09 Octubre 2007 Seguir en 
Una pizza sin tomate no es una pizza. Un sándwich sin tomate pierde gran parte de su esencia. La incidencia del tomate en la gastronomía es tan variada, que ofrecer este producto no es lo mismo para un restaurante que para un bar, por ejemplo. La situación se planteó en la reunión que mantuvieron miembros de la Unión de Hoteles, Bares, Confiterías, Restaurantes y Afines de Tucumán, que anoche, tras un largo debate, resolvieron limitar la oferta de tomates y de papas en los establecimientos gastronómicos de la provincia.
“Vamos a colocar obleas en los locales con una leyenda: ‘en defensa del consumo, sugerimos no a la papa, no al tomate”, adelantó a LA GACETA el presidente de la Unión de Hoteles, Bares, Confiterías, Restaurantes y Afines de Tucumán, Humberto Neme. “La idea -dijo- es que el empresario no compre gran cantidad de esta mercadería cara, para que no tenga que retocar los precios en el menú”.
“Por otra parte, buscamos que si un cliente pide papas o tomates no se moleste si el restaurante o el bar no dispone de esos productos, o si lo ofrece en porciones más reducidas que las habituales”, apuntó. Neme dejó en claro que para un restaurante no ofrecer tomates en su menú no tiene un gran impacto, puesto que se lo presenta mayormente en guarniciones, como las ensaladas. “En cambio, en los bares la mayoría de los alimentos que se ofrecen tienen al tomate como uno de sus productos principales”, concluyó el gastronómico.
“Vamos a colocar obleas en los locales con una leyenda: ‘en defensa del consumo, sugerimos no a la papa, no al tomate”, adelantó a LA GACETA el presidente de la Unión de Hoteles, Bares, Confiterías, Restaurantes y Afines de Tucumán, Humberto Neme. “La idea -dijo- es que el empresario no compre gran cantidad de esta mercadería cara, para que no tenga que retocar los precios en el menú”.
“Por otra parte, buscamos que si un cliente pide papas o tomates no se moleste si el restaurante o el bar no dispone de esos productos, o si lo ofrece en porciones más reducidas que las habituales”, apuntó. Neme dejó en claro que para un restaurante no ofrecer tomates en su menú no tiene un gran impacto, puesto que se lo presenta mayormente en guarniciones, como las ensaladas. “En cambio, en los bares la mayoría de los alimentos que se ofrecen tienen al tomate como uno de sus productos principales”, concluyó el gastronómico.








