Sin una buena base, no habrá datos creíbles
Los expertos coinciden en que el Gobierno debe aplicar medidas que tiendan a recuperar la credibilidad del Indec. Kritz advierte sobre los riesgos que ocasionan a la Argentina el sostener datos pocos confiables para el mundo de la economía. Pock, en tanto, señala que las investigaciones atañan a toda la sociedad y no a un círculo selecto.
Las estadísticas son imprescindibles para diseñar políticas económicas o sociales, tanto para la gestión de gobierno como para la administración de una empresa. Desde hace dos años, en la Argentina se evidenció un deterioro del sistema estadístico nacional cuando surgieron las primeras dudas respecto del modo de determinar la inflación y la población bajo la línea de pobreza y de indigencia. Sin embargo, los otros informes del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) se resistieron frente a las andanadas de críticas de académicos, técnicos, políticos y hasta de la comunidad en general acerca de la veracidad y la eficacia de los datos oficiales. En lo que va de este nuevo año, el organismo volvió a sorprender: difundió conclusiones que, en el calendario oficial, no estaban previstos. Tales fueron los casos de la evolución de la industria, del mercado de trabajo y de la redistribución del ingreso de 2008.
Los expertos consultados por LA GACETA coinciden que llama la atención de que el Indec haya anticipado datos sin el debido rigor científico. "No hay forma de saber si es que los informes difundidos son una mera estimación o tiene una elaboración estadística primaria, porque para poder construirlos se necesitan, mínimamente, tener las cuentas nacionales cerradas y una buena estimación trimestral para el caso de la actividad económica", dice Ernesto Kritz, director de la Sociedad de Estudios Laborales (SEL Consultores). Según el experto, no hay explicación metodológica ni técnica alguna que permita explicar por qué razón el Gobierno ha decidido adelantar los datos del Mercado de Trabajo o subestimar el nivel de actividad.
De persistir estas conductas dentro del sistema estadístico nacional, el perjuicio para la Argentina sería demasiado grave, observa el especialista. "Si el Gobierno decidiera retornar al financiamiento de los organismos multilaterales, con las estadísticas como están encontraría difícil el camino para convertirse en un sujeto de crédito", indica el director de SEL.
Kritz afirma que, más allá de las estimaciones que pueden realizar distintas consultoras privadas, no hay forma de sustituir las estadísticas públicas. "Insisto que sin una buena base de datos, resulta imposible elaborar políticas económicas, sociales o de cualquier tipo, como tampoco se podrá monitorear los resultados de la aplicación de las medidas", señala.
La lucha sigue
El 11 del corriente, al mediodía, técnicos, gremialistas, empleados y público en general realizarán un abrazo simbólico al Indec para recordar que hace dos años se decidió cambiar la política de medición oficial. Cuando se registró esa modificación, Cintia Pock era directora de Encuesta Permanente de Hogares (EPH), un área sensible del Indec que se encarga de medir la pobreza y la indigencia.
La experta en Estadística indica que el Gobierno ha decidido emprender un vuelo sin el radar apropiado, sin la brújula que lo lleve a un destino seguro, al cambiar la forma de realizar las mediciones. "El Indec está vulnerabilizado en todos sus datos, ya sea por efecto de una manipulación política o por la necesidad de eliminar la difusión de datos considerados sensibles por la gestión", cuenta a nuestro diario.
Pok considera que las estadísticas públicas no tienen por objetivo la investigación para un selecto círculo de expertos. "Su impacto se da en toda la población, en la vida cotidiana de la sociedad que espera saber qué sucede con los precios, con la negociación salarial, con la pobreza y con la indigencia en el país sobre la base de datos confiables", acota. Aclara, sin embargo, que estas decisiones responden más a la conducción de la intervención del organismo que a los empleados y a los técnicos propiamente dichos del instituto.
Según la especialista, la solución al problema que enfrenta el Indec es relativamente sencilla: dejar de lado la intervención política del organismo y convocar a una mesa de diálogo para que expertos, académicos, economistas, funcionarios (con decisión política) y otros especialistas resuelvan la normalización del instituto.

El fin esencial
Son dudosos los réditos políticos de mostrar estadísticas oficiales que muestran crecimiento en la producción y el empleo cuando las empresas perciben las caídas en las ventas, las familias sufren suspensiones y despidos, y el sector público -sobre todo las provincias y los municipios- enfrentan crecientes dificultades financieras ante la caída de la recaudación, indican los expertos del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa).
Pero, fundamentalmente, la manipulación de las estadísticas oficiales es contradictoria con un sistema democrático, respetuoso de la ley, que aspira a sostener un proceso de crecimiento con equidad. No es casualidad que los países exitosos, sin excepciones, invierten enormes esfuerzos para sostener y perfeccionar la calidad y la legitimidad de sus sistemas estadísticos, apunta la entidad privada.








