Una economía que no tiene rumbo
Los informes del Indec se difunden según la conveniencia del poder político. Los expertos consideran que resulta imprescindible que el organismo tenga autonomía para que sus investigaciones recuperen la credibilidad perdida. Las estadisticas oficiales no solo sirven para definir políticas de gobierno, sino tambien para encaminar el rumbo de los problemas socioeconómicos, como la pobreza, la indigencia, el desempleo y el trabajo en negro.
Las estadísticas oficiales vuelven a estar en el ojo de la tormenta. La decisión del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) de adelantar la difusión de sensibles indicadores socioeconómicos puso otra vez en el ojo de la tormenta al sistema nacional, a poco de cumplirse dos años desde los serios cuestionamientos hacia las mediciones de inflación. Pese a la crisis financiera internacional, que se profundizó en el último tramo de 2008, sus efectos aún no golpearon ni al mercado de Trabajo, ni al Indice de Precios al Consumidor y, por ende, a la canasta básica alimentaria, que marca el límite de ingresos para no caer en la pobreza.
Distintos analistas consultados por LA GACETA coincidieron en afirmar que adelantar los informes, sin tener una base de datos completa, genera dudas sobre la metodología aplicada para llegar a los resultados. El riesgo que se corre al no tener estadísticas oficiales confiables, es muy grande para la Argentina. Por ejemplo, no puede calificar como sujeto de crédito si el gobierno de la presidenta Cristina de Kirchner decidiera retornar al mercado de capitales para financiarse en tiempos de crisis, según sostiene Ernesto Kritz, director de SEL Consultores. En este terreno pantanoso, donde la economía se mueve sin la brújula necesaria para marcar un rumbo, los economistas tienen serios inconvenientes para elaborar sus propias proyecciones. Tanto Aldo Abram como el tucumano Víctor Iajya sostienen que el mejor camino para recuperar la credibilidad es dotarle al Indec de cierta autonomía del poder político. En suma, las estadísticas oficiales (que cuenta con recursos y con un numeroso equipo de especialistas) no pueden ser reemplazadas por las mediciones privadas. Cintia Pock, ex directora de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) indica que los informes del Indec no sólo importan a un selecto grupo de investigadores, sino a la sociedad en su conjunto. De hecho, hasta hace un año, las discusiones salariales tenían como parámetro los resultados de la inflación oficial y hasta los ahorristas confiaban sus ganancias en la evolución del Producto Interno Bruto (PIB).
Según los expertos del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), poco a poco se va corriendo el velo sobre las intencionalidades de usar las estadísticas para provecho político. "Manipulándolas no se logrará cambiar la realidad. Para revertir el acelerado deterioro de la situación económica y social es clave reconstruir el sistema estadístico nacional", propone la entidad privada.








