10 Julio 2008 Seguir en 

Cuando habla, Walter Meza no se parece demasiado a ese torbellino demencial que canta "te dominan, te asesinan" al frente de Horcas. Es una persona más tranquila, que cuenta con entusiasmo lo que su banda está haciendo y programando. Entre esas cosas está el show que dará mañana en Floresta, junto a Santuario, Priztik, Matrero y Legado.
Walter está contento porque en un mes entrarán a grabar un nuevo disco, el noveno. Pero sobre todo, está feliz por la situación que traviesa Horcas. "Venimos de telonear a Megadeth en el Luna Park, con buenas críticas, y estamos en una gira nacional grossa, que termina en el norte en estos días. Vemos que la convocatoria sigue creciendo, que se nos abren puertas, y eso nos pone muy bien", cuenta.
Lo que dice se agranda mucho más si se tiene en cuenta que Horcas está por cumplir 20 años de carrera. "Siempre tuvimos muchos inconvenientes, desde que Osvaldo Civile armó la banda después de irse de V8. Recién en el 97 se logró cierta estabilidad, y en el 99 murió Osvaldo... Pero tomamos fuerza y pudimos seguir engrandeciendo esta realidad", dice Walter.
"Horcas está en una posición de banda clásica, de privilegio, y eso nos llena de orgullo porque sólo nosotros sabemos del sacrificio que venimos haciendo. Lo importante es que Horcas no tiene piso, y se viene demostrando que tampoco hay techo", sostiene.
Para Horcas, Tucumán es una plaza importante. Siempre tuvo una buena respuesta del público, y eso repercute en las ganas de la banda de tocar en nuestra provincia.
"Estamos contentos porque vamos a reencontrarnos con amigos y con mucha gente que nos demuestra su afecto y nos carga las pilas", confiesa Walter, quien se reconoce como referente del metal argentino. "Es algo que nos hace sentir el público, que nos reconoce como artistas, y más en Tucumán, donde sabemos que la cosa no es fácil, y que la gente hace un esfuerzo muy grande para ir a vernos, y los productores para llevarnos", agrega.
Por eso, dice, la banda se entregará de lleno en su show de mañana. "Vamos con toda la estructura y al gente que trabaja con nosotros; llevamos todo para asegurar un buen show, porque no se puede menospreciar al público con un recital flojo", explica, para luego detallar que además de sus propios equipos, traerán escenografía y otras cosas.
La banda, según anticipa Walter, está trabajando fuerte en la producción de su nuevo disco, que se mantendrá en la línea de Horcas. "Música dura y fuerte, pero para divertirnos diciendo lo que pensamos y sentimos, desde el corazón y con pasión; con distorsión y volumen", adelanta.
Por esa es una de las características del grupo, que su público reconoce. "Desde que entré a Horcas, en el 97, venimos reflejando la realidad y decimos lo que sentimos ante cosas que tal vez no son tan divertidas. Tratamos de encarar la realidad para que la gente se sienta un poco mejor. Hay que pasarla bien, abstraerse un poco de lo que pasa, y si encima ayudamos a generar conciencia sobre algunas cosas, mucho mejor, aunque no cambiemos el mundo", confirma Walter.
El sábado, Horcas tocará en Salta, y después empezará el trabajo de grabación. En unos meses tendrá una nueva gira por Latinoamérica, y es probable que también por España.
Al despedirse, Walter cambia el tono, se pone enérgico como cuando canta, e incita con su arenga: "¡vamos a dar todo en Tucumán!", grita y se despide.
Walter está contento porque en un mes entrarán a grabar un nuevo disco, el noveno. Pero sobre todo, está feliz por la situación que traviesa Horcas. "Venimos de telonear a Megadeth en el Luna Park, con buenas críticas, y estamos en una gira nacional grossa, que termina en el norte en estos días. Vemos que la convocatoria sigue creciendo, que se nos abren puertas, y eso nos pone muy bien", cuenta.
Lo que dice se agranda mucho más si se tiene en cuenta que Horcas está por cumplir 20 años de carrera. "Siempre tuvimos muchos inconvenientes, desde que Osvaldo Civile armó la banda después de irse de V8. Recién en el 97 se logró cierta estabilidad, y en el 99 murió Osvaldo... Pero tomamos fuerza y pudimos seguir engrandeciendo esta realidad", dice Walter.
"Horcas está en una posición de banda clásica, de privilegio, y eso nos llena de orgullo porque sólo nosotros sabemos del sacrificio que venimos haciendo. Lo importante es que Horcas no tiene piso, y se viene demostrando que tampoco hay techo", sostiene.
Para Horcas, Tucumán es una plaza importante. Siempre tuvo una buena respuesta del público, y eso repercute en las ganas de la banda de tocar en nuestra provincia.
"Estamos contentos porque vamos a reencontrarnos con amigos y con mucha gente que nos demuestra su afecto y nos carga las pilas", confiesa Walter, quien se reconoce como referente del metal argentino. "Es algo que nos hace sentir el público, que nos reconoce como artistas, y más en Tucumán, donde sabemos que la cosa no es fácil, y que la gente hace un esfuerzo muy grande para ir a vernos, y los productores para llevarnos", agrega.
Por eso, dice, la banda se entregará de lleno en su show de mañana. "Vamos con toda la estructura y al gente que trabaja con nosotros; llevamos todo para asegurar un buen show, porque no se puede menospreciar al público con un recital flojo", explica, para luego detallar que además de sus propios equipos, traerán escenografía y otras cosas.
La banda, según anticipa Walter, está trabajando fuerte en la producción de su nuevo disco, que se mantendrá en la línea de Horcas. "Música dura y fuerte, pero para divertirnos diciendo lo que pensamos y sentimos, desde el corazón y con pasión; con distorsión y volumen", adelanta.
Por esa es una de las características del grupo, que su público reconoce. "Desde que entré a Horcas, en el 97, venimos reflejando la realidad y decimos lo que sentimos ante cosas que tal vez no son tan divertidas. Tratamos de encarar la realidad para que la gente se sienta un poco mejor. Hay que pasarla bien, abstraerse un poco de lo que pasa, y si encima ayudamos a generar conciencia sobre algunas cosas, mucho mejor, aunque no cambiemos el mundo", confirma Walter.
El sábado, Horcas tocará en Salta, y después empezará el trabajo de grabación. En unos meses tendrá una nueva gira por Latinoamérica, y es probable que también por España.
Al despedirse, Walter cambia el tono, se pone enérgico como cuando canta, e incita con su arenga: "¡vamos a dar todo en Tucumán!", grita y se despide.






