VENTAJA. Alperovich manifestó que las grandes obras están en marcha y que el hecho de que estén firmadas es una garantía de que se concretarán. LA GACETA/ JOSE NUNO
29 Octubre 2007 Seguir en 

Se mostró optimista, como siempre, aunque algo preocupado. A lo largo del diálogo con LA GACETA, el gobernador José Alperovich se mantuvo serio, no se rió, habló de la responsabilidad que tiene por el gran poder acumulado que logró en estos años y señaló que lo que aprendió en esta primera gestión de Gobierno es que nada en política es a corto plazo. "Con una ley no se cambia nada de un día para el otro", apuntó. El mandatario asumirá hoy nuevamente al frente del Poder Ejecutivo, producto de la reforma de la Constitución que habilitó la reelección. Por este motivo habló con periodistas de nuestro diario sobre su gestión, sobre los próximos cuatro años y también sobre la causa de su visible inquietud: la operación a la que será sometido el miércoles por nódulos que le salieron en las cuerdas vocales, tal como se adelantó en la edición del sábado. El diálogo fue como sigue:
- ¿Qué cambiará en su segunda gestión?
- Vamos a ser más eficientes. Vi dónde cometí errores y dónde hay que mejorar. Seremos eficientes en cuanto a los manejos para llegar a la gente. Vamos a mejorar cualitativamente las cosas.
- ¿Y las grandes obras para cuándo?
- Están todas para salir, pero nos vamos a dedicar al saneamiento: agua, cloacas, pavimento, iluminación, reparación de CAPS, de escuelas y de hospitales. Será la misma tónica de estos cuatro años. No vamos a cambiar nada de lo que vinimos haciendo.
- Sucede que se hacen obras que necesita la gente: pavimentación e iluminación, pero las que faltan son las obras públicas que necesita Tucumán para desarrollarse como provincia....
- Acabo de inaugurar en Lules una planta de riego para 1.600 hectáreas, eso será una explosión en la provincia. Se hará la licitación para reparar 300 kilómetros de caminos rurales, estamos licitando las rutas transversales, también Potrero de las Tablas, sale la ruta 38 y la red del este. Las obras grandes están, se van a hacer, pero no descuidaré las chicas. Las obras de infraestructura que acompañan el crecimiento productivo están programadas, y firmadas. Mi ventaja es haber sido previsor, sólo hay que ejecutar. En marzo, por ejemplo, estarán en ejecución 16.000 viviendas; no es poca cosa, y 25.000 soluciones habitacionales y habrá 60 escuelas más.
- ¿Qué piensa hacer en materia turística?
- Nos va a ir bien. Yo veo a Tucumán despegando definitivamente en cuatro años, y será modelo de gestión en todo el país. Estoy entusiasmado, tengo esa visión.
- En estos años hubo un déficit de diálogo con los partidos políticos, ¿se subsanará?
- Depende de para qué sirve el diálogo. Todo suma, pero qué me pueden aportar para construir Tucumán algunos opositores. Sería bueno que me digan que tienen proyectos para trabajar en conjunto, pero no sé si eso quieren. Ellos van a jugar al rol de contralor.
- ¿El hecho de no apostar a ese diálogo es porque cree que no le hace falta en función de la mayoría aplastante que logró?
- Lo voy a hacer, pero no creo que haya resultados concretos. Muchos están peleados entre ellos.
- ¿Usted cree que la oposición no le aporta nada al sistema tal como está?
- Siempre es importante la oposición porque sirve para controlar. Siempre es bueno, como LA GACETA, por ejemplo cuando marca los errores, siempre es bueno para un gobernante que le pongan límites. Es sano, nunca está de más que te marquen los errores. El que no lo vea así es realmente un necio. Pero cuando uno tiene el poder que tiene hay que autolimitarse, y es cuando más cuidado se debe tener. El poder que hemos adquirido en Tucumán es tan grande que tenemos que ser diez mil veces más cuidadosos ...
- ¿Usted tiene capacidad de freno frente a tanto poder acumulado?
- Lo tengo asumido, y lo vengo empleando. Cuando tuve que decir cosas que no me gustaron las dije, pero tengo claro la responsabilidad que me toca vivir.
- Pero, por ejemplo, ya no tendrá palos en la rueda de parte de la Legislatura a partir de que tiene de su lado a 43 de los 49 parlamentarios ...
- Espero que no, pero tengo que tener cuidado, mucho más de lo que tenía antes. El límite me lo debo poner yo, porque es peligroso. El poder es peligrosísimo, hay que tener los pies sobre la tierra. Soy consciente de eso y todos los días me digo y les digo a mis ministros que hay que tener cuidado, mucho cuidado. Si uno fuera un loco se podría hacer cualquier cosa.
- ¿Cuál fue el momento clave de los últimos cuatro años en el que realmente se sintió tranquilo?
- Cuando gané la interna del PJ (abril de este año). Ese fue el quiebre; ahí me sentí seguro. Antes no estaba tranquilo, no me podía mover porque había conflictos permanentes.
