La irregularidad de las lluvias en el campo tucumano derivó en un retraso en la siembra de soja que podría derivar en una superficie cultivada inferior a lo que se proyectaba al inicio de la campaña.
"En realidad, la siembra de soja en la provincia está prácticamente concluida, pero se sienten aún los efectos de una sequía tan prolongada, como la que afecta al agro desde el año pasado", dijo a LA GACETA el presidente de la filial de la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa (Aapresid) en Tucumán, Juan Carlos Morales.
Al inicio de la temporara de siembra de la oleaginosa, los productores de granos de Tucumán estimaban que se podrían superar las 290.000 hectáreas con soja en la provincia, mientras que se esperaba una disminución del área con maíz, que pasaría de las habituales 35.000 hectáreas a 20.000 hectáreas.
La campaña se desarrolla en el marco de precios de la soja inferiores a los registrados el año pasado y de una marcada suba de costos en el sector, con retenciones a las exportaciones de la oleaginosa que se mantienenn en el 35%. Para colmo, las lluvias no lograron neutralizar los efectos de la seca.
"Están quedando campos sin sembrar porque las lluvias no se generalizaron en el campo como se esperaba. Estamos entrando en una etapa tardía para el cultivo, lo que seguramente se traducirá en una caída de los volúmenes de soja que se cosecharán este año", recalcó Morales. "Esperábamos que crezca el área con soja en detrimento del país, pero hoy la sequía plantea una nueva situación, y es que no se sembrará todo lo que se esperaba. En este contexto, hay previsión de que la producción de soja será menor a lo que se pensaba", añadió el dirigente de Aapresid.
El panorama crítico no es exclusivo de Tucumán, sino que se percibe en todo el país. Juan Gear, presidente de Maizar, asociación que nuclea a la cadena maicera, aseguró que la producción de maíz podría remontar sólo si llueve antes de fines de enero, pero el total no superaría las 12 millones de toneladas. Brindó un dato contundente: el maíz primicia, que se cosecha en febrero, en Entre Ríos, "está destruido". También surgieron dudas sobre cuánto será la caída del cultivo de soja en todo el país, que se había estimado en 50 millones de toneladas. Algunos hablan de un 20% o más.
"Para compensar un poco el panorma crítico, haría falta una lluvia generalizada, especialmente en la zona que limita con Santiago del Estero", indicó Morales.






