Una aristócrata que escandalizó a la sociedad y se ganó al pueblo

29 Enero 2009

Hermosa, glamorosa y adorada por el pueblo, Georgiana (Keira Knightley) fue la mujer más fascinante del siglo XVIII. Pero mientras que su belleza y su carisma le forjó un nombre en la historia, el amor siempre se le escapó. Casada muy joven con uno de los hombres más ricos de Inglaterra, el Duque de Devonshire (Ralph Fiennes), Georgiana fue confidente íntima de ministros de la Casa Real y llegó a ser un ícono de la moda, madre adorada e influyente política para el partido liberal. Sin embargo, en el núcleo de su historia está la búsqueda desesperada de afecto y amor.
Luego de producir los necesarios vástagos para asegurar la descendencia de su título -primero fue madre de dos nenas, una circunstancia que la volvió objeto de burla y chismes-, Georgiana intensificó su presencia pública transformándose en una de las primeras aristócratas en ser ícono de la moda de su época.
Era amiga de María Antonieta, con la que se dice intercambiaba ideas sobre trajes y zapatos, además de una presencia constante en los salones de juego para grandes apostadores. De hecho, al momento de su muerte, a los 48 años, estaba profundamente endeudada a pesar de que su marido y su padre pertenecían a dos de las familias más ricas de Gran Bretaña. Claro que el escándalo más grande que la duquesa protagonizó fue su casi divorcio del duque. Es que más allá de las infidelidades e hijos ilegítimos de su marido, Georgiana también sostuvo su propio romance extramatrimonial. En el centro de la vida social londinense, la bella duquesa conoció al conde Charles Grey, un prominente político que años más tarde se convertiría en primer ministro.

Amante y té
Casado y padre de 11 hijos, Grey, interpretado por Dominic Cooper ( el galán de "Mamma Mia!"), quedó fascinado con la inteligencia y la rebeldía de Georgiana y hasta tuvo una hija con ella. Eso provocó el exilio francés de la pobre niña rica que nació en una época en que semejante indiscreción era castigada y silenciada, pero que al mismo tiempo la convirtió en la primera chica mala adorada por el pueblo británico, que muchos años después amó a su mucho más dulce pariente, Lady Di.
Aunque se conozca poco y nada sobre la historia de la aristocracia británica, a cualquiera que haya tomado un buen té inglés le suena el nombre de Earl Grey. Mezcla de té negro saborizado con aceite de bergamota, este blend fue bautizado en honor de aquel Charles Grey que aparece retratado en "La duquesa".

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