- ¿Los cuatro años que vienen tienen ese signo de mayor tranquilidad?
- Sí, más aún; creo que hasta seré más creativo teniendo a Juan (Manzur), porque quiero que él se encargue de cosas del PE. Así yo podré hacer lo que sé, que es traer inversores. Hoy tengo que estar metido diez horas en la Casa de Gobierno, hasta para atender Las cosas más chicas; todo esto se lo quiero dar al vice.
- ¿La principal oposición fue la burocracia entonces?
- Sí, no tenga dudas, es con lo que tuve que cargar estos cuatro años.
- ¿Qué cambiará en su segunda gestión?
- Vamos a ser más eficientes. Vi dónde cometí errores y dónde hay que mejorar. Seremos eficientes en cuanto a los manejos para llegar a la gente. Vamos a mejorar cualitativamente las cosas.
- ¿Y las grandes obras para cuándo?
- Están todas para salir, pero nos vamos a dedicar al saneamiento: agua, cloacas, pavimento, iluminación, reparación de CAPS, de escuelas y de hospitales. Será la misma tónica de estos cuatro años. No vamos a cambiar nada de lo que vinimos haciendo.
- Sucede que se hacen obras que necesita la gente: pavimentación e iluminación, pero las que faltan son las obras públicas que necesita Tucumán para desarrollarse como provincia....
- Acabo de inaugurar en Lules una planta de riego para 1.600 hectáreas, eso será una explosión en la provincia. Se hará la licitación para reparar 300 kilómetros de caminos rurales, estamos licitando las rutas transversales, también Potrero de las Tablas, sale la ruta 38 y la red del este. Las obras grandes están, se van a hacer, pero no descuidaré las chicas. Las obras de infraestructura que acompañan el crecimiento productivo están programadas, y firmadas. Mi ventaja es haber sido previsor, sólo hay que ejecutar. En marzo, por ejemplo, estarán en ejecución 16.000 viviendas; no es poca cosa, y 25.000 soluciones habitacionales y habrá 60 escuelas más.
- ¿Qué piensa hacer en materia turística?
- Nos va a ir bien. Yo veo a Tucumán despegando definitivamente en cuatro años, y será modelo de gestión en todo el país. Estoy entusiasmado, tengo esa visión.
- En estos años hubo un déficit de diálogo con los partidos políticos, ¿se subsanará?
- Depende de para qué sirve el diálogo. Todo suma, pero qué me pueden aportar para construir Tucumán algunos opositores. Sería bueno que me digan que tienen proyectos para trabajar en conjunto, pero no sé si eso quieren. Ellos van a jugar al rol de contralor.
- ¿El hecho de no apostar a ese diálogo es porque cree que no le hace falta en función de la mayoría aplastante que logró?
- Lo voy a hacer, pero no creo que haya resultados concretos. Muchos están peleados entre ellos.
- ¿Usted cree que la oposición no le aporta nada al sistema tal como está?
- Siempre es importante la oposición porque sirve para controlar. Siempre es bueno, como LA GACETA, por ejemplo cuando marca los errores, siempre es bueno para un gobernante que le pongan límites. Es sano, nunca está de más que te marquen los errores. El que no lo vea así es realmente un necio. Pero cuando uno tiene el poder que tiene hay que autolimitarse, y es cuando más cuidado se debe tener. El poder que hemos adquirido en Tucumán es tan grande que tenemos que ser diez mil veces más cuidadosos ...
- ¿Usted tiene capacidad de freno frente a tanto poder acumulado?
- Lo tengo asumido, y lo vengo empleando. Cuando tuve que decir cosas que no me gustaron las dije, pero tengo claro la responsabilidad que me toca vivir.
- Pero, por ejemplo, ya no tendrá palos en la rueda de parte de la Legislatura a partir de que tiene de su lado a 43 de los 49 parlamentarios ...
- Espero que no, pero tengo que tener cuidado, mucho más de lo que tenía antes. El límite me lo debo poner yo, porque es peligroso. El poder es peligrosísimo, hay que tener los pies sobre la tierra. Soy consciente de eso y todos los días me digo y les digo a mis ministros que hay que tener cuidado, mucho cuidado. Si uno fuera un loco se podría hacer cualquier cosa.
- ¿Cuál fue el momento clave de los últimos cuatro años en el que realmente se sintió tranquilo?
- Cuando gané la interna del PJ (abril de este año). Ese fue el quiebre; ahí me sentí seguro. Antes no estaba tranquilo, no me podía mover porque había conflictos permanentes.
- ¿Los cuatro años que vienen tienen ese signo de mayor tranquilidad?
- Sí, más aún; creo que hasta seré más creativo teniendo a Juan (Manzur), porque quiero que él se encargue de cosas del PE. Así yo podré hacer lo que sé, que es traer inversores. Hoy tengo que estar metido diez horas en la Casa de Gobierno, hasta para atender Las cosas más chicas; todo esto se lo quiero dar al vice.
- ¿La principal oposición fue la burocracia entonces?
- Sí, no tenga dudas, es con lo que tuve que cargar estos cuatro años.
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