quienes tienen poco para reprocharle. Además, fue limpiando la cancha de las esquirlas que había dejado la puja electoral que lo enfrentó en 2022 a las huestes de “Pío” Jiménez. Pagani supo integrar en su redil a varios de aquellos ocasionales rivales por medio una política de diálogo y, en especial, de reparto inteligente de recursos. Es una pena que la despedida de un cargo al que honró se haya producido con un conflicto judicial de por medio. ¿Cuál será su futuro? ¿Tal vez un sillón en el directorio de YMAD?
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Hablando de la Corte, más que de la frustrada candidatura del ex rector -de la que no se vislumbra una vuelta atrás-, se aguarda con expectativa lo que los supremos vayan a decir sobre la autonomía universitaria. Hay puertas que siguen abiertas, básicamente la situación de las autoridades electas y ya en funciones de las Facultades de Psicología y Medicina. La UNT jugó esta carta y hay muchos ojos ansiosos por conocer cómo le responderán.
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La mesa política del oficialismo es hoy un conglomerado que agrupa a la amplia mayoría de los Decanos. De las últimas reuniones queda el dato de las dos sillas vacías: la de Filosofía y Letras y la de Ciencias Naturales. ¿Por qué no participan? La explicación, en el primer caso, es que Sergio Robin ya se había pronunciado en favor de una candidatura de Mercedes Leal; mientras que hablando del Lillo, Hugo Fernández está con la dupla Miguel Cabrera-Virginia Abdala. “Igual se los debió haber invitado”, apuntan algunos integrantes del cónclave, que por estas horas se mantiene en cuarto intermedio (hasta el martes). Sería esperable, en función de la imprescindible unidad que requiere el momento, sumarlos a los debates.
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Tres Decanos ratificaron su disposición a encabezar la fórmula oficialista: Sergio Mohamed (Ciencias Exactas), Cristina Grunauer (Derecho) y Jorge Rospide (Ciencias Económicas). El detalle es que a los tres les interesa mucho más ser número uno que número dos. “Es que un Decanato es más interesante que el Vicerrectorado”, explican puertas adentro. Mohamed formó parte del gabinete de Pagani. Fue su “ministro de obras públicas”, lo que le permitió conocer en detalle cómo funciona la nomenklatura del Rectorado. A la vez, tejió buenas relaciones con las Facultades a partir, justamente, de las obras que se fueron ejecutando en cada una de ellas durante los últimos cuatro años. Mohamed cuenta con el aval de Pagani y el apoyo de José Hugo Saab, con todo lo que eso implica en la política universitaria. De Rospide, en tanto, se viene hablando con insistencia desde hace tiempo -es un nombre “instalado”- y se conoce la atención con que es escuchado por sus pares. Y está Grunauer, por supuesto. Imposible no tomarle el gustito a un cargo como el Rectorado de la UNT, por más transitorio que sea, y ella lo aceptó cuando las papas quemaban. Carácter no le falta. Los tres tienen pretensiones fundadas. “Pero estamos embrollados con la cuestión del vice”, subrayan los protagonistas.
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Quedó claro desde hace tiempo que Mercedes Leal no encontró consenso para encabezar la fórmula del oficialismo. Mantuvo la fidelidad de Filosofía y Letras, puntal de un armado político que le llevó muchos años y que fue desplegando durante su gestión como vicerrectora de Pagani. Al truncarse la reelección del binomio quedó en una posición incómoda, potenciada por la decisión de los Decanos de barajar y dar de nuevo sin ella en la cancha. Habrá que ver cómo sigue el proyecto de Leal, también de los miembros de su equipo. Algunos de ellos se mantienen en un gabinete que tiene fecha de vencimiento: el 3 de septiembre la Asamblea Universitaria dará su veredicto y las nuevas autoridades asumirán cuatro días más tarde.
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Si algo quedó demostrado es que Miguel Cabrera y Virginia Abdala jamás se rinden. Arremetieron contra el establishment de la UNT cuando pocos les auguraban éxito y lo pusieron en jaque a partir de una impecable estrategia judicial. Les asistió la razón en sus planteos y con la misma firmeza siguen ocupando el lugar que eligieron desde el primer día: el de la oposición. Ahora redoblan la apuesta y lanzan nuevas ideas, entre ellas una que le hiela la espalda a más de uno: “proponemos como política de gestión limitar el sueldo de los funcionarios, equiparados a sueldos docentes”. También prometen poner rápidamente en funciones el tribunal universitario y, con énfasis, piden un debate público con los candidatos que el oficialismo vaya a consagrar. El jueves pasado, Cabrera y Abdala asistieron a la presentación de la nueva novela de Guillermo Martínez. Fue un buen momento para una charla distendida, en la que Cabrera exteriorizó su deseo de que la comunidad de la UNT se llame a la reflexión para animarse a cambiar el statu quo a la hora de votar.
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Hasta el viernes próximo permanecerá habilitada en la oficina de la Junta Electoral la recepción de las (nuevas) listas de candidatos al Rectorado. Al oficialismo no le queda tanto tiempo. Imposible olvidar aquella foto inmortalizada hace un puñado de semanas, cuando una masiva manifestación de Decanos respaldó la presentación del binomio Pagani-Leal. ¿Cómo será la próxima selfie? ¿Igual de granítica? Dependerá de esos consensos que tanto cuesta conseguir.
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Terminar por el comienzo suele ser un buen ejercicio. En pocas horas se definirá la fórmula oficialista, pero ¿apuntalada por qué proyecto? ¿Hacia dónde marchará la UNT en los próximos años? La realidad, de tan vertiginosa, deja obsoleto lo que instantes antes parecía revolucionario. La educación superior atraviesa una etapa de profundas transformaciones que todo lo abarcan: las ofertas académicas, la docencia, la investigación, la extensión. El tsunami tecnológico está llevándose puesta una forma de ver el mundo y para subirse a esa ola hace falta un plan. Fondos no deberían faltar, porque pronto volverían a fluir desde YMAD (de paso, ¿cómo y para qué se los administrará?) La UNT necesita un hilo que la saque del laberinto, el problema es que no hay una Ariadna a mano para salvarla. Tendrá, de una vez por todas y sin milagros de por medio, que encontrar su rumbo.







