Cuando un gesto puede cambiar el clima laboral

Pese al desarrollo de la tecnología, tanto empleados como ejecutivos no buscan un sistema para mejorar la comunicación interna. Según una especialista, la impaciencia, la urgencia de los tiempos o la inseguridad atentan contra el contacto personal en las empresas.

LA CONFIANZA Y LA ARMONIA. Esas dos cualidades son fundamentales para lograr una comunicación efectiva entre los empleados de una compañía. ARCHIVO LA GACETA
LA CONFIANZA Y LA ARMONIA. Esas dos cualidades son fundamentales para lograr una comunicación efectiva entre los empleados de una compañía. ARCHIVO LA GACETA
09 Octubre 2007
La comunicación en la empresa se utiliza para el control del comportamiento y del cumplimiento de objetivos; para motivar a las personas a que aumenten o mejoren su performance; para compartir satisfacciones o frustraciones o para informar y tomar así las decisiones. "La tecnología aporta facilidades para comunicarse. Lo extraño y paradójico es que en nuestros tiempos existe menos comunicación en la sociedad llamada civilizada, y esa comunicación suele ser de baja calidad. Estamos solos, nos sentimos solos, nos cuesta mucho hablar y más nos cuesta ser oídos. Y las personas comienzan a sentirse solas, inseguras, vulnerables, desvalorizadas...porque no hablan, o porque no escuchan sus palabras", plantea Graciela Chamut, Master en Dirección de Empresas.
En la edición del sábado, LA GACETA publicó una información en la que varias empresas de Estados Unidos lanzaron una cruzada, denominada "viernes sin correo electrónico", con el fin de fomentar la comunicación verbal entre sus empleados. Frente a esa estrategia, surge también la necesidad de instrumentar políticas comunicacionales internas en cada compañía que tienda a fortalecerla en un mercado competitivo. "La comunicación merece ser mejor valorada en los actuales tiempos, puesto que es el recurso intangible más preciado de cualquier individuo, institución o comunidad", dice Chamut.
Según la especialista en Recursos Humanos, esa comunicación "permite crear y mantener relaciones armoniosas y gratificantes y contribuye, aunque a veces no somos conscientes de ello, a nuestra propia calidad de vida, puesto que crea climas y ambientes sanos y constructivos, o lo contrario".
Chamut afirma que una comunicación eficiente comprende: afectos positivos; sinceridad; respeto por el otro; humor en momentos difíciles y apoyo personal, si es necesario. "Y esto -agrega- evita las palabras torpes, groseras o descalificantes; las ironías, burlas o apodos, y las marginaciones".
Así como sucede en la vida cotidiana, en las empresas, las palabras, el tono de voz, los gestos faciales o corporales y hasta los silencios, transmiten ideas, pensamientos o sentimientos que pueden ser interpretados de distinta manera por cada trabajador.
"Las palabras son las menos importantes en la comprensión o interpretación del mensaje; de hecho, un gesto, un tono de voz puede cambiar radicalmente el significado de las palabras", resalta la especialista en Recursos Humanos.

Los miedos
Uno de los grandes ausentes de la comunicación es la escucha efectiva, de la que depende la calidad de la comunicación. "Cada vez tenemos menos tiempo y paciencia para escuchar, creemos saber lo que nos van a decir, y actuamos a veces con un mínimo de información porque no nos damos el tiempo para escuchar", indica Chamut.
"Además, como la comunicación cara a cara nos pone en situación de compromiso, muchas veces preferimos el mensaje escrito o el mail, que no muestra al otro mi cara mientras lo escribo o lo leo", afirma.
Las razones de esta pérdida son varias. Por un lado está la urgencia de los tiempos, la impaciencia, la falta de un vocabulario amplio o adecuado; la inseguridad personal (autoestima baja), la timidez, la intolerancia, la desconfianza, el miedo al fracaso, a la opinión del otro, la falta de costumbre de comunicarse, la ausencia de intereses variados (se dice que los varones hablan sólo de fútbol y las mujeres de moda), etc.
"El resultado es un grupo que aparentemente está cerca (física o geográficamente), pero en realidad la distancia entre ellos se profundiza cada vez. Es lo que ocurre también en las familias. Personalidad, situación familiar y cultural, experiencias pasadas, estados internos y valores son puntos que ayudan o limitan nuestra capacidad de comunicación", finaliza Chamut.


Cómo efectuar un diagnóstico

Graciela Chamut plantea un cuestionario con el que se puede realizar un diagnóstico sobre cuánto se valora y cómo se puede potenciar la comunicación.

¿Cómo se sienten las personas cuando están hablando conmigo? ¿Seguras, tranquilas, ansiosas, nerviosas, asustadas?

¿Me distraigo con facilidad o finjo escuchar mientras pienso en otra cosa?

¿Hago preguntas mientras la otra persona está hablando o presupongo lo que va a decir antes de que lo haga?

¿Cómo me siento al final de una charla?¿Contento, agobiado, conmovido, furioso o indiferente?

Las personas del grupo, ¿buscan o evitan charlar conmigo?¿Me entero de cosas de mi grupo por personas ajenas a él?

¿Acepto opiniones diferentes a las mías?¿Suelo ser crítico con los demás?

¿Prefiero escribir antes que una conversación cara a cara?

Cuando veo a una persona, ¿tiendo a sonreír o a pensar críticamente en ella?

Las demás personas de mi grupo, ¿me agradan?¿Puedo compartir con ellos un café o una charla intrascendente?

¿Cuántos mail recibo por día?¿Qué hago con ellos?¿Los leo; los contesto?

¿Saludo a mis compañeros por la mañana y al retirarme del trabajo?¿Conozco si alguno tiene preocupaciones serias (familia, salud, etc.)?