28 Octubre 2007 Seguir en 

Así como en las últimas semanas con Los Pumas, como durante este mismo año con los atletas panamericanos, y como en 2006 con el seleccionado de fútbol, algo de la identidad nacional se cifra y se juega cada vez que nuestros deportistas afrontan compromisos de fuste. Y aunque no resulte sencillo puntuar la secuencia de semejante identificación ni de sus orígenes (¿Luis Angel Firpo-Jack Dempsey en 1923?), siempre vale la pena desandar el camino y examinar las condiciones en las que se opera el fenómeno. ¿Qué tendrán de magnéticas las gestas deportivas para ser capaces de comprometer de un modo tan radical eso que vagamente damos en llamar la "autoestima"? ¿Qué tan frágiles serán las paredes de la argentinidad para que zozobren por un par de goles malogrados o recibidos, por un raquetazo imperfecto, por un triple fallido, y así? O, tales los casos que ocupan al periodista Alejandro Di Giacomo, ¿cómo es posible que causen tamaño desvelo, revuelo, frustración, iracundia, sucesos que en sentido estricto no modifican la vida de los millones de personas que registran y expresan aquellos sentimientos? Misterios del deporte, pero, antes que eso, misterios fecundados por esa relación íntima que en este confín del globo se establece con los deportistas.
La gloria que no fue repone cinco episodios primordiales del deporte argentino. En orden cronológico: el fracaso del Mundial de fútbol jugado en Suecia (1958); la muerte del automovilista Juan Gálvez (1963); la carrera que Carlos Reutemann pierde a pocos metros de la bandera a cuadros, en Buenos Aires (1974); la goleada por 5 a 0 que le propina Colombia a Argentina en las Eliminatorias del Mundial de los Estados Unidos (1993) y el doping positivo de Diego Maradona en el Mundial propiamente dicho (1994).
Tenaz investigador y agudo observador, Di Giacomo examina huella tras huella, comparte sus hipótesis y sus intuiciones con interlocutores calificados (periodistas, psicólogos, sociólogos, historiadores, ensayistas) y, como prescinde de la pretensión de dar con verdades de hierro, los interrogantes gozan entidad de tales y, por añadidura, se pliegan y despliegan airosamente. Vale decir, contribuyen a interpelar lo que es menester interpelar, ponen en remojo los sobreentendidos y desnudan los consabidos malentendidos, circunscriben lo que atañe al deporte de un modo específico y reponen el eje de la extrañeza: vivimos en un suelo donde un presunto arte menor nos hace sentir mejores de lo que somos o peores de lo que somos. Un texto, en suma, de los que ayudan a pensar. © LA GACETA
La gloria que no fue repone cinco episodios primordiales del deporte argentino. En orden cronológico: el fracaso del Mundial de fútbol jugado en Suecia (1958); la muerte del automovilista Juan Gálvez (1963); la carrera que Carlos Reutemann pierde a pocos metros de la bandera a cuadros, en Buenos Aires (1974); la goleada por 5 a 0 que le propina Colombia a Argentina en las Eliminatorias del Mundial de los Estados Unidos (1993) y el doping positivo de Diego Maradona en el Mundial propiamente dicho (1994).
Tenaz investigador y agudo observador, Di Giacomo examina huella tras huella, comparte sus hipótesis y sus intuiciones con interlocutores calificados (periodistas, psicólogos, sociólogos, historiadores, ensayistas) y, como prescinde de la pretensión de dar con verdades de hierro, los interrogantes gozan entidad de tales y, por añadidura, se pliegan y despliegan airosamente. Vale decir, contribuyen a interpelar lo que es menester interpelar, ponen en remojo los sobreentendidos y desnudan los consabidos malentendidos, circunscriben lo que atañe al deporte de un modo específico y reponen el eje de la extrañeza: vivimos en un suelo donde un presunto arte menor nos hace sentir mejores de lo que somos o peores de lo que somos. Un texto, en suma, de los que ayudan a pensar. © LA GACETA
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